CASI EL 25% DE LOS LATINOAMERICANOS PODRÍA TENER ORIGEN JUDÍO: ESTUDIO


Un estudio publicado este mes en la revista científica Nature Communications presentó un análisis que muestra una muy diversa historia genética de la población de Latinoamérica, y encontró que una parte de ella podría tener un origen judío sefaradí.

“Detectamos ascendencia del sur y oriente del Mediterráneo en América Latina, probablemente proveniente principalmente de la migración colonial clandestina de cristianos conversos de origen no europeo (Conversos)”, aseguró el equipo liderado por el genetista Juan-Camilo Chacón-Duque, del Museo de Historia Natural de Londres en su trabajo titulado “Los latinoamericanos muestran amplia ascendencia conversa y huella de la ascendencia nativa local en su apariencia física“.

Más de 6,500 individuos nacidos en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú fueron parte del estudio, cuya genética se comparó con los datos de 2,359 individuos de 117 poblaciones de referencia que representaron a cinco regiones mundiales: nativos americanos, europeos del sur y oriente del Mediterráneo, subsaharianos de África y asiáticos orientales.

Los autores del estudio dicen que este es un fenómeno mucho más extendido de lo que se pensaba anteriormente, y señalan que la presencia genética de los descendientes de los conversos es aún más prominente en América Latina que en España y Portugal.

“Nuestros hallazgos indican que el distintivo de una migración colonial a América Latina de personas con una ascendencia relativamente alta del sur y oriente del Mediterráneo es mucho más frecuente de lo que sugieren estos casos especiales o los registros históricos”, señalaron los investigadores.

Uno de los hallazgos más importantes giró alrededor de la proporción relativamente grande de sujetos con raíces genéticas sefaradíes específicamente, o de la cuenca mediterránea en general. Según los autores del estudio, el 1% de los sujetos brasileños, el 4% de los chilenos, el 3% de los mexicanos y el 2% de los peruanos son de ascendencia judía o del norte de África y del Mediterráneo oriental.  Y en total, casi una cuarta parte, alrededor del 23% de los latinoamericanos estudiados comparten un 5% o más de su ascendencia con personas que viven en el norte de África y del sur y oriente del Mediterráneo, lo que incluiría a judíos sefardíes que se identifican así.

“No nos sorprendió la presencia de la ascendencia sefardí en América Latina, ya que los documentos históricos apuntan a una posible migración de Conversos, a pesar de que los registros son escasos”, dijo al periódico israelí Haaretz el Dr. Kaustubh Adhikari del University College London, miembro del equipo de investigación. “Nos sorprendió, sin embargo, el amplio alcance de su presencia, ya que no había indicios previos de esta amplia magnitud. Por lo tanto, realizamos pruebas exhaustivas para verificar que lo que observamos no era un mero artefacto de nuestro análisis”.

El estudio también encontró que en el caso de 19 de los 42 sujetos mencionados, para los cuales más de una cuarta parte de su genoma indicaba orígenes mediterráneos no europeos, la información genealógica que proporcionaron (desde sus abuelos) sugería que había habido migración en generaciones anteriores. Pero para el resto de los sujetos con raíces judías, no se encontró información genealógica que indique que la migración ocurrió en los últimos 100 años. Además, el análisis genético del origen de estas raíces indica que el evento de migración fue paralelo a la aparición de otras fuentes genéticas de la Península Ibérica, es decir, que muestran que los judíos conversos llegaron con otros ciudadanos españoles y portugueses en los siglos XVI y XVII.

Se estima que cuando comenzó la Inquisición española en 1478, aproximadamente una quinta parte de la población española, entre 300,000 y 800,000 personas, eran judíos sefaradíes. En 1492, cuando el Decreto de Alhambra dio la opción entre la expulsión y la conversión, el número se había reducido a 80,000, la mitad de los cuales emigraron. Por temor a la persecución, la gran mayoría de los judíos se convirtieron, y muchos de ellos conservaron su identidad judía en secreto. El período más intenso de la Inquisición española duró hasta 1530 y el último juicio tuvo lugar en España en 1818.

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