Los jóvenes defensores del Primer Ministro Netanyahu

Estos entrevistados , llenos de energía, están convencidos de la línea que defienden y de lo bueno que es para Israel, según ellos,  que el Primer Ministro sea Biniamin Netanyahu. Por eso dedican gran parte de su tiempo a la actividad política como parte de los Jóvenes del Likud. 

Los consultamos recientemente a raíz de la agudización de la discusión pública, y la continuación de las manifestaciones contra el Primer Ministro. 

Nos dirigimos primero a Moshe Passael (29) , emprendedor, que encabeza hoy a “Tseiréi HaLikud”, o sea “Los Jóvenes del Likud”, el sector juvenil del partido. Comenzó a activar en el partido Likud apenas finalizó su servicio militar obligatorio, a los 21 años. En el 2012 resultó electo como el miembro más joven de la Central del Likud . Encabezó el grupo de estudiantes del Likud en el colegio universitario Ono en el que estudió Administración de Empresas y hoy está al frente de la representación del Likud en la zona de Modiin. Pero la impresión es que lo que más le emociona es ser el líder de los Jóvenes del Likud.

“Esta es una gran responsabilidad ya que consiste en liderar a todos los miembros del partido de entre 17 y 35 años de edad, y esto equivale a desarrollar la próxima generación de líderes del Estado de Israel”, nos dice.

Sobre las manifestaciones, comienza recalcando que “son un derecho democrático”. Pero tiene muchas críticas al respecto. Ante todo, considera que se las presenta en forma exagerada en los medios de comunicación israelíes , dándoles una envergadura que según él, no tienen. Pero el problema central es más de fondo: “Israel es una democracia y en una democracia el Primer Ministro se cambia en las urnas, no en manifestaciones”.

Le planteamos el hecho que a las exigencias de dimisión del Primer Ministro por hallarse en juicio, se agregaron a las manifestaciones quienes quedaron sin trabajo y también jóvenes que sienten que no tienen futuro por la situación actual. “Hay muchísimos jóvenes con el estómago bien satisfecho y buena vida, con una situación económica mucho mejor que la mayoría de los países del mundo, y eso es gracias a la política económica de Netanyahu”, responde. Sostiene que “los que manifiestan en Balfour, junto a la residencia del Primer Ministro, estaban contra Netanyahu también antes de la pandemia”. 

Acusa a los manifestantes de ser “violentos”y de “insultar los símbolos del Estado”, asegurando que “se deben avergonzar por ello”. Si bien no da buenas notas al manejo de la pandemia por parte de las autoridades, sostiene que “los manifestantes querían ya desde antes la cabeza de Netanyahu”.

Hadas Galili, asistente social residente en Jerusalem, nació-así nos cuenta- en un hogar “de derecha, con mucha conciencia política”, en el que “se entendía que el Estado de Israel es un privilegio, por lo cual tenemos que encargarnos de que aquí las cosas estén bien”. Si bien siente que creció en el partido desde que era niña, comenzó años atrás a activar y hoy está en la directiva de los Jóvenes del Likud.

También a ella le preguntamos sobre las manifestaciones contra el Primer Ministro. No duda en afirmar que “me alegra vivir en un país en el que cada uno puede dar su opinión,  ya que eso ocurre en países sanos”, pero tiene lo que lamentar. “Me cuesta mucho ver el fuerte odio que irradian esas manifestaciones, que a menudo siento es muy personal, de bajo nivel, contra el Primer Ministro y su familia. No me parece que esa sea una buena motivación para manifestar”.

También a ella le molesta la exigencia a Netanyahu que dimita, si hace poco hubo elecciones. “Si no están satisfechos, pues que vayan a las urnas en las próximas elecciones y voten por quien deseen”, sostiene.”Como asistente social, cree que el ciudadano debe estar involucrado en los intentos de lograr los cambios que la sociedad necesita. Entiendo las manifestaciones de los independientes que se han quedado sin trabajo por la pandemia. Pero no entiendo estas manifestaciones”.

Hadas nos cuenta que vive en el barrio de Rejavia, a pocos metros de la residencia del Primer Ministro en Balfour.”Yo veo en qué se ha convertido esto, en lo que las manifestaciones hacen a la vida de los vecinos, totalmente insostenible”, recalca. “Claro que hay lo que mejorar, siempre hay, pero nuestra generación, en general, tiene una vida cómoda, y las cosas no son como las manifestaciones alegan”, asegura.

Preguntamos si se puede sentir identificada con algunas de las quejas en las protestas por el manejo de la pandemia y Hadas recalca que “hay que distinguir entre las manifestaciones de los independientes y las de la izquierda radical”. Asegura que “las manifestaciones no se refieren en absoluto al manejo de la pandemia y su argumento principal es acusar al Primer Ministro de corrupto, exigiéndole que dimita”.

Hadas ve los problemas, pero no cree en absoluto que se trate de “crisis de confianza”. “El último medio año ha sido de locos en todo el mundo, no sólo en Israel, con mucha incertidumbre también en lo económico. Veo a la gente asustada y frustrada , pero el Primer Ministro y el gobierno no fueron quienes trajeron al Coronavirus”, sostiene.”Recordemos lo increíble de la situación aquí antes de la pandemia”.

Preguntamos si quisiera agregar algo y Hadar suena preocupada: 

“Como ciudadana en nuestro país, independientemente de mi postura política, habiendo crecido con el recuerdo del estremecedor asesinato de un Primer Ministro, creo que debemos tener cuidado. Lo que está pasando ahora es peligroso y da miedo. Debemos actuar con responsabilidad por los mensajes que se transmiten. Deben ser cautelosos, que el odio no nos lleve a otro asesinato”.


Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai

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