Gustavo Perednik disertó en Polonia: "Es un país que te despierta sentimientos ambiguos"

Concluida la gira de conferencias del escritor argentino-israelí en tres ciudades polacas, Comunidades Plus ha recogido los siguientes conceptos en una entrevista exclusiva.


NS: A veces decimos que Polonia es un gran cementerio judío. ¿Tuviste esa sensación en tu reciente viaje?

GP: Tuve sentimientos ambiguos al respecto. Diría que la sensación que citás me abrumó en Lodz, cuando decidí pedirle a mi guía, Patryk Robacha, que me dejara un rato deambular solo por el cementerio, que es el segundo más grande de Europa. Fue realmente desolador.

NS: ¿Y dónde percibiste lo opuesto, el pulsar de la vida judía?

GP: En particular diría que en la escuela judía de Varsovia. Tiene 150 alumnos. Cuando ves cómo niños se educan en temas judaicos, no podés sino sentir que el esfuerzo revivificador vale la pena.

NS: ¿En qué idioma les hablabas?

GP: Mis clases y conferencias las di en inglés, con traducción simultánea al polaco. En la escuela, quien me acompañaba (y traducía) era el responsable de los estudios hebraicos durante los últimos veinte años, Marek Mrozowski. Y notamos con Marek que a los chicos más grandes no les hizo falta traducción porque entienden bien inglés. En rigor, me parece que entre las edades 15 y 40, no hay necesidad de traducir.

NS: Tengo entendido que fuiste invitado a disertar a un seminario católico.

GP: Así es. Me invitó el sacerdote Andrzej Perzyński, con quien terminamos forjando una amistad. Asistió a todas mis conferencias, también las que di en la comunidad judía.

NS: ¿Disertaste ante sacerdotes polacos? ¿Cómo reaccionaron?

GP: Ante sacerdotes y jóvenes seminaristas que estudian para serlo. Hubo reacciones diversas. Por un lado, muchas muestras de amistad hacia Israel y el pueblo judío, y por el otro, también algún gesto de hostilidad.

NS: ¿Judeofobia?

GP: Sí, claro. No hay por qué sorprenderse. Lo que noté, y no por primera vez, es que el autor favorito de los judeófobos es Shlomo Sand, un israelí antisionista que sostiene que la historia judía es un invento artificial.

NS: ¿Y por qué es popular?

GP: Porque una de las necesidades del judeófobo es deslegitimizar Israel. Y Sand les provee la mercadería que buscan, una base para la ideología antisionista. Quien esgrime la judeofobia no encuentra nada más “convincente” que el detractor sea judío e israelí, como en el caso de este comunista.

NS: ¿Y las reacciones positivas?

GP: Las percibí cuando insistía en que la mejor forma para combatir la judeofobia cristiana es enfatizar las raíces hebraicas del cristianismo, y reaccionaban aprobatoriamente, a veces incluso con entusiasmo.

NS: ¿Es difícil ser judío en Polonia?

GP: Algunos de los rabinos que fueron mis anfitriones son jóvenes muy esmerados, quienes a pesar de que muchas veces sienten que están remando contra la corriente, o incluso que su trabajo está condenado al fracaso, igualmente dan todo de sí para servir a su gente, a sus pequeñas comunidades que bregan por subsistir.

NS: ¿Subsistirán?

GP: Es difícil pronosticar al respecto. Pero en Polonia podés sentir que la judeofobia no sólo está trasladándose desde la derecha política hacia la izquierda, sino también desde el Este al Oeste europeo. Hay una mayor comprensión allí sobre el pueblo judío e Israel, que la que hay en España o Alemania.

NS: ¿Cuál es el próximo país en el que dictarás conferencias?

GP: España, en breve.
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