La importancia de poner un nombre hebreo a nuestros hijos

El nombre es una de las características más importantes de una persona; define como se relaciona frente al mundo y las personas que lo rodean. Le da una identidad y le ayuda a recordarse como una persona con valore e historia a lo largo del tiempo. Para el judaísmo el nombre es de los elementos más importantes de la persona, define su alma y su esencia. A continuación rab. Berel Wein nos explica por qué.

¿Qué hay en un nombre?


Por Rab. Berel Wein

Hace unas semanas empezamos a leer el libro de Shemot en la sinagoga durante el Shabat. El libro comienza haciendo un recuento de los nombres pertenecientes a las tribus de Israel que empezaban a vivir en Egipto. ¿Por qué la Torá se molesta en repetir nuevamente los nombres de los hijos de Yaakov? Después de todo, ya conocemos esos nombres los encontramos al final del libro de Bereshit, en el pasaje anterior a este ¿cuál es el sentido de la repetición? Aparentemente, la Torá busca enfatizar la importancia que tienen los nombres para la vida judía y la tradición. De hecho podemos observar en las lecturas anuales de la Torá que los nombres de las tribus aparecen repetidos numerosas veces. Finalmente ¿qué hay en un nombre?

Irving Bunim, de bendita memoria, solía contar la historia de un brit mila (circunsición) a la que atendió. Cuando el rabino preguntó al padre por el nombre del niño, el padre contestó: “Abraham, Yitzjock, Yakov, David, Shlomo, Yosef.” El rabino estaba sorprendido y preguntó al padre: “¿Por qué tantos nombres?” el hombre respondió: “rab, soy un hombre pobre, el niño no tendrá mucho que heredar. Si se parece al lado de mi familia físicamente, no será guapo. Si hereda las características de mi esposa, no será inteligente. Así que decidí al menos, darle un buen nombre”

Las tribus de Israel tuvieron buenos nombres, cada uno representa lealtad a D-s y la grandeza del pueblo judío. En la noche oscura del exilio egipcio recordar su nombre – sus ancenstros, sus tradiciones, su visión del futuro – fue lo les permitió mantener viva la esperanza. Siempre que pudieran recordar su nombre eran parte del pueblo judío y estaban unidos en un pacto eterno con D-s.

Existe una tradición judía donde uno recita algún verso que contenga su nombre o la primera y última letra de su nombre antes de dar tres pasos hacia atrás en la recitación silenciosa de la Amidá. Esto le permite a uno recordar su nombre incluso en el más allá – aparentemente incluso en ese lugar, recordar nuestro nombre es importante; ya que en nuestro nombre reside nuestra alma y nuestro ser. Esa es la razón por la que los judíos ponemos tanto énfasis en nombrar a un niño, pues en ese nombre radica la historia y el pasado de la familia y las expectativas y bendiciones del recién nacido.

No conozco nada que pueda conmover tan profundamente a una familia que el nombrar a un hijo. Por ello, antes de narrar la historia de Israel en Egipto, la Torá primero nos enseña la raíz de la sobrevivencia judía a través de nuestros nombres.

Le damos tanta importancia a nuestros nombres puesto que son la llave de la Redención eventual que viviremos, como fueron la llave del Éxodo judío de Egipto.

Fuente: torah.org / enlace judío
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