El Pésaj y los derechos humanos. Por Mario Eduardo Cohen


Nos encontramos en la semana de la festividad del Pésaj (o Pascua hebrea), coincidente este año en varios días con la Semana Santa católica.

La festividad del Pésaj evoca la salida de Egipto del pueblo de Israel bajo el liderazgo de Moisés; hecho ocurrido hace más de tres mil años y acontecimiento fundacional en la historia de la humanidad. Es el paso de la esclavitud a la libertad, del desorden a la instalación de la ley; y también el comienzo del pueblo judío, generador de los grandes preceptos éticos.

Lo que suele desconocerse es que dicha liberación genera importantes antecedentes de los modernos derechos humanos. Estos preceptos escritos hace tres milenios, siguen teniendo plena vigencia y parecen olvidados por algunos líderes nacionalistas y xenófobos de nuestro tiempo. En estos momentos, en que los Estados Unidos y Europa rechazan a los extranjeros, es oportuno recordar alguno de dichos mandamientos: “No torcerás el derecho del forastero, ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto…” (Deut. XXIV, 17).

“No angustiaréis al extranjero porque vosotros sabéis cómo es el alma del forastero. Pues extranjeros fuisteis en la Tierra de Egipto”. (Éxodo XXIII, 9.) “Cuando el extranjero habitare en vuestra tierra, no lo oprimiréis… Y lo amarás como a ti mismo, porque extranjero fuisteis en la Tierra de Egipto” (Levítico XIX, 33 y 34).

Al respecto, el filósofo Maimónides (siglo XII) reflexiona sobre este tema y nos recuerda lo profundo del mandamiento. Señala que el Decálogo bíblico, con respecto al vínculo sanguíneo, sólo nos ordena “honrar y respetar” a nuestros padres; sentimiento casi natural en los seres humanos y, en cambio, se nos exige sabiamente un esfuerzo mayor en la cuestión del vínculo adquirido, como es el de “amar” al extranjero.

En síntesis, volviendo a la macrohistoria, en estos días la Pascua hebrea llega para recordarnos el nacimiento del pueblo hebreo, generador de las ideas del monoteísmo ético, de la igualdad de los seres humanos ante el Creador, del respeto por el extranjero, la viuda y el huérfano; del derecho al descanso semanal y de la obligación de solidaridad con los semejantes. Creencias que hoy, a través de las grandes religiones monoteístas (cristiana, musulmana y judía), representan los ideales -todavía muy lejos de ser alcanzados- de la fe religiosa de media humanidad.

Entre los problemas de nuestra época tenemos el exagerado individualismo, la falta de solidaridad -esto último no sólo con los extranjeros sino también entre los pobladores nativos-, el egoísmo, la egolatría. Así lo señalan ilustres pensadores -Gilles Lipovetsky, Pierre Bourdieu, François Dubet-. Es entonces que resuenan con más fuerza los preceptos de las Pascuas, en el sentido del compromiso continuo con el prójimo.

Mario Eduardo Cohen es presidente del Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí
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