La ONU ignoró el antisemitismo durante una década


Agencias de la ONU, oficiales y expertos responsables de combatir el racismo han fallado en siquiera pronunciarse en contra del odio, la incitación y la violencia contra los judíos, según un nuevo reporte presentado hoy al Secretario General Antonio Guterres por parte de UN Watch, la organización de derechos humanos con sede en Ginebra que monitorea el desempeño de la ONU según los estándares de su carta.

Los hallazgos del reporte son preocupantes y claros: agencias, oficiales y expertos importantes de la ONU con pocas excepciones, se han mantenido indiferentes frente a la escalada del antisemitismo a nivel mundial, desde Toulouse hasta Mumbai.

La misma ONU ha corroborado recientemente los hallazgos de UN Watch. Hablando en una reunión en Ginebra el 28 de junio, el Dr. Ahmed Shaheed, el Relator Especial de la ONU sobre Libertad Religiosa reconoció la “escandalosa falta de atención” del sistema de derechos humanos de la ONU hacia el antisemitismo.

Hoy, UN Watch pidió al Secretario General, Antonio Guterres que reconozca que la ONU no ha lidiado con el antisemitismo, y que proponga un plan de acción para movilizar a actores claves de la ONU, en particular a aquellos dentro de los mecanismos de derechos humanos, para que se hagan cargo de su responsabilidad de confrontar al odio y la violencia contra los judíos en todo el mundo.

En su carta al Secretario General, UN Watch exhortó a la organización global a que convoque a una conferencia para examinar cómo puede la ONU remediar su negligencia hacia el antisemitismo.

El reporte de 40 páginas titulado “The United Nations and Antisemitism: 2008-2017 Report Card”, fue presentado ante la Knesset israelí esta semana, en una audiencia parlamentaria a la que se asistieron la Ministra de Justicia Ayelet Shaked, el líder opositor Isaac Herzog, el ex Ministro de Justicia de Canadá Irwin Cotler y otros parlamentarios y expertos en antisemitismo.

“No creo que las Naciones Unidas sean irrelevantes”, dijo el miembro de la Knesset Yair Lapid, el líder del partido Yesh Atid que presidió la audiencia. “La ONU tiene un rol que jugar. Llamamos al Secretario General, Antonio Guterres a que cambie de dirección”.

En 40 páginas y 300 notas al pie, el reporte se pregunta qué ha hecho la ONU para combatir el antisemitismo clásico; no se enfoca sin embargo en la pertinente pregunta sobre si la demonización de Israel por parte de la ONU, el único Estado judío, significa que la ONU misma ha contribuido con el antisemitismo.

HALLAZGOS CLAVES DEL REPORTE:

• Las Naciones Unidas tienen un rol único que jugar en el combate contra la escalada de los ataques letales contra judíos en todo el mundo durante la última década, desde Kansas a Copenhague, de Mumbai a Toulouse. El anti-racismo es la ideología característica de las Naciones Unidas y de sus mecanismos de derechos humanos. Aun así muy seguido, según lo documentado en el análisis amplio de este reporte sobre acciones clave de la ONU, de las agencias y de los expertos durante la última década, parece que la ONU ve racismo en todos lados pero antisemitismo en ninguno.

• Hay excepciones notables. El Secretario General Antonio Guterres, como sus predecesores Ban Ki-moon y Kofi Annan, han emitido una serie de declaraciones positivas sobre el combate al antisemitismo. La Asamblea General organizó una reunión informal sobre antisemitismo en 2015. El Programa de Divulgación sobre el Holocausto de Naciones Unidas conmemora y enseña sobre el Holocausto, alcanzando a amplias audiencias en todo el mundo.

• UNESCO recientemente presentó una publicación junto con la OCDE dirigida a asistir a funcionarios sobre cómo lidiar con el antisemitismo a través de la educación. A pesar de la repetida adopción de resoluciones tendenciosas condenando a Israel y degradando el legado ancestral judío de Jerusalén y Hebrón, UNESCO también organizó (después de ser pospuesta) una exhibición sobre la conexión de 3000 años entre el Pueblo Judío y la Tierra de Israel.

• Lamentablemente, sin embargo, las excepciones hacen la regla. Durante una década en la que los judíos fueron víctimas de matanzas en India, Francia, Bélgica, Dinamarca, entre otros – ya sea en una escuela judía, museo, sinagoga o supermercado – las agencias principales de la ONU y sus oficiales dedicados a tratar con la discriminación, en la mayoría de los casos, se han mantenido indiferentes frente al antisemitismo. Los plenarios de la ONU como la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos, que aprueban cientos de resoluciones cada año, incluyendo sobre temas vinculados a discriminación racial y religiosa, no trataron la amenaza del antisemitismo, mas allá de unas pocas palabras incluidas en comunicados generales. Hasta el año 2010, tanto la Asamblea General como el Consejo de Derechos Humanos adoptaron resoluciones anuales que se enfocaban en “la difamación del Islam y de los musulmanes”, encargando reportes especiales sobre el tema, pero aun así nunca hubo una resolución sobre el odio y la violencia anti-judíos.

• Durante el curso de su mandato entre el año 2006 y el 2016, el Secretario General Ban Ki-moon publicó más de 100 condenas contra ataques terroristas en todo el mundo. Cuando el ataque estuvo dirigido contra religiosos en rezo, mezquitas o contra el clero cristiano, sus condenas incluían un lenguaje fuerte en contra de los ataques contra personas en base a sus creencias religiosas. En contraste, no empleó un lenguaje similar cuando los terroristas apuntaron contra objetivos judíos, muchos de los cuales no fueron siquiera condenados. En una década marcada por una violencia antisemita impresionante, el Sr. Ban se mantuvo muchas veces en silencio. Mientras se mostró rápido para condenas una película anti-islámica o declaraciones por parte de entes o actores privados, no trató con el antisemitismo generalizado y la incitación promovida por Estados en el Medio Oriente, incluyendo el negacionismo sobre el Holocausto, las teorías conspirativas sobre el judaísmo y los llamados a cometer genocidio por parte de Irán.

• La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, que ocupó el puesto entre los años 2008 y 2014, fue igual de rápida en condenar una película percibida como anti-islámica, así como las caricaturas “maliciosas” de Charlie Hebdo. Incluso, frente a los ataques físicos y asesinatos contra judíos, como el tiroteo en la escuela judía de Toulouse, Pillay se mantuvo típicamente en silencio. Aún peor, Pillay y su oficina difamaron a organizaciones judíos como “lobistas de un solo tema” por intentar que el antisemitismo no infecte la declaración “Durban II” de la Conferencia de la ONU sobre Racismo.

• El actual Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al-Hussein no solo se ha mostrado indiferente ante la incitación y los ataques antisemitas – aun cuando se ha tratado la incitación contra los musulmanes en Myanmar – pero se ha vinculado reiteradamente, como lo han hecho otros oficiales de la ONU, en lo que la estudiosa del Holocaust, Deborah Lipstadt llama el negacionismo suave del Holocausto, a través de una serie de declaraciones que buscan “desjudeizar” el Holocausto.

• Los Relatores Especiales sobre Racismo y Libertad de Culto del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, deben ser los primeros expertos de la ONU en expresarse ante la discriminación y la violencia anti-judía. Sin embargo, como regla, quienes ocuparon esos cargos durante la última década han fallado en expresarse sobre el aumento del antisemitismo, incluyendo la incitación asesina contra judíos en el mundo árabe e islámico, o sobre los ataques letales en Europa y otros lugares. En contraste, sí se manifestaron en nombre de otros grupos atacados.

• Órganos de expertos como el Comité de Derechos Humanos, que revisa el cumplimiento de cada país con los tratados internacionales, debería estar monitoreando a los Estados y detectar cualquier incitación o violencia que ponga a los judíos en riesgo, o que infrinja su derecho a practicar la religión judía libremente. Pero una revisión de las observaciones del Comité de Derechos Humanos sobre numerosos Estados miembro – incluyendo Estados árabes y musulmanes donde la incitación antisemita es incontrolable, así como sobre otros Estados que han sido testigos de altos niveles de incidentes antisemitas en los últimos diez años, revela que el antisemitismo no es una preocupación significativa.

• De la misma forma, las observaciones sobre numerosos países del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) – incluyendo sus revisiones sobre Argentina, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Irán, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Marruecos, Omán, Qatar, Rusia, Suecia, Turquía, los EAU, Ucrania y Venezuela – mencionaron pocas veces los ataques violentos contra judíos y otras formas de antisemitismo, aunque sí le dedicaron atención a la islamofobia o la discriminación contra los gitanos. Más aún, a pesar de que la incitación antisemita en el mundo árabe y musulmán ha inspirado ataques antisemitas horrorosos en todo el mundo, el CERD se pronunció sobre los discursos de odio en estos países cuando estuvieron dirigidos a otros grupos, pero nunca cuando se apuntó contra los judíos.
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