Incitación palestina a la sombra del Coronavirus

Saben de la excelente cooperación con Israel contra la pandemia, pero mienten

Algunos de los médicos palestinos, con el Profesor Elhanan Bar-On en el centro Médico Sheba-Tel Hashomer
La incitación palestina al odio contra Israel no es, lamentablemente, un fenómeno nuevo. Lo increíble es que ni siquiera en tiempos de Coronavirus se detenga. Pero no por eso de que el mundo todo debería tener conciencia del enemigo común que está enfrentando sino porque Israel ha prestado y continúa prestando ayuda a los palestinos en esta batalla y los palestinos lo saben. El Presidente Mahmud Abbas  lo sabe, al igual que su Primer Ministro Mohammad Shtayyeh y por supuesto que el Ministerio de Salud Pública palestino, encabezado por la Ministra May Kile.

Los palestinos, la propia cúpula de gobierno, tienen bien claro que desde el comienzo de la crisis Israel tomó medidas para prestar ayuda.

1) Organizó varias capacitaciones a médicos palestinos tanto en el Centro Médico Sheba-Tel Hashomer como en el Magen David en las que participaron más de 100 médicos, paramédicos y técnicos palestinos de Cisjordania.

2) Hubo también otra en la frontera entre Israel y Gaza para unos 10 médicos de la Franja vecina.

3) Donó kits de examen de Coronavirus y equipos protectores.

4) Coordinó la entrega de donaciones de la comunidad internacional de kits y trajes protectores.

5) Tradujo al árabe e imprimió numerosos folletos explicativos sobre el virus, la enfermedad que provoca y las instrucciones de precaución, y los entregó a la Autoridad Palestina.

6) Realizó en sus laboratorios tests solicitados por la Autoridad Palestina.

7) Verificó en algunos casos tests hechos por los palestinos.

De la Administración Civil israelí, brazo del ejército que se ocupa de atender necesidades de la población civil palestina, nos confirman que se han hecho también otras cosas y nuevas están en camino, y que no siempre se publican, para tratar de maniobrar con cuidado y no correr el riesgo de que la publicación arruine algún plan.

Una cosa está clara: Israel no hace todo esto sólo por bondad humanitaria sino también porque es consciente, como lo ha dicho explícitamente, de que los virus no conocen fronteras.  Tratar de aportar a la lucha de los palestinos contra el Coronavirus es también cuidarse a uno mismo. Y está bien, es lógico que se lo haga. Israel también lo plantea en estos términos, explicando que es un deber conjunto. Dicho sea de paso, autoridades israelíes vinculadas a este tema han elogiado la forma en que reaccionó la Autoridad Palestina a la pandemia.

El contacto entre Israel y el Ministerio de Salud Pública palestino es intenso y muy positivo. Lo lamentable es que cuando hablan ante los micrófonos o escriben en las redes sociales, políticos y comunicadores palestinos, parezcan esforzarse para distorsionar la realidad.

El propio Primer Ministro Muhammad Shtayyeh ha estado a la cabeza de estos esfuerzos incitadores, declarando hace ya varios días que “la verdadera debilidad en nuestra batalla contra el COVID-19 es la ocupación israelí y sus asentamientos ilegales”, agregando que “no aceptamos guardia de Israel sobre nuestras medidas” y que “lo que necesitamos es que Israel nos deje en paz”.

¿De qué guardia habla? Israel no impuso nada sino que se manifestó dispuesto a ayudar en lo necesario. Y lo hizo en forma concreta. Pero Shtayyeh decide tergiversar las cosas, dar vuelta el cuadro real y aprovechar cada oportunidad para demonizar a Israel.

Apenas comenzó la crisis, Israel decidió permitir a unas decenas de miles de palestinos que trabajan en la construcción en Israel seguir haciéndolo, aclarando que ello sería posible únicamente si pernoctan dos meses en Israel, ya que el tránsito de un lado a otro en tiempos de Coronavirus, no es posible. Sus empleadores debían ser los encargados de procurar alojamiento y lo necesario para que esos trabajadores puedan quedarse el lapso pactado en Israel.

Claro que la consideración original era evitar un golpe a la industria de la construcción israelí, pero no se obligaba a nadie. Aquellos palestinos que deseaban continuar trabajando para recibir su sueldo-que es muchísimo más alto que lo que se recibe en la Autoridad Palestina- informaron que aceptan la limitación de no poder volver a sus casas durante el tiempo estipulado.

Pero el Premier Shtayyeh optó por presentar las cosas de otra forma:

“La decisión de Israel de permitir la entrada de trabajadores es un intento de proteger la economía israelí a expensas de las vidas de nuestros trabajadores. La economía israelí no es tan valiosa como la vida de  nuestros hijos”, declaró días atrás.

Es una forma repugnante de dar vuelta las cosas.

El hecho que trabajadores palestinos se contagiaron en Israel, al igual que se están contagiando los israelíes unos de otros, como sucede en todas partes del mundo, es presentado por los palestinos como producto de un plan israelí para enfermarlos de Covid-19.

Trabajadores palestinos volvieron a Cisjordania (captura de pantalla del canal 11 de la tv israelí)

En varias ocasiones, en el parte diario que presenta Ibrahim Milhem, portavoz del Premier Shtayyeh , destacó cuántos de los enfermos confirmados se originaron en contagios de los trabajadores palestinos en Israel. Según los palestinos, la fuente de aproximadamente 2/3 de los infectados es esa. No discutimos el número, ya que no podemos ni confirmarlo ni desmentirlo.  Puede ser.  Pero el problema radica en la presentación del tema como un plan de Israel para contaminar a los palestinos.

Aseguraron que soldados israelíes escupen a palestinos para infectarlos, que Israel les niega ayuda y que trata de enfermarlos. Barbaridades.

En la prensa árabe en general-y la palestina no es la excepción- un elemento muy importante son las caricaturas. Pues una especialmente venenosa apareció en el órgano oficial de la Autoridad Palestina, Al Hayyat al-Jadida, mostrando a un soldado israelí instalado en un asentamiento y disparando desde allí con su arma proyectiles de Corona.

El problema, como siempre, es el mensaje demoníaco que todo eso transmite. Llegó a tal punto que cuando la policía y los servicios de seguridad palestinos interceptaron un contrabando de mercadería israelí a Ramallah-lavarropas, muebles y demás- le prendió fuego por temor a contagiarse, ya que venía de Israel.

El periodista israelí Gal Berger, encargado de la cobertura del tema palestino en la radio y televisión públicas de Israel KAN, dio inclusive un ejemplo muy concreto e ilustrativo del resultado práctico de la cooperación israelo-palestina contra el Corona. Contó que en la capacitación que se llevó a cabo para médicos palestinos de Gaza, los médicos israelíes recomendaron que la cuarentena para quien la necesite, sea de 21 días en lugar de 14. Probablemente, tomando en cuenta las características especiales de la Franja de Gaza, de familias numerosas viviendo en casas pequeñas, para minimizar el riesgo de que algo se arruine si hay algún caso que se excede de los tiempos considerados los comunes del contagio. Los médicos volvieron a casa, dijeron lo que habían recomendado en Israel y el jefe de Hamas Yehia Sinwar ordenó que desde ese momento, la cuarentena obligatoria sea de 21 días.


El problema es que en los medios y las redes, a pesar de la excelente cooperación y coordinación entre los sistemas de salud y entre los servicios de seguridad de ambas partes, la retórica del lado palestino-especialmente en Cisjordania- es de odio y demonización.

COGAT, la unidad de coordinación y enlace con los palestinos, trató de abstenerse de enfrentamientos y discusiones públicas con los palestinos, pero hace pocos días, corto rato después de  mostrarle este portal a su portavoz una de las acusaciones palestinas a Israel en relación al Coronavirus, recibimos el comunicado que compartimos a continuación:

“Declaración del General Kamil Abu Rukun, coordinador de las actividades del gobierno en los territorios:

Desde hace algunas semanas, la unidad de Coordinación de las Actividades de los Gobierno en los Territorios,realiza un esfuerzo de ayuda a la arena palestina para lidiar con la propagación del virus Corona en la región.

Desafortunadamente, en las últimas semanas hemos sido testigos de una variedad de acusaciones carentes de fundamento de parte de figuras en altos cargos en la Autoridad Palestina, incluyendo difamaciones contra Tzahal, el sistema de seguridad, el Estado de Israel y el público israelí.

Ha habido comentarios como que “los soldados intentan propagar el virus sobre las ventanas de los coches palestinos, producto de una educación racista y educación al odio, de gente que desea la muerte del otro” y otras acusaciones salvajes y racistas contra Israel y el pueblo judío, mintiendo al alegar que nosotros somos responsables de la propagación de la pandemia y que interferimos en los esfuerzos palestinos por frenarla”.

El General Abu Rukun no dio nombres, pero se sacó los guantes al calificar las declaraciones del lado palestino.

“Esos comentarios vergonzosos, carentes de todo fundamento, contradicen absolutamente la realidad, la disposición y organización de Israel para ayudar, en la medida de lo posible, en los esfuerzos regionales para frenar la expansión de la pandemia en Israel y del lado palestino.

Consideramos esas expresiones y esas acusaciones como un cruce de líneas rojas, que socavan los enormes esfuerzos que despliega Israel en pro del esfuerzo conjunto en el marco de la crisis con la que lidia toda la región. Exhorto al liderazgo palestino a retractarse de declaraciones totalmente infundadas y advierto que estas pueden tener derivaciones en distintas áreas”.

Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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