El antisemitismo impune

Se amenaza de muerte,pero eso no es noticia: las víctimas son judías


Jeremy Corbyn, el líder laborista británico, ha sido reiteradamente denunciado por su antisemitismo, incluso por la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos de Inglaterra y Gales, un «honor» que antes sólo había recaído sobre el neofascista BNP. La actitud de Corbyn va acompañada de su respaldo público a todos los enemigos del Estado de Israel que en el mundo hay -y hay muchos-. Este antisemitismo de Corbyn ha sido un tema de debate en la campaña electoral que concluyó ayer y ha obligado al Partido Laborista a defenderse. Esto se toma muy en serio en el Reino Unido.

Sorprende, por contraste, ver el antisemitismo muchas veces violento que se practica en España y la impunidad de los partidos que lo apoyan. El pasado martes tuvimos un buen ejemplo en Madrid. En el Hotel Intercontinental se celebraba una reunión del proyecto «Islas de paz» en el que intervenían ponentes israelíes, palestinos musulmanes y mujeres árabes. El objetivo del diálogo era buscar una solución al conflicto basada en la convivencia y la cooperación económica. Es decir: exactamente lo contrario de lo que quieren los antisemitas que persiguen al pueblo judío allá donde se encuentre. La reunión fue asaltada por un grupo de radicales que a gritos y empujones intentó impedir la celebración de la conferencia. Porque algunos no pueden soportar que haya paz y convivencia entre israelíes y palestinos. El conflicto es su razón de ser. En las imágenes del asalto se identifica a Daniel Lobato de Podemos, a Jaldia Abubakral de Izquierda Unida o a Yamil Mahmoud Abusada, presidente de la Asociación Hispano Palestina, entre otros. Un participante en el coloquio era el jeque Nasr al Tamimi, que vive en Ramala y es un musulmán sufí y como tal un pacifista. Gracias a ese pacifismo recibió amenazas de muerte de uno de los asaltantes, lo que obligó a Tamimi a presentar la correspondiente denuncia en comisaría.

Resulta inverosímil que a día de hoy pueda ocurrir un incidente así en Madrid con total impunidad de los asaltantes, infinitamente más violentos que los que asaltaron la librería Blanquerna en su día. Allí no se amenazó de muerte a nadie. Pero como en el acto de «Islas de paz» se amenazaba a judíos y se les impedía hablar de paz con palestinos y otros musulmanes allí presentes, la cosa no es tan grave. Eso lleva siglos pasando a los judíos.

Especialmente preocupante fue ver entre los asaltantes a miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina, una organización que después de los Acuerdos de Oslo se dedicó a dar la imagen de ser un brazo político que articula la relación con partidos de todo el mundo. Pero no de todo el espectro ideológico. En España limitan su relación a los partidos nombrados más arriba y al independentismo catalán. Lo mejor de cada casa. Esta organización que participó impunemente en el asalto del pasado martes en Madrid está en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea.

En España hemos vivido a lo largo de los últimos años una campaña antisemita de gran impacto que responde al nombre de Boicot, Desinversión y Sanciones. Un nombre genérico que oculta el objetivo de todas esas acciones: Israel. Esa iniciativa se ha puesto en marcha en multitud de ayuntamientos, pero en una labor tenaz en los tribunales, los amigos de Israel en España han ido consiguiendo que esas iniciativas sean condenadas por la Justicia. Con tanto éxito que sus promotores ahora recurren a la violencia en actos privados en pleno centro de Madrid en los que se amenaza de muerte. Pero eso no es noticia: las víctimas son judías

Fuente: ABC /ACOM
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