Una hora y media de tensión. Empezó Teheran, la nueva serie de espionaje israelí.

Llegó el día. Tras meses -¿o fueron sólo semanas con mucha reiteración?- de anunciarse con tono dramático para este lunes 22 de junio a las 21.15 hora de Israel el comienzo de “una serie de espionaje sin precedentes”, llegó al fin “Teherán”. 


Una hora y media de tensión bien llevada, como no podía ser de otra manera con una trama como esta: una mujer joven, agente del Mossad, llega a su primera misión en la República islámica de Irán. Su objetivo no es nada sencillo y afortunadamente queda claro ya en el primer capítulo: neutralizar los sistemas de defensa anti-aérea iraníes, para que en el lapso en el que no están operativos, la Fuerza Aérea de Israel pueda atacar, presumiblemente los blancos del programa nuclear de Irán que amenazan la seguridad de Israel. Precisan sólo 5 minutos, pero tal como era de esperar, ocurren muchas cosas que lo complican todo.

La “hacker” israelí que se hace pasar primero por azafata y luego por funcionaria en la Compañía Eléctrica de Teherán, es rápida, valiente y decidida, pero se topa con numerosos obstáculos que le alteran los planes.

El primer capítulo comienza con un hombre y una mujer, ella toda cubierta de negro de pies a cabeza, instalándose en un avión jordano que está por despegar de Ammán a India.

Segundos después, una pareja de jovencitos israelíes que se hallan en camino a un largo paseo en India, también aborda el avión, que habían tomado porque les salía la mitad que viajar en otra aerolínea. Lo que ni se imaginaban era que el avión tendría un desperfecto por el cual aterrizarían de emergencia en Teherán, lo cual les aterra.

En realidad, la falla en los sistemas del avión, fue provocada por la Inteligencia israelí que los controló desde lejos, en el momento justo para que se decida aterrizar en la capital iraní, la más cercana en ese momento.

Es que estaba todo planeado. El hombre y la mujer de la primera escena, son agentes israelíes. Ella es la hacker en camino precisamente a Irán, que debe intercambiarse con una mujer iraní en el baño del aeropuerto.  La mujer quiere abandonar Irán-al parecer en gran medida porque su jefe la acosa sexualmente- y todo se une a la perfección. El Mossad la ayuda a huir, a cambio de códigos secretos que ella logra recibir porque trabaja en la Compañía nacional de electricidad, códigos con los que la hacker puede paralizar la defensa anti aérea.

Evidentemente, hay varios dramas paralelos que al final se juntan y hacen de esto un mosaico interesante.

En el baño del aeropuerto, la mujer de negro-que es la espía israelí Tamar Rabinian, interpetada por Niv Sultan-, con una señal evidentemente acordada de antemano, entra a una de las cabinas donde otra mujer la está esperando. Esta última es la que quiere dejar su país. Se cambian la ropa y  de hecho, intercambian la identidad.

Hasta ahí, todo le está saliendo perfecto al Mossad. Pero resulta que aquí se juntan los dramas.

¿Recuerdan la pareja joven aterrorizada al oír que aterrizarían en Teherán? Pues mientras están siendo conducidos por los iraníes a un interrogatorio, la chica vomita de los nervios, por lo cual el hombre del servicio secreto que los acompaña le indica que puede ir al baño.

Quiso la mala suerte que la israelí  está en el baño justo cuando sale de su cabina la hacker disfrazada de azafata de la aerolínea iraní, antes de alcanzar a ponerse los lentes oscuros. “Yo te conozco. Eras oficial en mi base en el ejército. ¿Qué es esto? ¿Qué estás haciendo aquí?”, le increpa en hebreo, sin imaginarse por cierto que la única explicación es que se trata de una espía.

La ex oficial israelí, hoy azafata “iraní” y agente del Mossad se hace la que no entiende y logra salir. El problema es que cuando la joven turista vuelve a la sala en la que espera su compañero de viaje, sin saber que los están filmando y grabando, le cuenta lo que le ocurrió y a quién vio. El que hablen en hebreo, no es evidentemente un impedimento para las Guardias  Revolucionarias de Irán, que en cuestión de minutos entregan al jefe de Contra Inteligencia una transcripción exacta en hebreo y persa de lo dicho.

Desde ese momento está claro que llevará poco tiempo hasta que la Inteligencia iraní logre confirmar que hay una espía israelí en el país, que en el avión jordano que viajó a India iba una ciudadana iraní que se intercambió con ella, y que todo esto seguramente significa que Israel está preparando algo.

De por medio, está la humanización del enemigo mostrando al jefe de Contra Inteligencia iraní como un hombre muy enamorado de su esposa, con la que es gentil y delicado, aunque a último momento no viaja con ella a París a una operación que ella tiene pactada, por todo el tema de espionaje que estalla ante sus narices. Hay un agente del Mossad que es evidentemente iraní, emociones e intrigas propias del ser humano.

La serie es una producción internacional en la que además de Niv Sultan actúan Liraz Cherchi- israelí de origen persa- que interpreta a una de las piezas claves del Mossad,  Menashe Noy, su jefe en dicha organización y dos actores ya conocidos por su participación en filmaciones extranjeras, como  Sean Taub (el iraní que se percata de todo) y Navid Negahvan, que ya actuó en Homeland y aquí hace del agente iraní del Mossad.

Vale la pena. Yo ya estoy esperando ansiosa al próximo lunes a las 21.15 horas de Israel.

Con calcular la diferencia horaria y entrar a la página de KAN, también ustedes podrán seguir la serie.

Aclaración clave: por ahora, no tiene subtítulos en inglés.

Por ahora, aquí tienen el primer capítulo.



Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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