El general que vió venir al Führer... y no pudo frenarlo


Personaje decisivo durante 3 traumáticas décadas de la Alemania previa a Adolf Hitler, Paul von Hindenburg fue general y Presidente, que desconfiaba de los nacionalsocialistas pero no pudo impedir su ascenso, en parte por la presión de grandes empresarios y del movimiento conservador.

Hijo de un militar heredero de terratenientes aristócratas (Robert von Beneckendorff von Hindenburg), y de una artista plástica sin prosapia y por eso se avergonzaba (Luisa Guillermina Schwickart ), Paul von Beneckendorff und von Hindenburg (02/10/1847 - 02/08/1934) ingresó a la historia como el Presidente de Alemania que no pudo impedir el ascenso de Adolfo Hitler sino que lo convalidó contra su propia voluntad.

Hindenburg egresó de la Escuela de Cadetes de Wahlstatt en 1866, y demoró 31 años en llegar a general (1897), y en 1903 fue equivalente a capitán general.

Hindenburg se jubiló del Ejército en 1911, a los 63 años de edad. Podría haberse quedado en sus propiedades pero él ambicionaba mucho más protagonismo.

A sus 66 años ocurrió el inicio de la 1ra. Guerra Mundial, él se reincorporó como comandante en jefe del VIII Ejército, en el Frente Oriental, derrotó al Ejército ruso en la batalla de Tannenberg, fue nombrado mariscal de campo, y en 1916 ingresó al Estado Mayor.

Hinderburg era un simpatizante de la monarquía pero le aconsejó a Guillermo II que abandonara Alemania. No fue la única contradicción de su vida.

Volvió a jubilarse en 1919, a los 72 años, luego de firmarse el Tratado de Versalles. Él afirmó que el Ejército alemán había sido invicto en el combate, y la derrota (y sus consecuencias, en especial las financieras por el pago de indemnizaciones onerosas) eran responsabilidad de la Revolución de Noviembre (de 1918), que eliminó la monarquía parlamentaria a cambio de una república constitucional.

El evento comenzó como un motín de marineros de la flota de guerra en Kiel, que se extendió por toda Alemania, forzó la abdicación del káiser Guillermo II pero fracasó en sus ideales socialistas precisamente a causa de que el Partido Socialdemócrata de Alemania (Friedrich Ebert) acordó una alianza con el Comando Militar Supremo y fuerzas paramilitares que sofocaron el Spartakusaufstand (Levantamiento Espartaquista).

Luego se firmó la nueva Constitución de la República de Weimar, que sería el trampolín para que Hindenburg llegara al poder: los conservadores le propusieron la candidatura a la Presidencia de la República de Weimar, que ganó en abril de 1925, tras obtener la autorización informal del destronado Kaiser (¿?).

Jefe de Estado por la República, desconfiaba de ella, y un lustro después, apenas fue reelegido, ganándole el comicio a Adolf Hitler, nombró canciller a Heinrich Brüning sin consultar al Parlamento, consolidando así el presidencialismo.

Sin embargo, los nazis avanzaban en el Reichstag (el Legislativo), y su apoyo era indispensable para la gobernabilidad.

El 19/11/1932, 20 grandes empresarios pidieron a Hinderburg nombrar a Hitler como canciller.​

Uno de los casos más notables fue el de Alfred Hugenberg, ultranacionalista y antisemita, quien inició sus negocios ganándose la confianza de confianza de Gustav Krupp, y luego organizó su propio holding, con foco en la prensa. Él cofinanció el ascenso de Hitler, quien lo designó ministro de Economía y Agricultura, pero duró apenas unos meses a causa de que él se oponía a tanto control del Estado sobre la actividad privada.

Hindenburg estaba convencido de que no debía permitir el ascenso de Hitler pero ya estaba viejo y enfermo.

Entonces llegó Franz Joseph Hermann Michael Maria von Papen en nombre de la Konservative Revolution (Movimiento Revolucionario Conservador), nacionalistas que reivindicaban a Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen, y admiraban a Oswald Spengler ("La decadencia de Occidente" y "Prusianismo y Socialismo") mientras soñaban con el "Volk" (Estado absoluto) bajo la dirección de un Führer.

En verdad, un grupo de imprudentes y despistados que estaban facilitando el arribo de Hitler... para terminar en casos como Ernst von Salomon o von Papen, perseguidos por la Schutzstaffel, a las órdenes de Heinrich Himmler. O en casos como Konstantin von Neurath, afiliados al Partido Nacionalsocialista Alemán.

Precisamente von Papen insistió y logró el apoyo de Oskar Hindenburg (hijo del Presidente) mientras los nacionalsocialistas lanzaban rumores de un posible golpe de Estado. El anciano Jefe de Estado, cedió.

En marzo de 1933, el Parlamento Alemán aprobó la Ley para Aliviar las Penurias del Pueblo y del Reich, que le concedió poderes especiales a Hitler por 4 años (el Legislativo le concedía muchas de sus responsabilidad al canciller), quien prometió usarlos con prudencia y sólo en casos de emergencia, una mentira que aprobaron 441 diputados contra 94.

Intentando no enojar más a Hindenburg, quien todavía tenía más prestigio que Hitler, el texto dejó intactos los poderes del Presidente.

Pero la concentración de todos los poderes del Estado en el Führer (Ermächtigungsgesetz), estaba ejecutada.

El 20/07/1933, von Papen fue el representante del gobierno de Hitler en el Vaticano para la firma del Reichskonkordat entre Alemania y la Santa Sede. De inmediato comenzaría el ostracismo de von Papen.

Lo mejor que podía hacer Hindenburg era morirse. Y lo cumplió puntillosamente: el 02/08/1934, aquejado de demencia senil: 1 día antes de morir confundió a Hitler con el Káiser, y lo llamó "Majestad".

Demostrando que carecía de palabra, Hitler incumplió hasta el último deseo del viejo general: él quería ser enterrado con su esposa, pero por motivaciones políticas, el Führer llevó el ataúd al monumento a la batalla de Tannenberg (ya por entonces ganarle a los rusos era su ambición oculta).

Fuente: Urgente 24
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