AMIA: El trabajo social es una tarea primordial para lograr la inclusión y la equidad

El 10 de diciembre es el Día Universal de los Derechos Humanos y también el Día del Trabajo Social. Lejos del azar, ambas conmemoraciones están relacionadas. Quienes ejercen esta profesión lo hacen desde un enfoque que promueve los derechos sociales para poder garantizar los derechos humanos de la población.

Este año más que nunca, el trabajo social demostró su vital importancia para brindar respuestas, ocuparse de las necesidades urgentes y promover la inclusión y la equidad. De hecho, desde su Servicio Social, en el marco de la pandemia, AMIA fortaleció los diferentes programas que desarrolla en este plano, con el objetivo de contribuir a una mejor calidad de vida en los sectores más vulnerables, que fueron los más castigados por las consecuencias de la emergencia sanitaria. 

“Con un enfoque profesional de promoción de los derechos sociales, a partir del momento en que se decretó el confinamiento, desde AMIA trabajamos fuertemente para acompañar a las familias que comenzaron a atravesar situaciones de extrema complejidad. Reforzamos todos los proyectos existentes y lanzamos nuevos programas, como el programa Jibuk e Itjá, para dar más respuestas ante el crecimiento exponencial de la demanda que registramos”, explicó Fanny Kohon, directora del área de Programas Sociales de AMIA.

“Desde nuestro trabajo, apostamos al desarrollo de la autonomía de cada persona como sujeto de derecho. Desde esta perspectiva, diseñamos y llevamos a la práctica cada programa que permite garantizar la calidad de vida de las personas y brindar contención ante momentos tan críticos como los que se presentaron en este año”, agregó Paula Jait, coordinadora de Servicios Sociales de la institución.

Las prestaciones que AMIA brinda, a través de su equipo de trabajadores sociales, cubren necesidades alimentarias, habitacionales, de salud y de educación. Para ello, se implementan numerosos programas y proyectos de asistencia, convenios institucionales, actividades especiales, transferencia de ingresos y promoción social comunitaria.

El área de Programas Sociales de la institución brinda, además, orientación gerontológica y asesoramiento profesional y especializado en las diferentes problemáticas sociales que la población pueda atravesar. También se ocupa de orientar a las personas para que puedan acceder a las diferentes prestaciones sociales que el Estado les ofrece.

En el plano social, AMIA consolidó además este año el trabajo conjunto con la Fundación Tzedaká, el Hogar Ledor Vador, Ialedeinu y la Fundación Jabad, que son las instituciones comunitarias de reconocida trayectoria que concentran la mayor cantidad de beneficiarios sociales.

“Con las organizaciones, estamos en contacto permanente para el intercambio de información, el análisis compartido y la generación de respuestas y soluciones que brindamos en conjunto. Nuestro trabajo en red cuenta con el apoyo del American Joint Distribution Committe,” sostuvo Fanny Kohon.

Respuestas concretas para cada necesidad

La asistencia alimentaria fue uno de los ejes prioritarios en los que se basó el trabajo del área social de AMIA.

Desde que comenzó la pandemia, -informaron- se llevan repartidas cerca de 25.500 raciones de comida, a través de un sistema de envío de viandas a domicilio. También se entregaron subsidios para el acceso a una canasta variada de alimentos y se realizó un convenio de cooperación con el Programa de Seguridad Alimentaria del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, para que los destinatarios de la red social comunitaria puedan acceder a la Tarjeta Alimentaria.

Durante el confinamiento, los cuadros de ansiedad y depresión aumentaron ante el miedo y la incertidumbre que se suscitó. Por eso, el Servicio Social de la institución también se ocupó de temas relacionados con la salud mental “Se renovaron convenios con instituciones que proveen atención psicológica y psiquiátrica a niños y adultos, y se brindó un espacio de tratamiento a los destinatarios que no pudieron acceder a un tratamiento en el ámbito público y no tienen obra social”, se señaló.

“También se proveyeron gratuitamente medicamentos y psicofármacos prescriptos por profesionales del sistema de salud. La entrega de medicamentos se realizó a través de convenios con farmacias privadas y a través de la farmacia comunitaria de la comunidad judía”, agregaron.

En el ámbito de la educación, el Servicio Social acompañó a las familias con la entrega de útiles escolares y transferencias de dinero en efectivo para la compra de guardapolvos y libros escolares. A su vez, a través del programa “Inclusión escolar”, que se realiza junto al área de Infancia, se trabajó fuertemente para brindar apoyo escolar, ayudar en la adaptación a las clases virtuales y evitar la deserción.

Además de la asistencia directa, AMIA también brinda espacios de capacitación y sensibilización sobre diferentes problemáticas sociales. Este año, bajo la modalidad virtual, se realizaron decenas de talleres dirigidos a los diferentes públicos con los que el área trabaja: niños, familias, personas mayores y voluntarios, entre otros.

Share on Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario