Mauricio Macri y Donald Trump debatirán una estrategia común para enfrentar a las células terroristas de Hezbollah en la Triple Frontera


Donald Trump avanza en su estrategia global contra Irán y pretende sumar a la Argentina como aliada regional. Mauricio Macri conoce la estrategia del presidente de los Estados Unidos y ya dio señales de acercamiento a una posición geopolítica que puede transformar a la Triple Frontera en un potencial campo de batalla. Trump ya propuso al gobierno argentino que califique a Hezbollah como "una organización terrorista" y que incorpore su aparato de inteligencia civil a un sistema mundial instalado en Washington para controlar y reprimir todas las operaciones ilegales planificadas por Irán. La Cancillería ya abrió un expediente reservado para determinar si Hezbollah es una organización terrorista y las conclusiones se darán a conocer antes del 25 aniversario del atentado a la AMIA, ejecutado el 18 de julio de 1994 por cuenta y orden del régimen iraní.

La Casa Blanca inició una cruzada contra Irán y su primera medida fue implosionar el acuerdo nuclear empujado por Barack Obama y Ángela Merkel. El ex presidente de EEUU y la canciller alemana consideraban que ese tratado enterraba las aspiraciones bélicas nucleares de Teherán, pero Trump llegó al Salón Oval y transformó las aspiraciones de Obama y Merkel en papel mojado.

La estrategia de Trump contra el régimen de Teherán no termina sólo en anular los acuerdos nucleares con Irán, sino que se extiende también a las células de Hezbollah que operan en la Triple Frontera. En 2006, el Departamento del Tesoro puso en el radar a Assad Ahmad Barakat, un libanés acusado de liderar una operación de Hezbollah dedicada al contrabando y a lavar dinero en casinos para financiar ataques terroristas. Barakat operaba en territorio paraguayo y era intocable hasta que Trump derrotó a Hillary Clinton en las elecciones presidenciales.

La Office of Foreign Assets Control (OFAC), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, junto a la Unidad de Información Financiera de la Argentina (UIF) hicieron un trabajo de investigación que permitió emitir alertas de operaciones sospechosas a cincuenta bancos, casinos, casas de cambios y financieras alrededor del mundo para exhibir un entramado de "lavado de activos relacionados con el crimen organizado o el financiamiento del terrorismo".

En este contexto, cayó detenido Barakat y se pudo desmantelar una organización terrorista dedicada a los delitos de contrabando, tráfico de estupefacientes, tráfico de armas, lavado de activos y financiamiento de actos terroristas. Desde Washington felicitaron al gobierno de Macri por su decisión institucional de avanzar contra una red terrorista que tenía lazos con la estructura política del Paraguay.

La información del clan Barakat, los antecedentes elaborados por la diplomacia brasileña y las evidencias incluidas en la Causa AMIA serían suficiente evidencia para que el gobierno argentino enliste a Hezbollah como organización terrorista. Macri ya decidió avanzar hacia ese sentido y su decisión será anunciada cuando se rinda tributo a las 85 víctimas del ataque terrorista a la AMIA, diseñado en Teherán y ejecutado por células de Hezbollah que recibieron apoyo desde la Triple Frontera.

Junto a la decisión de enfrentar en bloque a las operaciones de Hezbollah en la región, Macri y Trump acordarán la participación de la Argentina en una cumbre de lucha contra el terrorismo que organizará Estados Unidos en Washington. Trump pretende fijar una agenda global respecto a Irán, y su primer paso será esta cumbre que comenzará en DC a mediados de diciembre. Si no hay cambios burocráticos, Gustavo Arribas como titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) representará al país en la reunión que abrirá Trump y que tendrá participación a nivel global.

El presidente de los Estados Unidos considera a Macri su aliado natural y pretende que la AFI coordine acciones con la CIA, el Departamento del Tesoro y el FBI. El jefe de Estado argentino está dispuesto a colaborar y su encuentro con Trump será el primer paso. Macri está preocupado por las acciones de Hezbollah en la Triple Frontera y no le alcanza con la detención del líder del clan Barakat. Ya sabe que el terrorismo fundamentalista se financia con el narcotráfico y que Argentina está en una batalla asimétrica con los carteles de la droga que usan a Paraguay y Brasil como base de operaciones.

Fuente: Infobae
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