Director de hospital israelí se dirigió a Líbano: "Queremos ayudar"

El mensaje del  Dr. Mas´ad Barhoum, del Centro Médico de la Galilea, árabe israelí, al Presidente de Líbano y a Hassan Nasrallah

Pasaron ya unos días desde que la gigantesca explosión en Beirut fue titular en el mundo todo. Pero el sentido de la solidaridad expresada por Israel de inmediato, vale la pena que se conozca también ahora, aunque la dinámica de los acontecimientos en la región parezca desplazar noticias a un segundo plano.

Pocas horas después de la explosión en Beirut, el Dr. Mas´ad Barhou, árabe israelí, que dirige desde hace 13 años del Centro Médico de la Galilea Occidental, ya estaba hablando por radio, llamando en hebreo y árabe a las autoridades libanesa a permitir que sus ciudadanos heridos reciba tratamiento en su hospital. Esto es lo que nos contó sobre su llamado, sobre la experiencia acumulada en el hospital y sobre  cómo ve él la verdad de Israel.

P: Dr. Barhoum, usted tradujo en una invitación a los libaneses, lo que es realidad en su hospital desde siempre. Sin fronteras, sin distinción entre identidades y comunidades.

R: Así es. Mi lema, desde que asumí, es “adám leadám, adám”, cada hombre debe comportarse con su prójimo, como un ser humano. En nuestro hospital, que presta servicio directo a 600.000 ciudadanos e indirectamente-porque hay cosas que de toda la zona sólo nosotros las hacemos- a aproximadamente un millón, no distingue entre árabes y judíos, cristianos, musulmanes, drusos. Atendemos a todo el mosaico religioso, cultural, lingüístico de Israel. 

A todos se atiende por igual. Cuando un pasa la puerta del hospital, no importa qué ideas políticas tiene cada uno, todos trabajan juntos y ayudan a atender debidamente a los pacientes. No hay distinción entre sangre y sangre. No hay derecha o  izquierda, árabe o judío, no hay diferencia ninguna, todos entraron aquí durante años a este hospital, y así seguirá siendo.

P: Y con esto de fondo, usted quiere también atender heridos de la gigantesca explosión en Beirut.

R: Así es. Es un gran honor para mí, en el Estado de Israel, que se me permite atender heridos , sea cual sea su identidad, sean sirios, libaneses, o de donde sea que vienen.

Por eso apenas dijeron, poco después de la explosión, que podemos atender heridos de esa catástrofe, reaccioné públicamente para que eso se concrete. En una entrevista al día siguiente en la emisora Galei Tzahal hablé en árabe dirigiéndome al Presidente de Líbano, a todo su Parlamento y a Hassan Nasrallah, pedí que permitan que heridos lleguen a nuestro hospital. Lo único que queremos es poder tratarlos, ayudarlos, y que vuelvan a sus hogares sanos y curados. 

P: ¿Hubo alguna reacción? No me hago ilusión de ninguna reacción oficial libanesa, pero quizás por otro lado, en las redes…¿o nada?

R: Nada, lamentablemente, nada hasta ahora. Pero quiero que esté claro que extendemos nuestra mano para prestar ayuda. Claro que habría sido muy importante poder tratar a los heridos de inmediato. Pero también podemos ayudar después, si hay heridas que requieren atención más allá de la urgencia inmediata, como tratamientos plásticos, es posible después. En nuestro hospital hicimos reconstrucciones faciales porque tenemos tres impresionantes impresoras tridimensionales que nos permiten hacer reconstrucción de órganos. También tenemos micro-cirugía .Hay mucho para hacer. Hay distintos tipos de heridas que requieren tratamiento durante meses y para eso, no es tarde todavía.

P: Pero muchos casos , evidentemente, ya se perdieron.

R: Lamentablemente, se estima que un 10% de los heridos, si no recibían tratamiento inmediato, iban a morir. ¿Por qué no permitirnos ayudar? Que los manden para aquí. Se puede hacer el contacto a través de los Cascos Azules de la FINUL. Y si hay heridos que no puedo tratar, los traslado a otros hospitales.

El silencio

P: ¿Qué le hace sentir el hecho que no le respondieron, que no pudo recibir a nadie?¿Y qué le parece, por qué no?

R: Me duele. A usted le puede doler, como ciudadana, como ser humano, como a todos. A mí también me duele como médico, porque sé qué es lo que podríamos hacer. Sé en qué podría ayudar. Y la verdad, no analizo por qué no vinieron, por temas internos libaneses, por lo que sea. No entro en eso. No me interesa. Para mí, no hay enemigos. Y para el Estado de Israel, en un momento así, no hay enemigos. Israel estaba dispuesto a prestar ayuda, decía que aquí está el director del Centro Médico de la Galilea Occidental en Naharia, Dr. Barhoum, que también es árabe, y espera poder aportar.

P: ¿Le duele o molesta pensar que la razón por la que no recibió respuesta no es el caos en Beirut sino lo que todos conocemos, que no quieren ningún vínculo con Israel?

R: Yo sólo le puedo decir que mi interés, como el de todos aquí, es que haya paz entre Líbano e Israel, lo cual sería bueno para nosotros y para ellos, para sus hijos y los nuestros. No es necesario pelear por nada. No tenemos ninguna discrepancia con Líbano que justifique que no haya paz. Si nos quieren matar o no, Hezbola, lo que sea, tengo mis ideas personales sobre todo esto, pero como director del hospital sólo quiero hablar del tema médico, y lo que me duele es saber que se está desperdiciando toda nuestra capacidad de ayudar.

P: Sabiendo que podría salvar a muchos.

R: Por supuesto…gente morirá por eso.

La posición oficial

P: Cuando usted formuló públicamente su llamado e incluyó a Nasrallah ¿hizo antes alguna averiguación para saber si el Estado de Israel lo aceptaría?

R: No precisaba hacer ninguna averiguación. El ejército me llamó ya la noche anterior a mi llamado, me preguntó si podría ayudar y yo dije enseguida que sí.

P: O sea que de Tzahal le preguntaron a usted primero.

R: Así es. Me preguntaron si pueden mandar heridos. Me conocen desde hace mucho y claro que se referían a si el hospital puede lidiar con eso. Por lo tanto, yo sabía claramente que podía salir con mi llamado. De hecho, las autoridades me habían preguntado antes a mí si podría ayudar.

P: Interesante, porque usted también incluyó a Nasrallah en su llamado.

R: Es que es quien controla la frontera es Nasrallah. Está claro que ningún vehículo, tampoco de FINUL, cruzará la frontera sin permiso de Nasrallah.

P: ¿Quisiera enviar nuevamente un mensaje a Líbano en esta entrevista?

R: Exhorto nuevamente al Presidente de Líbano Michel Aoun y también al Sr. Nasrallah, a que hagan posible que los heridos libaneses pueda ser tratados aquí. Queremos ayudar. Tenemos mucha capacidad para hacerlo. Todo es por salvar vidas. Y quizás, no lo sé, quizás, tras esta terrible explosión que causó tanta destrucción, llegue la paz. Quizás yo sea ingenuo, pero hay que seguir intentando.

Una historia nada nueva

El Dr. Barhoum ya sabe qué es atender a ciudadanos de países con los que Israel no tiene relaciones diplomáticas. Numerosos heridos de la guerra civil en Siria fueron transferidos a territorio israelí para recibir tratamiento en Israel y de ellos, gran parte llegó a su hospital.

“Aquí atendimos el 70% de los sirios que entraron a tratamiento en Israel durante la guerra en su país”,nos dijo. “Se trató de aproximadamente 3.000 personas. Entre ellos hubo casos sumamente difíciles, muchos de los cuales llegaron con heridas complejas al departamento de Neurocirugía del hospital, el único de la Galilea. Hubo reconstrucción de rostros, se curó quemaduras y se atendió diferentes lesiones en brazos y piernas, casos de extrema gravedad. 

“Se hizo aquí un trabajo maravilloso, ayudamos a  que esa gente pueda volver bien, curada, a su hogar. Les mostramos que los judíos no tienen rabo”, dice el Dr. Barhoum en referencia a la realidad que los sirios veían en este hospital israelí, tan distinta de la que se les había contado en su país, desde siempre. Y con una sonrisa, agrega: “Y lo digo aunque yo no soy judío. Aquí vieron que en Israel hay judíos, árabes, drusos, gente que se ayuda mutuamente. Y entendí que del otro lado comprendían que podemos hablar, que somos seres humanos. Por eso pensé que también si vienen libaneses, lo verán, verán que no somos animales, que no queremos matar a nadie”.

Es ineludible preguntar si considera que eso es lo que entendieron los sirios que fueron atendidos en Israel. “Por supuesto. Los sirios que llegaron a Israel, no tengo duda que volvieron a su país pensando diferente que antes de este país”. 

El Dr. Barhoum es realista. “Hay muchos millones de musulmanes en el mundo y gran parte está contra Israel.  Pero si yo traté a 3.000 llegados de Siria, cada uno de los cuales tiene una familia y amigos alrededor, quizás con eso llegamos a que por lo menos 10.000 conocen ahora la verdad. Y no tengo absolutamente ninguna duda que ahora, todos ellos piensan muy diferente que antes respecto a la población de Israel, sean judíos, árabes, drusos, lo que sea. Vieron con sus propios ojos la realidad”.


Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai

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