Una insegura ministra de seguridad. Por Susana Grimberg

“Es un crimen envenenar a los pequeños y a los humildes, exasperando las pasiones de reacción y de intolerancia, y cubriéndose con el antisemitismo, de cuyo mal morirá sin duda la Francia libre, si no sabe curarse a tiempo.” Émile Zola

Por Susana Grimberg, Psicoanalista, escritora y columnista


Las lamentables declaraciones de la actual Ministra de Seguridad

“Salir de la Parálisis”, fue el título de la nota que escribí para Comunidades en 1995, al cumplirse un año del cruento ataque a AMIA, nuestra Mutual Judía.

Sin embargo, dadas las nefastas declaraciones realizadas recientemente por la antropóloga Sabina Frederic, Ministra de Seguridad del actual gobierno, decidí compartir con cada uno de todos, mi opinión personal sobre el tema que afecta a muchos, junto a la nota que escribí en 1995.

Sabina Frederic, actual Ministra de Seguridad, antropóloga social y flamante funcionaria, sostuvo en una entrevista con Ámbito Financiero que la decisión de calificar a Hezbollah como un grupo terrorista “fue una exigencia de Estados Unidos”. “El terrorismo es un problema de los países de la OTAN, no es nuestro”, declaró el 4 de noviembre pasado.

Esas declaraciones motivaron la reacción de los familiares de las víctimas del atentado en la AMIA, que responsabilizan a Hezbollah por el atentado con más víctimas fatales de toda la historia argentina. Macri firmó el decreto para declarar a Hezbollah como un grupo terroristas, al cumplirse 25 años del atentado a la mutual judía.

“La frase sobre Hezbollah fue sacada de contexto. El principio es el de protección de la ciudadanía argentina y la comunidad judía es parte integral de la sociedad y hay que protegerla tanto como al resto”, reflexionó Frederic.

Subsecretaria de Formación del Ministerio de Defensa bajo la gestión de Nilda Garré, Frederic se había referido a la posibilidad de quitar a la organización palestina de la lista de grupos terroristas. “Es una decisión que tendrán que tomar el Presidente y Cancillería y evaluar qué medidas nos brindan más seguridad a todos, incluyendo a la comunidad judía, que sabemos que es muy grande en la Argentina”, supo destacar.

Es notable cómo Frederic, llevada por su ideas igualitaristas, no da lugar a las singularidades que hacen que un sujeto humano sea diferente de otro. Lo mismo le sucede con las diversas instituciones que hacen a la democracia: no sólo no son iguales sino que las diferencias las enriquecen.

Luego de que trascendieran los rumores de que Alberto Fernández analizaba derogar el decreto de Macri sobre Hezbollah, el Estado de Israel le pidió a Fernández que no avanzará en ese sentido. A pesar de que en el entorno del flamante Presidente negaron que hubiera una decisión tomada al respecto. Israel de todos modos canceló el envío de una misión política o diplomática.

Frederic, que además es investigadora del Conicet sostuvo que el Gobierno no buscará aplicar ni mano dura o fácil (blanda)”. “Queremos una política de Seguridad con el principio de justicia y no de discrecionalidad. Eso es clave. La policía no imparte justicia. Son los procedimientos judiciales que se interpone entre la actuación y la sentencia”, enfatizó.

No olvidar, no perdonar.

En 1995 escribí que a un año del atentado contra AMIA, la mutual judía (era y es una bolsa de trabajo), sin distinciones religiosas, tampoco raciales ni de ninguna otra clase la frase: "No olvidar, no perdonar", debería ser un principio fundamental para encontrar y condenar a los culpables. Con las mismas palabras titulé un artículo que escribí para Comunidades, en abril de 1994 con motivo del aniversario del levantamiento del guetto de Varsovia.

La frase está escrita al pie de un pequeño cuadro de yeso que se hizo como homenaje a los combatientes del ghetto y que conservo en mi escritorio. En la parte de atrás del cuadro está pegado un papel con las palabras pronunciadas por Jaika Gossman en 1952 frente a la tumba que recuerda a los héroes del ghetto.

El primer párrafo del discurso dice: “No lloréis sobre la tumba de los héroes. No lloréis y no os compadezcáis. Hechos y no compasión se necesita. Hechos que liberen al mundo de la pesadilla de la opresión y del fascismo”.

La palabra héroes tuvo para mí una particular resonancia. La busqué en el diccionario etimológico de Joan Corominas y encontré que proviene del latín y éste a su vez del griego y alude a un "semidios" o a un "jefe militar épico". No fueron semidioses, tampoco militares. Simplemente le hicieron frente al horror nazi. Sólo un inmenso amor por la vida los llevó a luchar, a no entregarse a los nazis porque sabían que si caían en sus garras se encontrarían con una muerte tanto más próxima como humillante.

Muchos, de los cuales no se habla, también lucharon y resistieron a las hordas antijudías. Algunos de los que los perseguían no eran del partido nazi pero, desde lo más profundo de su corazón, acorde con su ideología o religión, anhelaban borrar de la faz de la tierra a un pueblo que era diferente no por una cuestión racial sino por sus ideas.

El psicoanalista francés Gerard Pommier, en su libro "Freud, ¿apolítico?" establece una importante diferencia entre el racismo y el antisemitismo. Respecto del racismo destaca que la cohesión de los grupos xenófobos se afirma en una diferencia sensible, "imaginaria" (la imagen que cada cual tiene de su cuerpo), por ejemplo, el color de la piel o la supuesta defensa del territorio de la patria. En el antisemitismo lo rechazado es un trazo espiritual, simbólico, que constituye la marca distintiva de los judíos y que pasa por su invención del monoteísmo.

¿Qué conlleva esta invención? Entre otras cuestiones la creación del hombre a imagen y semejanza de un D’’os paradojalmente "sin imagen”. Esto implica un salto en el pensamiento que aún hoy es difícil de sobrellevar porque

ese D´´os, el D´´os del decir como lo llama J. Lacan, crea con la palabra y es en relación a la palabra y no a imagen de ningún ídolo que tiene que identificarse el hombre.

La imagen antropomorfizada de D’’os, apacigua y consuela y forma parte de las religiones que siempre dan respuestas útiles para tolerar el hecho de existir. mientras que la palabra en sí misma no cumple esta función. Sin embargo, es por la vía de la palabra que la vida es posible.

Si la palabra es diferencia, el pensamiento judío promueve y alienta esta diferencia. Es importante simplemente hojear el Talmud para redescubrir cómo los rabinos exponían sus diferencias. Pero no es necesario ir a esa gran obra de jurisprudencia. En la Torá los exegetas escriben sus interpretaciones al pie o al margen de cada hoja lo que da cuenta de que el judaísmo no es sin la práctica de las diferencias. Nada más lejos de los panfletos que avivan el odio de los miembros de los grupos racistas, xenófobos o antisemitas.

Detrás del rechazo al judío

La política del terrorismo paraliza tanto a sus posibles víctimas como a quienes se oponen a sus proyectos de muerte. Algunos no se dan cuenta de que éste es uno de los efectos buscados por el mismo y viven negando lo acontecido para que, de ese modo, les resulte posible soportar la vida aunque sea de una forma precaria.

Esto sucede cuando la sociedad está desmovilizada sumergida en el individualismo y la colectividad judía disgregada.

Sin embargo, los que combaten al terrorismo a través de la palabra o de sus acciones, tratan de arrancar a la gente de la parálisis, del mutismo o del encierro, para que estos hechos no se repitan.

El terrorismo, tanto el terrorismo de estado como el ejercido por grupos de raigambre nazi, sostenidos por fuertes y diversos intereses económicos, desgarra los lazos sociales y desata el odio ancestral contra los judíos y, cuando son judíos como muchos de los funcionarios del gobierno actual, por el rechazo al origen, como Marx.

No ignoramos que un atentado invita a otro. Ocurrió en la Alemania nazi y sigue ocurriendo hoy. Entre la bomba a la Embajada de Israel y la destrucción de A.M.I.A. hubieron una sucesión de pequeños atentados a instituciones judías, cementerios y sinagogas y amenazas a clubes, colegios y personas, fácilmente reconocibles por el lugar que ocupan en la colectividad o porque han hecho oír su voz.

Marek Edelman, subcomandante del guetto de Varsovia a los 20 años y miembro del Parlamento de Polonia destacó la supervivencia del nazismo después de Hitler y remarcó que los asesinos son culpables pero que los testigos mudos de alguna manera, son responsables.

Al terrorista lo mueve su odio al género humano. Los combatientes del guetto de Varsovia lucharon movidos por un intenso amor por la vida. Fueron héroes.

Los muertos de A.M.I.A. fueron víctimas del horror y sin posibilidad alguna de defenderse. En escasos minutos sus vidas quedaron truncas. No es posible no llorar. No es posible olvidar. Y para que no se repita otro atentando como el del 18 de julio de 1994, es necesario que se haga justicia.

Quiero concluir con este pensamiento de Paul Johnson

“El antisemitismo es una enfermedad intelectual, una enfermedad de la mente, muy infecciosa y masivamente destructiva.”
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