Histórica sinagoga de Holanda se encuentra amenazada por creciente antisemitismo

Una sinagoga en Holanda que una vez contó con más de 1000 miembros entre su congregación durante los días festivos, ahora funciona sólo mediante invitación, gracias al creciente antisemitismo en Europa.


Antes de la invasión nazi de Holanda en 1940, Grongingen era el hogar de una próspera comunidad judía de más de 2.800 judíos. El barrio judío contaba con carniceros kosher, panaderos famosos por su challah, y la sinagoga abovedada de Groningen, lo suficientemente grande como para albergar una congregación de 1.000 adoradores en los días sagrados, según ha informado Politico.

Pero para el final de la guerra casi toda la población había sido eliminada, y algunos groninegros judíos perdieron más de 100 miembros de su familia cada uno. Algunos sobrevivieron a los campos, otros pudieron esconderse o escapar de la deportación, pero muchos se alejaron de una ciudad llena de recuerdos dolorosos.

Incapaz de sostener una congregación, la sinagoga fue vendida y primero convertida en una lavandería, sus vitrales se rompieron para dar paso a las tuberías de vapor, como explica Politico. En los años 70 se había deteriorado, salvada de la demolición por un solo voto en el consejo municipal.

Una campaña de una joven judía de Ámsterdam revirtió la suerte del edificio; fue reabierto en 1981, y sus pergaminos de la Torá, de los que se dice que sobrevivieron al estar escondidos en la bóveda de un banco, fueron devueltos a la cabeza de la sinagoga.

Sin embargo, los fieles no han regresado, en parte debido al continuo antisemitismo en Europa que lleva a la congregación a mantener un perfil bajo.

En el Año Nuevo Judío, la sinagoga tenía muy pocos hombres para formar un minyan, y los que asistieron tuvieron que irse decepcionados.

En parte, las bajas cifras se deben al hecho de que la sinagoga no publica ningún aviso de sus servicios en Internet, ni hace sentir su presencia. En su lugar, los miembros se envían mensajes de WhatsApp para confirmar la asistencia a los servicios del Shabat los sábados por la mañana, y se les anima a que examinen a los visitantes en la entrada.

Alex Farber, neoyorquino de 18 años que estudia en Groningen, se perdió varias vacaciones antes de darse cuenta de la existencia de la comunidad. Eventualmente fue presentado después de haber hecho amistad con otros estudiantes judíos. Tuvo que traer consigo una identificación y hacer saber sus planes de asistir con anticipación.

“Fue activamente difícil”, dijo a Politico. “Mi sinagoga [en Nueva York] publica todos los servicios en su sitio web”.

La policía local vigila la sinagoga durante los servicios, y la comunidad tiene un plan de emergencia en caso de ataque. Pero los miembros de la congregación conocían a personas afectadas por el tiroteo de 2015 en la Gran Sinagoga de Copenhague, y a otras atrapadas en el ataque del Yom Kippur a una sinagoga en Halle, Alemania, este año.

“La historia se está olvidando”, dijo David Gurov, de 20 años, cuyo amigo estaba dentro de la sinagoga atrincherada de Halle cuando un hombre armado trató de entrar por la fuerza.

“La capa que impedía que el antisemitismo creciera se ha roto”, añadió, hablando con Politico.

Según el informe, una reciente encuesta realizada en 12 países europeos por la Agencia Europea de Derechos Fundamentales encontró que una gran mayoría de los judíos de Europa sienten que el antisemitismo ha aumentado en los últimos cinco años. Muchos son reticentes a usar cualquier cosa que los identifique como judíos en los espacios públicos. Un cuarto de los encuestados dijo que habían experimentado antisemitismo durante el último año.

“Me preocupa que el antisemitismo se normalice y se deslice hacia la corriente principal”, dijo Tom Burghard, de 20 años de edad, a Politico. Dijo que había notado una creciente sensación de que el Holocausto se estaba convirtiendo en parte de la historia, distanciando a los jóvenes de las realidades del antisemitismo.

“Si no se trata de un ataque físico, la gente no lo toma en serio”, dijo. “No entienden que así es como empieza”.

Los miembros de la sinagoga de Groningen se encuentran entre los que han tenido un roce con el antisemitismo recientemente: cuando no se celebran servicios, la entrada principal y la mitad del salón está abierta al público como un espacio secular, que acoge exposiciones de arte y conciertos.

Durante uno de estos eventos, celebrado en recuerdo de la deportación y el asesinato de los residentes de un hogar judío para ancianos en la década de 1940, un miembro del público entró y se puso a discutir, culpando a los judíos de los problemas de la sociedad.

Pero mientras que el incidente puso a algunos miembros de la congregación al límite, otros se niegan a ceder al miedo.

“Dicen que después de una masacre se necesitan 200 años para que la gente ya no tenga miedo. Yo no voy a estar por aquí durante 200 años”, dijo Judith Klop, hablando con Politico. Ella asistió al servicio con sus dos hijos adultos jóvenes.

“Decidí no tener miedo”, dijo.

Por: Donna Rachel Edmunds / En: Jpost / Traducción de Noticias de Israel

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