Comenzó su camino un problemático gobierno en Israel

“Hay más ministros y vice ministros que enfermos de Corona con respirador”


Debo comenzar advirtiendo que escribo este editorial enojada. Molesta. En realidad, furiosa. O quizás lo más exacto sería decir angustiada.  O todo junto. En la Kneset, Parlamento de Israel, prestó juramento hoy el nuevo gobierno, el 35° desde la creación del Estado, el más grande y por ende caro en la historia de Israel.

“Hay más ministros y vice ministros que enfermos de Corona con respirador”, dijo el flamante jefe de la oposición Yair Lapid, ex socio de Beni Gantz y hoy su más duro crítico.

 En un momento como el actual, en el que la pandemia del Coronavirus provocó una terriblemente seria crisis económica, llegando a registrarse hace pocas semanas más 1.100.000 ciudadanos sin empleo, a lo cual se agrega el problema de los independientes con terribles dificultades, un gobierno tan costoso nos parece una irresponsabilidad.

Es cierto lo que dijo el Primer Ministro Netanyahu en su discurso de asunción: ir a cuartas elecciones en un año y medio, habría sido más caro aún. Los economistas lo confirman. Pero entre haber optado por un gobierno “de unidad”-de “emergencia nacional” le llaman- como alternativa a elecciones, y lo que se formó aquí, hay varios pasos de distancia.

No era imperativo formar un gobierno gigantesco de 34 ministros. Tampoco lo era para preservar el equilibrio político entre las dos partes del gobierno, el lado de Netanyahu y el de su otrora adversario y hoy socio Beni Gantz. La única explicación para un gobierno inflado, desconectado de la realidad, que no corresponde con la situación nacional, es que así lo decidieron tanto Netanyahu como Gantz, para minimizar la cantidad de descontentos en sus respectivos partidos, y ahorrarse problemas.

Hay una cantidad de ministros exagerada, también por el deseo de acercar políticamente a elementos que uno sigue preguntándose qué hacen en este gobierno, cómo llegaron allí. Y para eso no tienen reparos en inventar ministerios ridículos y totalmente innecesarios.

Por eso Orly Levy-Abukasis es Ministra de Fortalecimiento y Promoción Comunitaria. Seguramente ni ella sabe qué significa ese cargo. Fue diputada del partido Israel Beiteinu de Avigdor Liberman, de la derecha secular, se escindió del mismo, se unió al partido laborista y a Meretz y cuando vio los resultados de las elecciones decidió que no los apoya más. Terminó pasándose al lado de Netanyahu.

Y Rafi Peretz del partido de derecha nacionalista Yemina, como nuevo Ministro de Jerusalem, el único de su partido en el gabinete, otro fruto de una maniobra política, ya que el resto del partido quedó en la oposición y sólo él entró al gobierno. Claro que la culpa no es sólo de Netanyahu que gana dividiendo a otros partidos sino de los que se lo permiten y hasta facilitan.

Y Mijael Biton de Kajol Lavan, el partido de Gantz, Ministro en el Ministerio de Defensa. ¿Qué es ese invento? ¿No alcanza con Gantz como Ministro de Defensa?

Y Zeev Elkin como Ministro del Agua. Sería para reir, si no fuese para llorar.

Sacaron poderes y competencias de un ministerio para pasarlo a otros, inventaron cargos que nadie precisa…Un ex General  nombrado Ministro de Educación, y la Educación Superior en un ministerio aparte. Patético. Vergüenza ajena me da.

Y la verdad, escuchar a Netanyahu diciéndole a “Beni” que ya lucharon juntos por la seguridad de Israel, él como Primer Ministro y Gantz como jefe del Estado Mayor de Tzahal, fue la gota que rebasó el vaso. ¿Y todo lo que dijeron de él en la campaña electoral, presentándolo como un inepto, un peligro, un desequilibrado? ¿Ahora van a trabajar juntos para proteger a Israel?

Ya aclaré antes que escribo estas líneas muy molesta. Esto no es cuestión de derechas o izquierdas. Claro que no tiene nada que ver por cierto con la lucha de Israel por su seguridad, la guerra contra el terrorismo y la justicia que le acompaña al defenderse. Ni con los territorios, ni los palestinos, ni con Irán.

Es una cuestión interna, de dignidad y de respeto a la ciudadanía.

Nadie pretende que el gobierno en el 2020 tenga 12 ministros como tuvo David Ben Gurion en su primer gobierno. Hoy Israel tiene más de 9 millones de habitantes. Pero es un problema también para el parlamento un gobierno tan enorme. Casi la mitad de los miembros de la coalición, son parte del gobierno. ¿Y el trabajo parlamentario?

Ojalá que este gobierno, cuyo primer desafío es lograr trabajar salvando sus propias diferencias internas, funcione tan bien que me haga tragar el sombrero. Ojalá su trabajo sea tan productivo y exitoso, que ridiculice mis críticas por su tamaño.

El tiempo dirá.

Por Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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