Funcionarios confirman que Estados Unidos señalaría hoy a la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista


La administración Trump se está preparando para designar a la Guardia Revolucionaria de Irán como una “organización terrorista extranjera”, un movimiento sin precedentes contra una fuerza armada nacional que podría tener implicaciones generalizadas para el personal y la política de los EE. UU. en Medio Oriente y en otros lugares.

Funcionarios informados del paso dijeron que se esperaba un anuncio el lunes, luego de una escalada de un mes en la retórica del gobierno contra Irán, su apoyo a los grupos de milicias en Siria, Líbano, Irak y Yemen, así como a los grupos antiisraelíes en la región y más allá.

Sería la primera designación de este tipo por parte de cualquier administración estadounidense de una entidad gubernamental extranjera completa, aunque partes de la Guardia, en particular su Fuerza Quds de élite, hayan sido atacados previamente por los Estados Unidos.

Dos funcionarios estadounidenses y un asesor del Congreso confirmaron el movimiento planeado. No estaban autorizados a discutir el asunto públicamente y hablaron bajo condición de anonimato.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, parecía anticiparse a la designación, diciendo en un tweet del domingo dirigido al presidente Donald Trump que Trump “debería saber que no debe ser engañado en otro desastre estadounidense”. Afirmó que el movimiento estaba siendo impulsado por aquellos con doble lealtad al Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu.

La designación, cuya planificación fue reportada por primera vez por el Wall Street Journal, viene con sanciones, incluidas las congelaciones en los activos que la Guardia pueda tener en las jurisdicciones de los EE. UU. y una prohibición de que los estadounidenses realicen negocios con ella o brinden apoyo material para sus actividades.

Aunque la Guardia tiene un amplio control e influencia sobre la economía iraní, estas sanciones de los EE. UU. pueden tener un impacto limitado. Sin embargo, la designación podría complicar significativamente el trabajo militar y diplomático de los Estados Unidos, especialmente en Irak, donde muchas milicias chiítas y partidos políticos iraquíes tienen estrechos vínculos con la Guardia.

En el Líbano, la designación podría restringir aún más con quién pueden interactuar los funcionarios estadounidenses. La Guardia tiene estrechos vínculos con Hezbolá, que forma parte del gobierno libanés.

Fuente: Israel Noticias
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