Vivir como judío en el Siglo XXI. Por Natalio Steiner


En la pasada edición publicamos acerca de las declaraciones del actual presidente de AMIA, Agustín Zbar, que en Israel hiciera referencia acerca de un dato dramático que no debería pasar desapercibida por nuestra comunidad judeo-argentina: Hay 25.000 chicos judíos en el país que no reciben ningún tipo de educación judía.Este dato, estremecedor por lo menos para mi que he dedicado 40 años de mi vida a educar en el amor al judaísmo e Israel, me motivo algunas reflexiones.

Las porciones semanales que se leen de la Torá tienen el sentido de orientar la vida de los judíos. Hay una Perasha singular en el Génesis que se denomina Toldot. La palabra podría traducirse como descendencia y a su vez su raíz proviene del hebreo Ieled / Ialda/ Ielida; niño, niña,nacimiento. Todo se hace por los hijos. Toldot es mirar a hijos, nietos y bisnietos. En el judaísmo se planifica a futuro. No se mira solo el efímero presente. Dice la misma Perasha. " Estos son los hijos ( Toldot) de Issac, hijo de Abraham. Abraham lo tuvo a Issac ". Es obvio. ¿ para qué lo repite ? El comentarista Rashi dice que uno lo veía a Issac y veía el rostro de Abraham. Eso es educación judía. Transmisión de valores. No es sencillo. En educación judía hay que invertir esfuerzos en todo y todos los días. El judaísmo no viene a competir ni a desplazar el avance de la tecnología. Solo que se la considera un medio para un fin que es la transmisión o la comunicación. Los judíos hoy día estamos materialmente mejor que nuestros padres y abuelos pero muchos carecemos de ese fuego interior de querer ser y supervivir como judío. El judaísmo lleva 4.000 años de éxito construyendo un hogar alrededor de la mesa sabática. No descubrimos hoy la polvora de la continuidad. Los judíos deben hacer hoy un enorme esfuerzo en quebrar prejuicios y estereotipos.Muchos laicos hablan mal de los religiosos y muchos religiosos dicen que muchos laicos no son judíos. Hay que eliminar estos prejuicios destructivos. Somos un pueblo antes que una comunidad. Para que esto suceda debe haber un corrimiento hacia actitudes más centristas : hay buenos y malos judíos en ambos grupos. Los judíos debemos si hacer un gran esfuerzo para cuidar nuestra particularidad adaptándonos a un mundo cambiante pero sin talar nuestras raíces como sucede hoy día; integrarse a la sociedad pero sin desintegrarse en ella. Rescatar al individuo de la masa. De bisabuelos y abuelos heredamos nuestra tradición; de nuestros padres e hijos el bienestar económico. ¿ que pasará con los nietos ?. El idioma idish o el hebreo, el teatro, Rikudim, el deporte entre judíos por si solos no son suficientes para generar continuidad. Nada puede reemplazar a una tradición que se vivencia y que no impide realizarse profesionalmente. Ser judío en este mundo globalizado debe ser algo a repensar. Nos enseñaron que es malo ser distinto pero el arco iris luce más con sus siete colores. Muchos judíos nos preocupamos por el judaísmo pero hay disenso en su definición. Es que se confunde la judeidad de una persona con el judaísmo como forma de vida. El exceso de pluralidad en ciertas definiciones es una forma garantizada de diluir la identidad judía tal como surge de esa novel y confusa entidad política denominada Llamamiento de Argentinos de Origen Judío. Se presentan como un movimiento superador de los valores milenarios

pero solo son un retroceso. Un judío podrá ser más o menos creyente. No soy yo quien para cuestionar su valía pero dar la espalda a la tradición milenaria es propiciar el derrumbe de su andamiaje cultural. Sólo el estudio del judaísmo, sus vivencias y la ligazón con Israel son el cemento que puede unir a un pueblo desarticulado. El judaísmo nunca se asustó por la variedad de ideas. El Talmud es un compemdio de ese saber pero no se puede deslegitimar lo que no se conoce. De hecho el cuestionamiento, la refutación, el análisis, el pensamiento lateral y la retórica son hilos del telar talmúdico. El judaísmo es una ideología y forma de vida integral. Si a un rollo de la Ley ( Torá ) le falta una letra no se puede leer del mismo. Es que todos somos piezas de un mismo engranaje. Hoy nuestro pueblo, por fuera de Israel, esta dividido en instituciones judías religiosas, socio-deportivas, educativas, asistenciales, sionistas, y judíos no institucionalizados pero en esta amplitud hay que volver a rescatar el sentido de que somos un solo pueblo viviendo en diversos lugares. Esto parece haberse perdido. Somos una gran familia dispersa por la historia. El gran escritor israelí, Shmuel Iosef Agnón ( z"l), Premio Nobel de Literatura de Israel, dijo sobre si mismo : " Yo nací en Jerusalem. Solo que por un accidente de la historia los romanos patearon mi cuna y llegué a Polonia ". Magnifica frase que simboliza nuestra dispersión a pesar que ya casi el 50 % de los judíos del mundo viven en Israel. Como judíos estamos obligados a mirar que huella vamos a dejar. Hay que ser coherentes con lo que somos. Tenemos que estar unidos; nos une la esencia judía y su ley. No necesitamos de la judeofobia para que nos recuerden nuestra identidad. Dice la Torá sobre Moises en Egipto: " Y creció Moises y salió hacia sus hermanos ". ¿ qué signifca ?. Moises dejó el egoísmo del palacio real y empezó a preocuparse por sus hermanos esclavizados. Ser judío hoy es preocuparnos por nuestros hermanos allí donde esten. ¿ Cuánto vale una persona para el judaísmo ?. Vale en la medida que nos ocupemos de él. Hoy hay judíos que se asimilan sin saberlo. Hay que buscarlos para que conozcan sus raíces. No podemos ser socios silenciosos de la desaparición espritual de parte de nuestro pueblo. Venimos de un mismo origen, Abraham, y no debemos dejar que los eslabones se pierdan en el camino. Todos los días deberíamos hacer un balance espiritual y preguntarnos que hicimos hoy por el pueblo judío. En la Biblia Hebrea se pueden ver varios intentos de destrucción física del judío: Labán, el Faraón y Amán podrían ser los Hitler, Stalin o el Nazralah de nuestros días. Labán es aquel pariente malo que no quisieramos tener en nuestra familia. Obligó al Patriarca Yaacob a trabajar 20 años para él. La Hagadá de Pesaj dice que Labán fue peor que el faraón. El faraón impuso trabajo esclavo y masacre de varones. Labán fue un faraón espiritual que nunca quiso que Yaacob deje Aram para volver a la tierra de los hebreos. Fue y es más peligroso, seductor. El entendió que se mata un árbol podando sus raíces. De vencer a Yaacob hoy no existiríamos como pueblo. De la palabra Laban sale del hebreo "Lo ben " ( sin hijo). Labán no conoce el concepto de transmisión generacional y no quiere que Yaacob tenga hijos para transmitir. Cuando no hay transmisión no hay continuidad. El judío que busca sus raíces no taladas debe buscar primero con amor y humildad y preguntarse sin verguenza alguna que es lo que no sabe. No se puede enseñar a amar lo que no se conoce. ¿ Hacia dónde va el pueblo judío hoy ?. Lo más importante es ver primero donde voy yo como judío para asistir a mi hermano en el camino.

Por Natalio Steiner, director de Comunidades Plus
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