Tlalib y Omar: la provocación y la reacción de Israel


Por Ilan Buzny

Desde que Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos gran parte de la política interna norteamericana se extrapoló a la política Israelí. Cuando en los comicios pasados para el congreso de los Estados Unidos el partido demócrata propuso sus candidatos, se resaltó el hecho que sus grandes figuras surgían por oposición a aquellos colectivos en los que Trump mayor inconvenientes presentaba. Descendientes de latinos, mujeres, musulmanes y afro descendientes fueron algunos de los colectivos más representados en los candidatos demócratas.

El inconveniente que sucedió semanas atrás lo encarnan justamente dos congresistas demócratas que lograron no solamente un alto revuelo en Estados Unidos sino también en Israel y desde ya en la prensa mundial. Rashida Tlaib e Ilhan Omar fueron las responsables de generar una polémica sin precedentes que excedieron a Trump y Netanyahu obligando a intervenciones de la justicia israelí.

Rashida Tlaib es la primer congresista en Estados Unidos de ascendencia Palestina. Pero quiero que hagamos una pausa porque desde ya que nada de malo tiene esto, me refiero a que su origen es indiferente, pero lo que no es indiferente es su postura marcada anti israelí. Promotora como pocas del movimiento BDS Rashida Tlaib además de promotora es una provocadora anti israelí que parecería que encuentra su mayor confort en traerle problemas a Israel. Fijémonos que el itinerario armado por la comisión del congreso de Estados Unidos contaba con encuentros con ongs palestinas como MIFTAH difusora de material antisemita en su propia página web y defensora de terroristas asesinos e inmolados en Israel, Miembros de la UNRWA organismo de la ONU encargado de los refugiados palestinos sospechada de corrupción y malversar los fondos y otras ongs israelíes como Betselem que suele ser muy crítica de la política actual de Israel.

El conflicto se desató semanas atrás con la intención de visita de Tlaib y Omar a Israel pero a sitios donde la población árabe suele habitar como el monte del templo y ciudades en Cisjordania. La presión ejercida por el presidente Trump desde twitter y la presión interna en Israel generaron un revuelo importante en ambos Estados. Resulta que desde el 2017 se sancionó una ley en Israel donde básicamente todo aquel que promueva el movimiento BDS no será recibido en el Estado. La lógica indica que si tanto odio y tanto rechazo te genera el estado hebreo entonces no hay mucho que tengas que hacer por allí.

Pese a haber aceptado que la congresista demócrata Tlalib visite a su abuela de 90 años que vivía en una ciudad en Cisjordania, la congresista no hizo más que poner más leños al fuego rechazando el acceso a Israel bajo condición humanitaria. La provocación de Tlalib y Omar no hacen más que jugar con mezquindades absurdas que ponen en riesgo el futuro de los lazos políticos entre ambas naciones.

El des informe internacional porque no le cabe otra palabra a muchos medios internacionales siguen alegando que Israel propicia una política de apartheid y poco plural al seleccionar quien puede entrar al país o no. La realidad es que Israel como cualquier otro Estado soberano del planeta tiene el derecho de permitir o no quien ingresa al Estado.

Por último quiero recordar el suceso ocurrido hace 7 años atrás cuando a Michael Ben Arari, un diputado del partido ultra nacionalista israelí Kach en el año 2012 bajo el gobierno de

Barack Obama no se le permitió la visa para el ingreso a los Estados Unidos por ser parte de un partido político que es acusado de terrorista por parte del gobierno norteamericano. Hago un paréntesis para poder aclarar que mientras esto sucedía la administración Obama recibía a Ahmadinejad y año más tarde negociaría un tratado nuclear con el nuevo presidente de Irán.

En fin, como en cualquier otro país en el mundo hay una enorme cantidad de gente que opina en contra del gobierno y sus políticas pero no por eso llama a boicotearlo o mismo a aislarlo del mundo y que sea destruido como el movimiento BDS al que las congresistas Omar y Tlalib apoyan.

El incidente deja un precedente que deberíamos seguir, porque si bien es una obviedad que Trump no seguirá para siempre en el poder al igual que los republicanos esto puede generar un mayor cortocircuito con el partido Demócrata para un futuro gobierno poniendo en riesgo la relación de amistad entre ambas naciones.
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