La otra cara de la moneda: la división en Kajol Lavan

El partido Kajol Lavan, que entró como una tromba a la política israelí hace algo más de un año y se planteó como una verdadera alternativa al gobierno del Primer Ministro Biniamin Netanyahu, ha llegado al fin del camino. La decisión del ex  Comandante en Jefe del Ejército Beni Gantz, que se desempeñó en dicho cargo precisamente siendo Netanyahu el jefe de gobierno y pasó luego a ser su principal adversario, puso fin este jueves a la unión con sus socios Yair Lapid de “Yesh Atid” y Moshe Yaalon de “Telem”.

En tiempos mejores: Yair Lapid, Moshe Yaalon, Beni Gantz y Gabi Ashkenazi (Foto: Facabook)
El ex Ministro de Finanzas de Netanyahu Yair Lapid y su ex Ministro de Defensa Moshe Yaalon-que sostienen que por haber trabajado con él no le creen -  reaccionaron abiertamente decepcionados y airados por la decisión de Gantz de sumarse a un gobierno de unidad nacional. Y no tuvieron reparos en condenarlo públicamente.

“Formamos Kajol Lavan para ofrecer una alternativa al pueblo israelí, un partido decente, honesto, de centro, motivado por valores”, dijo Yair Lapid. “Los resultados de las elecciones probaron que Israel necesitaba esa alternativa, como aire para respirar” . Cabe recordar que más de un millón de ciudadanos votó por Kajol Lavan, encabezado en las últimas  elecciones por Beni Gantz. “Queríamos lograr un cambio, traer esperanza, abrir una nueva senda . Beni Gantz decidió hoy desarmar a Kajol Lavan y arrastrarse al gobierno de Netanyahu. Es una decisión decepcionante”.

Y agregó: “Lo que se forma hoy no es un gobierno de unidad ni un gobierno de emergencia. Es otro gobierno de Netanyahu. Beni Gantz se rindió sin combate y se arrastró al gobierno de Netanyahu, sumándose al bloque haredi-extremista”.

En palabras que constituyen sin duda un serio golpe a la credibilidad de Gantz, Lapid señaló: “Fuimos juntos porque Beni Gantz me miró a los ojos y dijo que nunca se sentará en este mal gobierno. Yo le creí Junto con nosotros, más de un millón de votantes por Kajol Lavan marcharon de cruce en cruce, de puente en puente. Israelíes buenos, honestos. Gente que hizo su servicio en Tzahal, paga sus impuestos, respeta la ley. Y hoy, se sienten traicionados, justificadamente. Sus votos fueron robados y dados de regalo a Netanyahu”.

Beni Gantz tuiteó dirigiéndose direcemente a “Yair y Bogi” (este último, el apodo de Yaalon): “Gracias por el camino que recorrimos juntos el último año. Ustedes siempre serán a mis ojos patriotas que aman al país y trabajan por él dondequiera que esté. Al final del camino, creo que no se puede arrastrar  a Israel a elecciones por cuarta vez en una época tan desafiante, cuando el país lidia con la crisis Corona y sus derivaciones”. Y agregó: “Sé que sobre eso discrepamos. Israel por sobre todo”.

Por su parte, Yair Lapid, al referirse a la crisis actual por el Coronavirus, que analistas políticos presentan como la razón principal por la cual Gantz en el momento actual no podía permitirse no sumarse a un gobierno de unidad, declaró:

“Israel tiene ahora una misión nacional: combatir juntos el Coronavirus. La crisis por el Corona es una de las más serias en la historia de nuestro país. Trabajaremos incansablemente para ayudar a los ciudadanos de Israel a pasar esta crisis. También desde la oposición, porque eso es ahora lo importante.Pero la crisis del Coronavirus no nos da el derecho o permiso de abandonar nuestros valores”.

Uno de los puntos más complejos de la grieta  profunda que se abrió entre Gantz y sus otrora socios políticos, es el planteamiento de la razón por la cual el jefe del partido decidió dar el paso hacia Netanyahu. Gantz lo plantea como responsabilidad nacional, considerando que en un momento como el actual, con Israel lidiando con el Corona, no se lo podía sumir en una nueva campaña electoral. Pero Lapid, tras presentar al gobierno de Netanyahu con varios adjetivos fuertes, acusadores y sumamente críticos, proclamó: “Quien se arrastra a este gobierno, que no nos venda que es por el bien del país”.

Moshe Yaalon, que sumó hace un año a su pequeño partido “Telem” al entonces flamante partido de Gantz, aseguró que “esta es una noche triste” y calificó de “lamentable e incomprensible la decisión”.  Acusó al Primer Ministro de “aprovechar la epidemia para escaparse del banquillo de los acusados y para apoyar el desacato a la Suprema Corte” . “Por lo tanto, Yair y yo no tenemos más remedio que combatir todos esos fenómenos, desde la oposición”.

Citando una conocida canción israelí, Yaalon resumió: “No tenemos otro país, tampoco cuando la tierra arde”.

Hasta que no se realice un sondeo al respecto, no se podrá saber cuántos de los ciudadanos que votaron por Gantz el 3 de marzo comparten su decisión de ir a un gobierno de unidad nacional y ven en ello una muestra de responsabilidad nacional. Seguramente parte, quizás grande, de dicho electorado, lo ve así. Pero no menos seguro es que no todos tienen esta visión y hay quienes sienten que con su decisión  Gantz traicionó su promesa  a sus votantes y en lugar de sustituir a Netanyahu como prometió, lo salvó.

Gantz, al que Netanyahu y toda la coalición llamaron siempre de “izquierda”-aunque nunca lo fue-, deja con su giro a la oposición absolutamente debilitada. Si bien se puede dar por seguro que será una oposición combativa, está también dividida entre sí y no puede constituir ningún tipo de promesa de alternativa al gobierno.

Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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