Barenboim, palestino orgulloso. Por Julián Schvindlerman


En un artículo publicado en el diario israelí Haaretz y reproducido al menos en el inglés The Guardian, el español El País y el argentino La Nación, el aclamado director de orquesta Daniel Barenboim expresó sentir vergüenza de ser israelí puesto que el estado “aprobó una ley que reemplaza el principio de igualdad y los valores universales por el nacionalismo y el racismo”. Por supuesto que nada de eso ha ocurrido, pero el Maestro es dado a la exageración bombástica cada vez que tiene la oportunidad de denostar a Israel.

En 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas pidió por la creación de un estado judío y uno árabe. Esos fueron sus términos. Esa su nomenclatura. Setenta años después, Israel declara que es un estado judío. El único, recordemos, en todo el concierto de las naciones. Ni es Israel el único país en subrayar sus símbolos nacionales. Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Grecia e Inglaterra, entre otros, tienen una cruz cristiana en sus banderas. Malasia, Turquía, Argelia, Túnez, Pakistán y Maldivas, entre otros, tienen una media luna islámica en la suya. Francia y España declaran al francés y al español, respectivamente, como sus idiomas oficiales. Irán incluso nombra a la religión musulmana en la designación oficial del país: República Islámica de Irán. Una vez más, Israel es cuestionado por hacer lo que otras naciones hacen sin sobresaltos.

¿Y qué sobre Palestina? Veamos los primeros artículos del borrador aprobado de su Constitución en el 2003. Artículo 2: “Palestina es parte de la gran nación árabe”. Artículo 4: “Jerusalem es la capital del estado de Palestina”. Artículo 5: “El árabe y el Islam son el idioma y la religión oficiales palestinos”. Artículo 7: “Los principios de la Sharia islámica son una fuente importante de legislación”. Daniel Barenboim tiene la nacionalidad palestina. ¿Lo avergüenza esto de alguna manera? ¿Lo avergüenza quizás que el gobierno palestino de Cisjordania castigue con la pena de muerte a los palestinos que vendan tierras a los judíos? ¿O que su presidente haya minimizado el Holocausto? ¿O que el gobierno palestino en Gaza mate a los homosexuales? ¿O que agreda con cohetes, rifles, túneles y barriletes incendiarios a los israelíes? ¿No siente vergüenza personal el señor Barenboim cuando sus compatriotas en los territorios reparten caramelos cada vez que un israelí es asesinado?

Aguardamos expectantes su artículo indignado en Al-Hayat al-Jadida.

Fuente: The Times of Israel
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