Dreyfus, Davidovich, Finkielkraut ¿que hay en común? Por Ilan Buzny


El antisemitismo, esa es la respuesta. Francia , Argentina , Chile, Estados Unidos , España, Inglaterra, Alemania, y así podemos seguir con un sin fin de países que ven cómo se replican incidentes contra la comunidad judía local.

Miremos el ejemplo de Francia en el 2019 y Francia de 1894 donde dos actos escandalosos y mediáticos dejaron al descubierto el peligro que el antisemitismo conlleva. De aquella falsa acusación al general Alfred Dreyfus de colaborar con el ejército opositor a Francia y de los gritos de manifestantes del movimiento “chalecos amarillos” al filósofo francés con insultos tales como “judío sucio” “vete a tel aviv” o “ te vas al infierno” son apenas la punta del iceberg de un problema que no encuentra solución como lo es el antisemitismo.

Como sucede a lo largo de la historia, el antisemitismo al igual que muchas ideologías fue cambiando y mutando hasta convertirse en un serio problema que es difícil de erradicar, más aún teniendo en cuenta su última transformación en el antisionismo. Los libelos y calumnias de sangre, los protocolos de los sabios de Sion, el antisionismo y la idea de que el mossad orquesta operaciones políticas desestabilizantes son algunos de los ejemplos que muestran la evolución del antisemitismo en el mundo.

Francia, Inglaterra, Alemania y Argentina son algunos de los países expositores del crecimiento de ataques de todo tipo hacia ciudadanos judíos , siendo Francia el país que registró un 74% más de ataques en el año 2018 a comparación del 2017.

A nivel local lo ocurrido -y desde ya repudiable- en los últimos días con el salvaje ataque sufrido por el rabino de AMIA y la profanación del cementerio de San Luis nos recuerdan que Argentina no está a salvo del mal que recorre Europa y pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos judíos en cada país.

Cómo si algo faltaría para hacer del antisemitismo un fenómeno que atraviesa a la esfera política sin distinción de partidos es ver cómo tanto los extremos políticos nacionalistas de derecha e izquierda adoptan en su discurso una violencia extrema hacia el sionismo, creyendo que por eso pueden disfrazar su antisemitismo. -Vean sino el caso de dirigentes como Biondini de Bandera vecinal y Solano del partido obrero.-

Entre tanta confusión e intento de justificación hay que entender que el odio hacia el judío por su simple condición de judío y la negación o el rechazo a su emancipación política expresada en el movimiento sionista e Israel forman parte de un mismo fenómeno llamado antisemitismo.

Es increíble y tan real que asusta ver cómo el antisemitismo escala y escala a nivel mundial multiplicándose en eventos como los sucedidos en París, Pittsburgh y Buenos Aires poniendo nuevamente en peligro la vida de la comunidad judía en cada país. No hay nada nuevo debajo de la alfombra, no importa si las acciones son físicas o verbales , el antisemitismo es un fenómeno que necesita combatirse y debe

condenarse una y otra vez. Es inadmisible en pleno siglo 21 que se ataque a ciudadanos judíos por su condición o forma de pensar. Basta ya de antisemitismo y persecusión. Basta ya de casos como Dreyfus, Davidovich, Finkielkraut y tantos otros que ponen en riesgo la vida de los ciudadanos judíos.
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