Desconcierto entre la población del sur de Israel

Ismail Haniye sonriente, con señal de victoria, junto a las ruinas de su oficina en Gaza.

Otra noche tensa en el sur de Israel. Cerca de las 4 de la madrugada volvió a sonar la alarma, esta vez en la zona industrial de la ciudad de Ashkelon. La Cúpula de Hierro interceptó el misil en el aire, impidiendo así que caiga en una zona habitada. Más al sur, frente a la frontera misma entre Israel y Gaza, continuó el lanzamiento de las cargas explosivas y los globos con explosivos en el hilo, la ya tradicional combinación destinada a cometer ataques y a hacer la vida imposible a la población israelí de la zona.

En el sur-especialmente en las localidades adyacentes a la frontera- hay gran desconcierto.

Es que el martes, muy poco después de anunciar que habían sido enviados refuerzos a la frontera con Gaza  y de cancelar los estudios en parte de la región, se avisó que “se vuelve a la rutina. La población, que se estaba preparando para la posibilidad de un operativo prolongado que esperaban cambie la situación, se vio confundida por los mensajes contradictorios.

Diversos analistas estimaron que lo que hay es un intento de llegar lentamente a un alto el fuego, para impedir un choque de gran envergadura antes de las elecciones. Pero mucho depende de lo que ocurra este sábado al cumplirse un año de las protestas violentas de Hamas, que ha rechazado al parecer las exhortaciones egipcias de cancelarlas.

Es más: el jefe de Hamas Ismail Haniye visitó las ruinas de lo que era su oficina, destruida el lunes por Israel,hizo la señal de victoria, aseguró que la oficina volverá a estar en pie y hasta se pronunció en tono provocativo. “La resistencia ha hablado y el enemigo captó el mensaje”, declaró.

El problema de fondo es que los daños causados en el terreno a la infraestructura de Hamas-que Israel alega fueron “significativos”- no tienen importancia ninguna si Hamas cree o dice que cree que salió ganador.

Hamas y el comité organizador de las “marchas del retorno” prometen “la manifestación del millón” para este sábado. Israel se prepara alerta en la frontera. El temor es que la violencia sea tal que imponga a Israel una necesidad de respuesta que cobre numerosos muertos del lado palestino, lo cual serviría a los intereses de Hamas, sería combustible para nuevos choques y complicaría políticamente la situación de Israel.

El analista de seguridad Alex Fishman escribió en el portal Ynet que “tras decirle a Yehia Sinwar (jefe de Hamas en Gaza) que no lo salvarán de los bombardeos israelíes, el General egipcio que intenta lograr un período de calma, está en camino nuevamente a la Franja con un memorando de entendimiento en la mano, destinado a conducir a un largo período de tranquilidad”.

En el sur, las autoridades locales  y la población, recalcan que “calma” no es sólo no disparar misiles, sino tampoco lanzar globos y cargas explosivos.

Por su parte, el expert en seguridad Ron ben Yshai, escribió que “el Primer Ministro Netanyahu quiere evitar a cualquier precio una escalada que le perjuique en las urnas”. Netanyahu habría ordenado evitar muertos en los disturbios que se espera para el fin de semana y “bombardear inmuebles”, en referencia a ataques de bases de Hamas que se sabe ya están vacías.

Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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