Los Intereses Ocultos De Irán En Venezuela. Por Mariángela Velásquez


Las denuncias, realizadas por tres funcionarios chavistas que huyeron a Estados Unidos, revelarían la fuerte conexión de Venezuela con la organización terrorista Hezbolá.

Si el objetivo de la Revolución Bolivariana era desviar la atención de los programas de racionamiento de agua y de luz que padecen los venezolanos al presumir su renovada amistad con Irán lo ha logrado.

La llegada de un vuelo directo de la aerolínea Mahan Air, proveniente de Teherán, acaparó las miradas de los analistas que todavía se preguntan qué hay detrás de las negociaciones entre el canciller venezolano Jorge Arreaza y el ministro de Asuntos Exteriores y director general para las Américas de la cancillería de Irán, Mohsen Baharvand.

Baharvand es conocido en América Latina como el abogado defensor de los iraníes acusados de participar en el ataque con un coche bomba de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994, que dejó unos 84 muertos y 300 heridos, informó el portal Infobae.

Pero lo que ensombrece más la reputación de Baharvand es la dramática muerte del Fiscal Alberto Nisman en enero de 2015, un día antes de declarar en una interpelación en el Congreso de Argentina sobre la presunta complicidad del gobierno de Cristina Kirchner con Irán para absolver de responsabilidad a los ciudadanos iraníes causantes del ataque.

La Cámara Criminal y Correccional Federal de Argentina dictaminó el 1 de junio del 2018 que Nisman fue asesinado por la gravedad de sus denuncias que estaba a punto de realizar en sus funciones de fiscal especial sobre el caso Amia.

Y aunque Baharvand no ha sido mencionado en el caso Nisman, algunos consideran que el enviado iraní estaría involucrado en los señalamientos que el fiscal se llevó a la tumba.

La hermandad entre Chávez y Ahmadineyad

Pero volvamos a Caracas en 2009. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad y el líder revolucionario Hugo Chávez formaron una relación tan estrecha que se llamaban “hermanos”. A pesar de las 14 horas de vuelo, el líder persa viajó al menos en nueve oportunidades a Caracas en 3 años.

Una investigación del diario La Vanguardia de julio del 2007 advirtió la multiplicación de negocios iraníes en la Venezuela revolucionaria. Y apenas tres meses después, Conviasa inauguró su vuelo Caracas-Damasco-Teherán.

Eran momentos de apogeo para Chávez y Bashar Asad, el mandatario de Siria que acababa de ganar abrumadoramente un referéndum plagado de irregularidades. Ahmadineyad estaba saliendo de una crisis por el programa de energía nuclear de Irán, que él defendía como indispensable para su desarrollo industrial, mientras que los gobiernos de occidente denunciaban como un semillero armamentista.

Los vuelos entre Venezuela, Siria e Irán operaron hasta el 2010 y eran llamados “aeroterror”, aseguró la revista brasileña Veja en diciembre de 2018. El motivo por el que los pasajeros no lograban conseguir reservaciones para adquirir boletos era porque el vuelo VO-3006 de Conviasa era utilizado para transportar dinero robado de las arcas del estado venezolano, drogas y terroristas, según el reportaje del periodista Leonardo Coutinho.

Las denuncias, realizadas por tres funcionarios chavistas que huyeron a Estados Unidos, revelarían la fuerte conexión de Venezuela con la organización terrorista Hezbolá.

Empresas quebradas

Para disimular el verdadero interés de las alianzas entre Chávez y Ahmadineyad, ambos países firmaron acuerdos de cooperación en el área petrolera y automotriz.

Uno de los proyectos consentidos de Chávez era una fábrica de tractores agrícolas iraní-venezolana que se llamaba VenIrán, ubicada en una apartada zona industrial al suroeste de Ciudad Bolívar en el sur de Venezuela. Su capacidad estimada de producción era 5.000 vehículos anuales pero una fotografía aérea demuestra que está inactiva.

Otra iniciativa mixta, con capital venezolano-iraní,  en el sector automotriz fue la fábrica de automóviles Venirauto Industrias C. A. que se inauguró en 2006 en la zona industrial de San Vicente, estado Aragua, con una capacidad de producir unas 25.000 unidades anuales. Ese proyecto también se encuentra paralizado.

El proyecto binacional que no parece tener movimiento es la planta de cemento Cerro Azul, ubicada en una apartada zona del estado Monadas, en el oriente de Venezuela.  El diario La Vanguaria dijo que la cementera, construida con tecnología iranía, costó unos 250 millones de dólares y produciría un millón de toneladas anuales de cemento en el 2007. Doce años más tarde, los venezolanos aún desconocen los resultados de esa inversión.

La pregunta de rigor es si la economía de Venezuela se ha encogido un 60 por cientodesde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, qué interés puede tener Teherán en mantener fuertes vínculos con Caracas.

Uranio y Hezbolá

La interrogante parece tener dos respuestas: terrorismo y material nuclear. Según un estudio publicado en 2008 por la ONG Carnegie Endowment for International Peace,Venezuela tendría yacimientos sin explorar de 50.000 toneladas de uranio que podría poner a disposición de Irán.

Y aunque la crisis venezolana paralizó todas las iniciativas industriales del país caribeño, en la última década Irán a demostrado un desarrollo impactante pese a las sanciones internacionales.

El 9 de abril de 2019, Teherán reveló importantes avances en el uso pacífico de la energía nuclear, en el área médica, alimentaria, de telecomunicaciones y petrolera. El diario El Confidencial explicó que aunque las centrifugadoras perfeccionadas por Iran son dispositivos diseñados para separar o enriquecer uranio pueden tener todo tipo de aplicaciones industriales también puede ser usado para fabricar bombas atómicas.

Venezuela no ha desarrollado ningún tipo de tecnología nuclear pero sigue teniendo cuantiosos recursos minerales que Irán podría utilizar para el desarrollo de su industria nuclear.

Pero además de materia prima, Venezuela puede ofrecer su territorio para la ejecución de cualquier actividad ilícita.

Las preocupaciones sobre la nueva conexión aérea de Mahan Air a Caracas tiene que ver con la vinculación de esa aerolínea con el transporte de equipos y personal militar a Siria y otras zonas en conflicto, según ha informado la prensa internacional.

Las actividades oscuras de la aerolínea llevaron a Alemania y a Francia a prohibir sus operaciones por las fuertes sospechas de que está involucrada en actividades ilegales.

Esos señalamientos se suman a las acusaciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, de la existencias de “células activas” del Hezbolá en Venezuela.

Según un artículo publicado por Foreign Policy, Hezbolá tiene “una larga y sórdida” historia en Venezuela. Uno de los protagonistas sería el narcotraficante libanés Chekry Harb, quien habría usado Panamá y Venezuela para enviar cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos, Africa, Oriente Medio y Europa.

Las ganancias del cartel eran lavados a través del sistema financiero venezolano, y Hezbolá obtenía entre el 8 y 14 por ciento de las ganancias.

El gobierno israelí ha asegurado desde comienzos de la década de 1980 que Teherán es el principal financista de Hezbolá

El analista de Foundation For The Defense for Democracies, Emmanuele Ottolenghi,aseguró a la televisora argentina TN que los vínculos entre el gobierno de Maduro y la organización terroristas son innegables.

“Hay dos hombres muy importantes en el régimen de Maduro: el exvicepresidente, Tareck El Aissami, que tiene vínculos muy estrechos con Hezbolá; y hay otro hombre, Ghazi Nasr al-Din, que fue sancionado por el Tesoro estadounidense, como un hombre clave en la cúpula de Maduro que también tiene vínculos con Hezbolá“, dijo Ottolenghi en febrero de 2019.

Explicó que al-Din fue encargado de negocios en la embajada venezolana en Damasco entre el 2006 y el 2008 y fue el responsable de entregar pasaportes venezolanos a miembros activos del Hezbolá y agentes iranés. El analista también dijo que existen miembros de la comunidad libanesa shiíta en Venezuela “que están vinculados a Hezbolá o apoyan a la organización manejando tráficos ilícitos”.

La verdadera naturaleza de las reuniones entre Baharvand y Arreaza aún es un misterio. Pero los asesinatos del fiscal Alberto Nisman y Osvaldo Raffo en Argentina son un recordatorio de que hay factores de poder que no le gusta revelar sus secretos. Y que están dispuestos a todo para mantener sus actividades entre la oscuridad.

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