Las raíces judías de Elvis Presley


Dentro del museo anexo a la modesta casa de dos habitaciones en la que nació Elvis Presley en 1935 en Tupelo, Mississippi, los visitantes encontrarán todas las cosas que uno espera encontrar en un santuario que celebra los primeros años del niño que creció y se convirtió en el rey del Rock and Roll.

Allí hay guitarras, fotografías de infancia, discos viejos, trajes de presentaciones y otras cosas memorables de la ilustre carrera de Elvis.

Pero en medio de todos los artefactos del Museo de Elvis Presley, hay algo que uno no hubiera esperado encontrar: una menorá dorada con nueve velas de Jánuca.


¿Es posible que el gran ícono cultural del siglo XX haya sido un miembro de la tribu?

Bueno, algo así.

Parece que la tatarabuela materna de Elvis, Nancy Burdine, era judía. Su hija dio a luz a Doll Mansell, quien dio a luz a la madre de Elvis, Gladys Smith. Esto, de acuerdo con la ley judía que transmite el linaje judío a través de la madre, técnicamente convierte a Elvis en un judío.

Si bien Elvis tenía conciencia, e incluso estaba orgulloso, de su pedigrí judío, no hay ninguna evidencia de que alguna vez haya practicado la fe.

Hace poco fui a Tupelo, Mississippi, para aprender más sobre el origen de Elvis y sus raíces judías. A pesar del terrible calor de junio en las montañas al noreste de Mississippi, opté por participar en un nuevo paseo en bicicleta con el tema de Elvis que lleva a los visitantes por 13 sitios marcados a lo largo de la ciudad que recorren los primeros años de la vida de Elvis Presley.

Comencé en la humilde vivienda de dos habitaciones en donde nació Elvis y donde vivió los dos primeros años de su vida. La casa está en el centro de un parque de 6 hectáreas que incluyen el “Camino de vida”, una serie de bloques de concreto que registran cada año de la vida de Elvis. Al lado de la casa se encuentra el Museo Elvis Presley, que contiene objetos relacionados con la legendaria carrera de Elvis, entre ellos la menorá.

La menorá originalmente perteneció a la familia de George Copen, que llegó de Nueva York a Tupelo en 1953. Copen, que ya tiene 76 años, me contó que su mejor amigo de la infancia era un niño que vivía al otro lado de la calle, llamado Jim Hill. La madre de Jim, Janelle McComb era una amiga cercana de los Presley. Ella conoció a Elvis cuando tenía apenas dos años y comenzó una amistad que duró hasta que Elvis falleció en 1977 en su mansión de Graceland en Memphis.

De acuerdo con Copen, Janelle una vez pidió prestada la menorá de su familia para mostrársela a unos amigos. Aparentemente, Elvis era uno de esos amigos. La menorá nunca volvió a la familia Copen. La especulación de George es que Janelle le dio la menorá a Elvis. Posteriormente Copen vio una foto de Elvis con la menorá. Tal vez el Rey la consideró un “good luck charm” (un talismán para la buena suerte), el nombre de uno de sus grandes éxitos.

“Yo me enojé bastante con Janelle cuando entendí que ella podía haberle regalado la menorá a Elvis”, dice Copen. “Incluso después del funeral (McComb falleció en el año 2005) la busqué en su casa, pero no había ninguna menorá. Había desaparecido”.

Más tarde, George escuchó que habían encontrado la menorá de su familia expuesta en el Museo del lugar de nacimiento de Elvis Presley. De hecho, la mayor parte de la colección del museo consiste en regalos y recuerdos que Elvis le dio a Janelle a través de los años, los cuales ella donó para el museo.

Así que allí se encuentra hoy la menorá de la familia Copen, en exposición en el museo que recibe cada año entre 50.000 y 100.000 visitantes.

Copen dice que se siente honrado de que tantas personas tengan la oportunidad de ver una reliquia familiar, lo cuál él cree transmite un mensaje importante sobre la tolerancia de Elvis.

“Janet quiso mostrar que a Elvis le gustaban todas las religiones”, dice Copen. “Yo prefiero que la gente vea la menorá en el museo y no en mi casa. Tal vez esto ayude a que todos lleguen a apreciarse mutuamente y a que digan ‘todos somos un mismo pueblo’”.

Elvis tenía 13 años cuando él y sus padres partieron de Tupelo hacia Memphis. Allí, los Presley vivieron debajo de la familia del Rav Alfred Fruchter de la Congregación Beth El Emet. El hijo del rabino, Harold (que hoy tiene 65 años y vive en Maryland), me dijo que las dos familias se volvieron buenos amigos. La madre de Harold a menudo invitaba a Gladys, la madre de Elvis, a beber café.

En 1954 Elvis grabó su primer disco: “That’s All Right”, en la compañía grabadora Sun de Memphis. Pero los Presley no tenían un tocadiscos. Harold dice que Elvis pidió prestado el tocadiscos de los Fruchter para que sus padres pudieran oír la canción.

En un momento, Elvis trabajó para Rav Fruchter como un “goy de Shabat”. Él efectuaba ciertas labores que la ley religiosa prohíbe a los judíos hacer en Shabat, tales como encender o apagar las luces.

“Mis padres nunca tuvieron el menor indicio de que Elvis podía llegar a ser judío”, afirma Harold. “De haberlo sabido, nunca hubieran considerado pedirle que trabajara en esa posición”.


Elvis tenía 13 años cuando partió con sus padres de Tupelo a Memphis. Cuando Gladys falleció en 1958, él se aseguró de colocar una estrella de David en su lápida en el cementerio de Memphis, en honor a su linaje judío. Después de la muerte de Elvis en 1977, Gladys fue trasladada a Graceland. Su nueva lápida, sin contar con la atención de Elvis, no tiene la estrella judía.

Hacia el final de su carrera, hay varias fotos de Elvis en sus conciertos luciendo una cadena con un jai. De hecho, muchas veces dijeron que la noche que murió tenía puesto un jai y una cruz. En Memphis, Elvis era miembro del Centro Comunitario Judío y donó dinero a varias organizaciones judías, incluso $150.000 para la Academia Hebrea de Memphis.

Copen afirma que “él estaba muy cerca del pueblo judío, especialmente en Memphis. Él siempre los trató muy bien y también la comunidad lo trató a él muy bien”.

Se cree que el “Coronel” Tom Parker, el empresario holandés encargado de la carrera de Elvis, no quería que las raíces judías de su cliente se dieran a conocer, porque pensaba que eso podía ser considerado algo negativo por algunos de los admiradores de Elvis en las zonas fanáticas protestantes de los años 50’ y 60’.

Durante el tiempo que estuve en Tupelo, también conversé con un judío local, Marc Perler, quien una vez se encontró con Elvis en Nashville a comienzos de los 60. En ese momento Perler (ahora de 73 años) trabajaba como auxiliar en la industria musical. Él dice que se sorprendió cuando posteriormente escuchó sobre las raíces judías de Presley.

“Pensé que era interesante. Era como: ‘¡Bienvenido al club!’”, afirma.

Fuente: Aish Latino
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