El Presidente Rivlin pide no perder confianza en el sistema democrático israelí

Llamados a cambiar el sistema político israelí


Un día después de confirmarse que la ciudadanía israelí irá a las urnas el 2 de marzo por tercera vez en un año, el Presidente Reuven Rivlin muestra su clara preocupación por lo que esto significa, y trata al mismo tiempo de alentar al pueblo.

“Espero que la profundidad de la crisis política actual y las divisiones entre nosotros que ésta expone, nos conduzcan como sociedad y país, no sólo al derecho de discrepar sino también al deber de hallar aquello en lo que podemos concordar”- declaró.

Rivlin, que trató infructuosamente de impulsar la idea de un gobierno de unidad nacional, comentó: “La democracia israelí fue y aún es una fuente de orgullo y sabemos que el sistema democrático tiene un costo. Espero que ésta sea la última campaña electoral en los próximos cuatro años y que partiendo de la división y desacuerdo que nos separan, seamos capaces de crecer como pueblo y sociedad, hacia acuerdos y acciones que nos beneficien a todos”.

El Presidente exhortó a la ciudadanía a “no permitirnos hundirnos en desesperación o quejas que no nos hacen bien” y a “no perder la fe en el sistema democrático o su habilidad de crear la realidad en la que vivimos con nuestras propias manos”.

La pregunta es qué se puede hacer para evitar que los números que resulten de las próximas elecciones, no creen un escenario político en el que nuevamente no se pueda formar coalición y se continúe en un estancamiento como el actual.

Sobre eso se manifestaron justamente expertos del Instituto Israelí de Democracia.En un comunicado especial emitido por su Presidente Yohanan Plesner y los Vicepresidentes Profesora Karnit Flug y Profesor Yuval Shany con motivo de la disolución de la Kneset y el llamado a nuevas elecciones, llaman claramente a enmiendas en el sistema político actual.

“De los dos fracasos consecutivos del sistema politico israelí en los esfuerzos por formar gobierno luego de la realización de elecciones, cabe extraer dos conclusiones centrales. La primera es que el sistema electoral debe ser reformado de modo que recupere su capacidad de tomar decisiones y reduzca la influencia de partidos sectoriales en la composición del gobierno. La segunda es que debe haber reglas claras y explícitas para garantizar que cualquier candidato a Primer Ministro acusado de serios crímenes quede suspendido de sus funciones hasta que su caso sea determinado en tribunales”.

Cabe recordar que la ley israelí no obliga al Primer Ministro a renunciar porque se haya anunciado que hay decisión de imputarlo, sino únicamente en la eventualidad que sea hallado culpable, y por una instancia definitiva, o sea ante la que ya no hay posibilidad de apelación.

Por ahora, la discusión en torno al tema de la dimisión de Netanyahu es únicamente en el plano de normas públicas y consideraciones políticas, no a nivel legal.

El asesor legal del gobierno Dr. AVihai Mandelblit, que es quien tiene la autoridad para decidir al respecto, ya ha dicho que el Primer Ministro puede permanecer en su cargo actualmente, como jefe de un gobierno de transición, aún después de haber anunciado él (Mandelblit) que piensa mandarlo a juicio. Lo que aún está pendiente de decidirse es si acaso en caso de obtener mayoría en las próximas elecciones, se le puede encomendar la formación del nuevo gobierno aún sabiéndose que hay decisión de imputarlo. La Suprema Corte de Justicia pidió a Mandelblit que se pronuncie al respecto pero él aún no lo ha hecho.

La ley en vigor no contempla esta situación, mientras que sí determina que si el imputado es diputado o ministro, debe dimitir. Primer Ministro, es otra cosa.

El Instituto Israelí de Democracia publicó que las reformas antes mencionadas “deben ser una prioridad para todo aquel que forme el próximo gobierno a fin de evitar la repetición de crisis similares en el futuro”.

“Es profundamente lamentable que continúe este estancamiento político a expensas de los intereses nacionales de Israel y sus ciudadanos”.

Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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