FAMILIA DE NIÑA HERIDA EN SINAGOGA DE CALIFORNIA DEJÓ EL SUR DE ISRAEL POR ATAQUES CON COHETES

Dos israelíes se encuentran entre los heridos en el ataque a la sinagoga de Jabad en Poway, California en el que Lori Gilbert-Kaye fue asesinada mientras protegía al rabino Yisroel Goldstein, quien fundó la sinagoga en 1986. Goldstein también resultó herido pero insistió en terminar su sermón antes de ser evacuado al hospital.


Almog Peretz, quien se había mudado a California unos meses antes de Sderot, en el sur de Israel, cerca de la frontera con Gaza, dijo que un hombre entró a la sinagoga y comenzó a disparar indiscriminadamente. “Había una niña allí, así que la levanté y huí. Él me disparó en la pierna”.

“A dónde vayamos, debemos cuidarnos. En Sderot, donde vivía hasta hace unos meses nos dispararon cohetes también. No creí que esto sucediera en un lugar como este”, dijo Peretz, de 34 años, a la radio israelí.

Israel, el padre de Noya Dahan, de 8 años, quien resultó herida en el ataque, también se mudó con su familia de Sderot hace unos años.

“Vamos de fuego a fuego. Salimos de Sderot después de que nuestra casa fuera golpeada unas cuantas veces. La casa de mi madre también fue golpeada. Fui herido, y aquí en Poway rociaron mi casa con esvásticas durante las festividades de Pésaj”.

A pregunta expresa si veía venir el ataque, Dahan respondió: “Por supuesto, ¿quién entra en una sinagoga en Shabat con un rifle M-16?” Dijo que el incidente duró “dos o tres minutos, y gracias a D-os que su arma no funcionó… Gracias a D-os que era un niño tonto que no sabía cómo manejar el arma”.

Dahan insistió en que ama a Israel, pero dijo que no es más seguro que Estados Unidos. “Esto puede suceder en cualquier parte”.

Gil Pasternak, un joven de 18 años describió las acciones del rabino de la congregación después de que sus dedos fueron destrozados por los disparos. “Puso un talit alrededor de sus dedos y pronunció un sermón muy poderoso, diciendo que no podemos permitir que personas así arruinen nuestra capacidad de unirnos como personas”.

Los paramédicos le rogaron a Goldstein que se subiera a una ambulancia, dijo Pasternak, pero él insistió en seguir su sermón y tratar de calmar a los congregantes.

Fuente: Haaretz / Reproducción autorizada con la mención: © EnlaceJudíoMéxico
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