ISRAEL: POLICIA QUE CUIDA Por Natalio Steiner


De visita a Israel, en estos dìas, vivi una de las situaciones casi “ cotidianas “ para el israelì nativo pero raras para un argentino como yo.
Estoy viviendo en una Ishuv al norte de Jerusalem; unos 15 minutos de la capital hebrea. La zona siempre ha sido muy segura y no he visto casi policia.
Hoy por la mañana, luego de salir de la sinagoga, note un policia en motocicleta cerca de la parada de los buses. Fui a la casa donde vive mi hija, tome mi campera y me fui a la misma parada de todos los dìas para viajar a Jerusalem. Para mi sorpresa de neofito encontrè en la parada- estaba yo solo- una bolsa verde y unos diarios a su lado. Como buen curioso intentè abrirla olvidando lo que en este paìs significa encontrar un bulto desconocido. Desde donde estaba el policia me advirtió que me alejara urgente y allì me di cuenta del error cometido. Lo hice presuroso pensando que el mismo policia me amonestaria severamente. Sin embargo me dijo que la parada y la calle esta bloqueada hasta la llegada de el cuerpo antiexplosivos. Mire a mi alrededor- y aun no se como- aparecieron sin sirenas una media docena de autos de seguridad que bloquearon la calle y el transito. A los dos o tres minutos apareciò una camioneta de la que bajo un zapador  operando un robot- se ve apenas en la foto. El robot se dirigio al artefacto, lo levanto, lo sacudio de un lado al otro y lo acerco al zapàdor que lo reviso manualmente.
Era solo basura que alguien dejo negligentemente. Pasaria todos los dias en Buenos Aires.
Este leve incidente me permitiò ver que en este paìs la vida vale y hay policia con protocolos especiales que te cuidan de los minimos detalles. Pense que esta actitud no es mas que una version actualizada del precepto hebreo de “santificar la vida “.
Podrìa contar miles de cosas quizas mas interesantes del paìs pero asistir a una movilización gigante por un paquete en una parada perdida, me parecio un ejemplo elocuente de lo preparada que Israel esta para enfrentar el terror cotidiano. Y cuanto la vida vale.



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