La voz de la diáspora debe tener su lugar en la Knesset

Es momento de hacer llegar la opinión de los judíos que no viven en Israel ante los decisores políticos del país. El gobierno toma decisiones relevantes sobre la identidad judía del Estado que deben contar con la opinión del pueblo judío en general. Es hora de buscar los mecanismos para que eso suceda.

Tani Frank - Adaptado por Adrián Olstein


La pandemia acentúa la división comunitaria y nos lleva a aislar a las personas en sus casas, al tiempo que reduce el ámbito de interacción al marco geográfico más cercano. Pero esta época hace más patente también el papel de los estados en la protección de sus poblaciones.

Precisamente en un momento de reclusión geográfica, el desafío de la "condición de pueblo" que une al judaísmo es aún mayor. Si en la vida diaria, la solidaridad entre la diáspora e Israel no es una obviedad, menos aún lo es en estos días, cuando los países destinan su PBI fronteras adentro. Surge entonces la pregunta de cómo entra en ese esquema la solidaridad del pueblo judío a nivel internacional. 

El comienzo de la semana pasada del Congreso Sionista y la desconexión con la política interna israelí que se mantuvo ocupada en torno a los nombramientos en instituciones locales, evidenció una vez más la necesidad de crear nexos más fuertes y más estables entre Israel y los judíos de la diáspora.

Al comienzo del mandato de la actual Knesset, tras la formación del gobierno de coalición entre Kajol Labán y Likud, se discutió la posibilidad real de disolver el Comité de Inmigración y Diáspora de la Knesset, una comisión parlamentaria permanente. Después de una exitosa campaña que dirigí junto con integrantes del grupo Reut (un laboratorio de ideas y grupo de presión política israelí), finalmente pudimos evitarlo.

Es posible influir de manera diferente

Desafortunadamente, un comité en la Knesset no es suficiente para asegurar que se escuchen las voces de los judíos fuera de Israel. En estos lugares, habiendo estado allí, apenas se oye la voz de la diáspora.

Por supuesto, hay otras maneras de influir, de manera informal. Pero el hecho de que haya millones de judíos que no tienen representación en la Knesset y que tendrían que tomarse un avión para asistir a una audiencia del comité, conduce al deterioro de su capacidad para influir en cuestiones que los afectan, incluso sin ser ciudadanos del estado.

Presten atención a los judíos de la diáspora, ellos también se preocupan por Israel

Varias encuestas realizadas en los últimos años entre israelíes demostraron que existe un mayor consenso en tomar en cuenta la opinión de los judíos de la diáspora cuando se trata de cuestiones relacionadas con la religión y el estado, que en cuestiones como el conflicto israelí-palestino. Existe una percepción creciente entre muchos israelíes de que parte de ser judío es al menos escuchar la opinión de la diáspora cuando se toman decisiones en Israel que afectan la identidad judía del estado.

La conferencia de las Federaciones Judías de América del Norte que se está llevando a cabo estos días en Estados Unidos discute, entre otras cosas, esta misma pregunta: ¿Cómo deberían influir los judíos de la diáspora en la política israelí o si acaso deberían hacerlo?

Actualmente trabajamos con el Grupo Reut, coordinado por la legisladora Tehila Friedman, para presentar a los tomadores de decisiones en el gobierno y en la Knesset un modelo de consulta para los judíos de la diáspora sobre temas relacionados con el pueblo judío. 

En este contexto, es cuando se debe más que nunca llevar la voz de la diáspora de manera ordenada a los decisores israelíes.


El autor es director de Religión y Estado de Ne'emanei Torah Va'Avodah, un movimiento sionista religioso. 

Fuente: https://www.ynetespanol.com/global/opinion/article/rklzxhB00w

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