Preocupa incremento de vandalismo contra poblados árabes

El servicio de seguridad se reúne al respecto con rabinos y educadores del sionismo religioso


“Tag mejir”, etiqueta de precio. Este es el nombre con el que se hace referencia a actos de vandalismo cometidos por jóvenes israelíes, en su mayoría –si no todos- se estima que religiosos, en diferentes localidades árabes, especialmente en Judea y Samaria pero también dentro del Israel soberano. Según datos confirmados por el Shabak, el Servicio General de Seguridad de Israel-encargado de la lucha anti terrorista-casi a término del año 2019, ha habido aproximadamente 200 incidentes violentos, 30 de los cuales estuvieron dirigidos contra las propias fuerzas de seguridad israelíes, el resto contra árabes. De ellos, 6 son considerados atentados, aunque sin muertos ni heridos, lo cual incluye casos en los que se prendió fuego a propiedades o campos. El resto, por ejemplo, pedreas a vehículos palestinos en viaje, y daños a vehículos a los que se pincharon neumáticos. A ello se agregan aproximadamente 50 incidentes de grafitis de odio en paredes de casas particulares, mezquitas o iglesias.

El fenómeno comenzó años atrás, como respuesta a atentados palestinos contra civiles israelíes y a medidas tomadas por las fuerzas de seguridad , que los jóvenes en cuestión consideraban injustas, como por ejemplo en casos de desalojos de casas en asentamientos no aprobados o situaciones similares. Pero en los últimos meses se han extendido de modo alarmante, registrándose ahora también dentro del Estado de Israel propiamente dicho. Los números antes mencionados, incluyen también los ataques dentro del Israel soberano.

Este es el trasfondo por el cual habría tenido lugar días atrás una reunión entre jefes del Servicio General de Seguridad  (Shabak en su sigla hebrea) y rabinos y educadores del sionismo religioso, a fin de ver cómo pueden influir positivamente sobre los así llamados “jóvenes de las colinas”, considerados los responsables principales del fenómeno. El Shabak no confirmó oficialmente que tuvo lugar ese encuentro, pero fue dado como hecho por la radio pública israelí. Allí citaron al servicio de seguridad advirtiendo que “es imperioso combatir en forma decidida este fenómeno que se va ampliando, porque puede conducir a un gran estallido en el terreno”.

Según publicó la prensa israelí, también los rabinos y educadores religiosos se dijeron preocupados por el fenómeno, cuyas consecuencias son impredecibles.

Uno de los educadores,no identificado públicamente,  dijo a la radio israelí: “Estamos estudiando con los servicios de seguridad cómo podemos rehabilitar a estos jóvenes, que no tienen ningún marco, antes de que sea demasiado tarde. Hay que recurrir también a los servicios de asistencia social y por otro lado, estudiar la posibilidad de impedir que jóvenes que delinquen reciban apoyo jurídico. Hay que lograr que abandonen esta actividad violenta e intentar inclusive que se enrolen al servicio militar obligatorio”.

Quien manifiesta especial preocupación por el tema, dado que lo siguen en forma constante, de cerca, es la organización Tag Meir creada años atrás precisamente para contrarrestar el efecto de Tag Mejir. Su nombre es parecido, suena casi igual, pero apunta a algo totalmente diferente ya que “Meir” significa ilumina. Su meta es traer luz donde los vándalos quieren imponer oscuridad.

Gadi Gvariahu, fundador y director también hoy de “Tag Meir”, engloba  todos los incidentes antes mencionados en la categoría de “crímenes de odio”. En el correr del 2019, estos se han registrado en 52 localidades árabes, de las cuales 43 eran en Judea y Samaria (Cisjordania) y en los alrededores de Jerusalem y 9 dentro del Israel soberano. En algunos casos, hubo actos de vandalismo en más de una oportunidad en el mismo lugar. El promedio de los últimos tiempos es de un incidente cada seis días.

“Se trata de neumáticos pnchados, grafitis en hebreo o dibujos de Estrellas de David en automóviles y paredes de casas particulares, ventanas rotas, pedreas”, resume Gvariahu. El caso más serio de los últimos tiempos tuvo lugar a comienzos de mes en el barrio Shoafat en Jerusalem, en el que fueron pinchados los neumáticos de 160 coches.

Tag Meir critica que “en la mayoría de los casos nadie fue inculpado o detenido” y recuerda que “las comunidades palestinas están bajo la responsabilidad de seguridad del Estado de Israel, que las está dejando a merced de estas bandas”. La organización exhorta a la Policía israelí y las fuerzas de seguridad a destinar los recursos necesarios para frustrar estos incidentes y proteger a la población.

En el terreno, la situación es un poco más compleja. El Shabak sí ha detenido en algunos casos a sospechosos de haber sido los protagonistas de los actos vándalos, pero en general, cuando llegaron a juicio, fueron liberados o acusados de crímenes menores contra la propiedad material, ya que -afortunadamente- en general no hay víctimas.

"Se despliega una amplia actividad relacionada a este tipo de incidentes para tratar de fustrarlos", nos asegura una fuente de seguridad. "En su mayoría se trata de acciones secretas sobre las que no se puede dar detalles en los medios . Pero alegar que nadie  ha sido detenido o acusado quita seriedad a la dedicación que se da al tema  y no es un fiel reflejo de la realidad".

Pero la problemática va más allá de ello.  "El Shabak ve muy seriamente los hechos de  Tag Mejir", dice la fuente de seguridad consultada. "Pero no se trata de un problema que atañe sólo al Shabak. Hay aquí un marco amplio, a nivel de famiias, rabinos, comunidades, educación, bienestar social, policía, que deben ocuparse de este tema aún antes de que llegue a nosotros".  Con ello, se hace clara referencia a la problemática de fondo, que no atañe sólo a temas de nacionalismo o religión. El esfuerzo principal del Shabak es a nivel de Inteligencia, para intentar frustrar esos ataques., pero es necesario también hallar respuestas a nivel de educación y comunidad porque los responsables son en general jóvenes que no se hallan en ningún marco ordenado y normativo, desafiando la autoridad de sus propios mayores.

Gadi Gvariahu publicó algunos ejemplos de los grafitis de odio que aparecen en las paredes de casas y coches árabes: “Expulsen/ maten a los enemigos árabes”, “Venganza”, “Exigimos venganza contra los enemigos”, “Árabes afuera”, “Muerte a los árabes”, “Árabes= enemigos”, “Mahoma era un cerdo” y otros.

Tag Meir acusa a los responsables de “Tag mejir” de “tratar de dañar la coexistencia, la tolerancia y la dignidad en la podemos vivir con nuestros vecinos palestinos, con sus mensajes de odio, horror y miedo”. Gvariahu, él mismo un judío religioso, rechaza la presentación de los ataques como “en nombre del judaísmo”.

Tag Meir realiza visitas de solidaridad a absolutamente todas las comunidades afectadas, se reúnen con la gente en el lugar, ofrecen ayuda legal y transmiten un mensaje de paz y hermandad.

Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
Fotos: Policía de Israel
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