Israel atacó a un jefe terrorista. El Jihad Islámico ataca a la población civil con lluvia de cohetes.

Decenas de localidades atacadas, entre ellas las ciudades de Ashdod, Ashkelon, Gedera, Yavne, Netivot, Rishon Letzion, Holon, Bat Yam, Modiin y Tel Aviv


Menos de dos horas después del operativo en el que Israel dio muerte en Gaza a Baha Abu Al-Ata, uno de los principales comandantes terroristas del Jihad Islámico, responsable de numerosos ataques, comenzaron los disparos de cohetes desde Gaza hacia territorio israelí. Esto se convirtió en una lluvia incesante de ataques.

Los disparos comenzaron con cohetes a las ciudades de Ashdod y Gedera y los moshavin Beit Elazari y Kadron, pasando luego a Ashkelon, kibutz Zikim, toda la zona adyacente a la Franja de Gaza (Eshkol y Sha´ar HaNegev), el moshav Netiv Haasara, Sderot como uno de los blancos centrales (donde hubo impactos directos en dos casas que estaban vacías, causando daños materiales) , decenas de localidades cercanas y un tanto más alejadas de la frontera-cuyo detalle completo abarcaría aquí mucho espacio-, y finalmente también Holon, Rishon Letzion, Netivot, Tel Aviv, Bat Yam y Modiin.

Las escenas lamentablemente ya muy conocidas en el sur, se vivieron este martes también más al norte, en Tel Aviv y ciudades aledañas: gente corriendo buscando refugio al oir las alarmas, intentando buscar resguardo que los proteja. La diferencia es que en el centro del país tienen un minuto y medio aproximadamente hasta que el cohete impacta, si no es interceptado a tiempo, mientras que en las localidades adyacentes a Gaza tienen solamente 15 segundos.

El video que publicamos aquí abajo, une tres escenarios : alarmas en Tel Aviv, interceptación de un cohete en un lugar en el centro de Israel que no fue revelado e interceptación de la Cúpula de Hierro sobre Modiin.

Las pantallas de la televisión israelí en sus distintos canales muestran siempre, en situaciones de este tipo, los nombres de las localidades en las que están sonando las alarmas. Estas aparecen también en los celulares de quienes se conectan a los servicios de emergencia. Esta mañana, al aparecer los nombres, hubo momentos en los que la lista se ampliaba continuamente, al detallarse todos los puntos atacados.

Los medios de comunicación israelíes comenzaron a transmitir imágenes desde los distintos sitios atacados, incluyendo escenas de una carretera en Tel Aviv en la que automóviles se detuvieron al escuchar la alarma, intentando resguardarse, al menos tirándose al piso, algunos de ellos cubriéndose la cabeza con los brazos.

Tiempo después, una cámara de seguridad captó el momento en que un cohete impactó en una carretera en la zona de Gan Yavne, de lo cual se salvaron por fracciones de segundos los automóviles que estaban transitando por la misma y que se nota lo hacen a alta velocidad.

Los estudios fueron cancelados no sólo en el sur del país, sino también desde Tel Aviv hacia el sur. Poco después también las municipalidades de Modiin, El´ad, Rosh Haayin, decidieron que sus alumnos permanezcan en casa. También se instruyó a la gente no salir a trabajar a menos que el empleo sea en un servicio de emergencia.

Las instrucciones del Frente de Retaguardia, la Defensa Civil, son claras. Si suenan las alarmas, hay que correr de inmediato al refugio. Si hay una habitación blindada dentro de la casa o departamento, hay que entrar allí, cerrar la puerta y ventana blindada. La alternativa, cuando eso no existe, es llegar al refugio del edificio o si hay uno público en la calle. Y si no se llega a eso, pues al menos salir al corredor interno del edificio, lejos de ventanas.

Si la alarma sorprende a la gente en la calle y no tiene cerca un edificio al que entrar a protegerse, hay que tirarse al piso y cubrir la cabeza con los brazos. Esto es para minimizar el riesgo de esquirlas que salgan despedidas, una de las cuales, inclusive pequeña, puede ser mortal. Y si uno está en viaje, debe detener el coche con cuidado, alejarse del mismo lo más posible y tirarse al piso. No basta con agacharse, ni ponerse en cuclillas o pegarse a una pared.

Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai