Israel: grietas en la coalición de gobierno por votación que prohíbe terapia de conversión a homosexuales


No es secreto que la coalición de gobierno en Israel es un mosaico complejo con numerosas tensiones internas, no pocas diferencias entre sus miembros y muy poca armonía de trabajo. Pero no se esperaba que esta semana estallara una seria crisis a raíz de la votación sobre un tema de cariz social: la propuesta de prohibir la terapia de conversión para homosexuales (o terapia de reorientación sexual), que numerosos expertos sostienen es nociva y causa un gran daño psicológico.

El principal socio del Likud en la coalición, el partido Kajol Lavan encabezado por Beni Gantz, votó a favor de prohibir dicho procedimiento, y la sesión terminó con 42 votos a favor y 36 en contra. Si bien se trata únicamente de la votación preliminar tras la cual deberá haber otras tres antes de que la propuesta se convierta en ley, es considerada la clave y vaticinio del resultado definitivo.

El diputado David Amsalem, enlace entre la Kneset y el gobierno, acusó a Kajol Lavan de “crear grietas en la coalición, con lo cual empuja a Israel hacia nuevas elecciones”. Amsalem aseguró que la votación de Kajol Lavan viola los acuerdos de coalición. 

Según el portal Ynet, poco antes de la votación Gantz escribió en el grupo de whatsapp de su partido que deben votar a favor de la prohibición, que “para eso estamos aquí”, y al mismo tiempo señaló que probablemente eso “tenga repercusiones”.  “Pero se trata de un tema claro de valores de primera línea y es lo correcto que debemos hacer”. Según el Ministro de Justicia Avi Nisankorn de Kajol Lavan, el Primer Ministro Netanyahu sabía ya desde la mañana cómo sería la votación de sus socios de coalición.

En gran medida, lo que hizo posible el resultado fue la ausencia de varios diputados del Likud de la sala. Y no menos destacable es el hecho que uno de los ministros del Likud , el titular de Seguridad Interna Amir Ohana, declarado homosexual, votó junto con Kajol Lavan y la oposición a favor de la prohibición.

Es por ello que la furia de los partidos ultraortodoxos SHAS y Yahadut HaTorah fue dirigida más que nada contra el Likud que contra Kajol Lavan. Sin embargo, según algunos informes locales, diputados del sector haredi gritaron a Gantz “¡No serás Primer Ministro!”. Cabe recordar que según el acuerdo de coalición, Biniamin Netanyahu es el Primer Ministro durante los primeros 18 meses desde la formación del gobierno y luego debe ser  sucedido, por el mismo lapso, por Beni Gantz.

 “Los diputados del Likud que no se hicieron presentes, derribaron el gobierno”, dijeron en Yahadut HaTorah, en referencia a los 13 legisladores del partido de Netanyahu que estaban en la Kneset pero no fueron a votar. Parecería que también Sharen Haskel del Likud que tuvo a su cargo dirigir la sesión, se abstuvo de votar.

 “Esto es un desafío a nuestra sociedad política con ellos”, aclaró Yaakov Litzman, jefe de Yahadut HaTorah. “El Likud debe decidir si es capaz de dirigir la coalición o si está perdiendo su rumbo político”.

En Kajol Lavan respondieron que en un tema como el tratado en la votación, no podían no pronunciarse  según su propia conciencia. En esos términos habló también el Ministro de Economía Amir Peretz del partido laborismo. “La terapia de conversión es inhumana, inmoral y no es judía”, declaró. “Junto a la disciplina de coalición también está nuestra conciencia”.

También el Ministro de Bienestar Social Itzik Shmuli, homosexual declarado, se manifesto al respect. En su cuenta de Twitter escribió: “Hay momentos enlos que uno necesita hacer lo correcto. La terapia de conversion es un crimen. A la juventud LGTB hay que aceptarla, no cambiarla”.

Así lo explica la página oficial de la Kneset

En el portal de la Kneset se señala que la propuesta de ley pide prohibir a psicólogos llevar a cabo tratamiento de conversión, cuyo objetivo es cambiar la orientación sexual, y determinar que quien lo haga estará cometiendo una infracción disciplinaria que se considerará una infracción de la ley.

En la explicación que acompañó la propuesta presentada por el diputado Nitzan Horovitz del partido Meretz, se escribió: “Los tratamientos de conversión no son efectivos y se oponen a todas las reglas de ética médica en numerosos países del mundo. Además, son peligrosos y pueden causar daño psicológico y emocional a los tratados, que puede conducir a depresión clínica y suicidio”.



Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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