El yihadista francés acusado por la matanza en el museo judío de Bruselas fue declarado culpable


El yihadista francés Mehdi Nemmouche fue declarado este jueves culpable por cuatro asesinatos de carácter "terrorista", cometidos el 24 de mayo de 2014 en el Museo Judío de Bruselas, anunció la presidente de la corte.

Nacer Bendrer, un francés que fue juzgado por aportar las armas, fue considerado "coautor" de la matanza por los 12 jurados, que habían iniciado sus deliberaciones el martes.

Nemmouche y Bendrer, que niegan su participación, se enfrentan ahora a la posibilidad de reclusión de por vida. La pena deberá ser objeto de una nueva deliberación de la corte, y podría ser anunciada este viernes.

Al anunciarse el veredicto, Nemmouche -vestido con una chaqueta azul marino y una barba bien cuidada- se mantuvo impasible, mirando al vacío. Bendrer, a su vez, mantuvo la cabeza gacha por algunos minutos.

Nemmouch niega ser el autor de los asesinatos a sangre fría cometidos en menos de un minuto y medio y asegura haber caído en una "trampa", una tesis defendida por sus abogados defensores pero poco creíble para las otras partes en el proceso.

Bendrer también niega su participación en los hechos.

Para sus abogados, la matanza no es un atentado del grupo Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), sino una "ejecución selectiva de agentes del Mossad", servicios secretos israelíes, en la que supuestos agentes libaneses o iraníes habrían implicado al acusado sin saberlo.

La tesis del Mossad apunta directamente a la pareja israelí formada por Miriam y Emmanuel Riva, las dos primeras víctimas del ataque, un argumento que encendió a los abogados de la familia de estos turistas que denunciaron un "absoluto escándalo".

"23 evidencias"

Aunque Miriam Riva trabajaba para los servicios secretos israelíes, lo hacía como contable y "nunca estaba en el terreno de operaciones", indicaron durante el proceso las dos juezas de instrucción que viajaron a Israel durante la investigación.

Yohan Benizri, que preside el Comité de Coordinación de las Organizaciones Judías de Bélgica, parte civil en el proceso, criticó en declaraciones a la AFP una "teoría del complot nauseabunda".

Además de los Riva, un joven empleado belga, Alexandre Strens, y una voluntaria francesa, Dominique Strens, también perdieron la vida en el Museo Judío, ubicado en el centro de Bruselas, el 24 de mayo de 2014.

Seis días después, Nemmouche, un delincuente reincidente radicalizado en prisión, fue detenido en Marsella en posesión de las armas utilizadas: un revólver y un fusil de asalto de tipo Kalashnikov.

Entre sus efectos personales, transportaba una chaqueta con "residuos de pólvora" y un ordenador en el que los investigadores hallaron seis videos de reivindicación con una "voz en off" similar a la suya.

En total, la acusación recabó "23 evidencias" contra Nemmouche, cuya morfología corresponde también a la del atacante registrada por el sistema de videovigilancia del museo.

"Una vida arruinada"

"Ambos estamos convencidos en lo más profundo de nosotros mismos que los dos acusados cometieron los actos", había asegurado uno de los dos representantes de la fiscalía durante sus alegatos finales el 26 de febrero.

En el banquillo de los acusados desde el 10 de enero, también compareció Bendrer, un delincuente francés de 30 años, quien habría suministrado las armas.

La investigación muestra que ambos hombres, que se conocieron en prisión, tuvieron decenas de contactos telefónicos en abril de 2014, cuando se supone que Nemmouche se encontraba en plenos preparativos.

Durante el juicio, Bendrer reconoció que este le pidió un Kalashnikov en el mes de abril previo al ataque, pero que no respondió. Su defensa subraya la ausencia de "pruebas materiales" de la entrega de armas.

Según defendió su letrado, Julien Blot, ante el jurado popular el pasado lunes, "un veredicto de culpabilidad es una sentencia de dos cifras que le espera, una vida arruinada".

Fuente: Infobae / Con información de AFP
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