Musulmán y sionista: joven activista marroquí feliz por el acuerdo con Israel

El joven activista y bloguero canadiense de origen marroquí, Walid Tamtam conversó con nosotros sobre el acuerdo de normalización de relaciones entre Marruecos e Israel. 


Walid Tamtam es un joven canadiense de origen e identidad marroquí que, de forma contraintuitiva se declara sionista pese a ser musulmán. Su blog en el Times of Israel ha llamado la atención y atraído lo mismo críticas desde el mundo árabe que halagos desde Occidente.

En entrevista para Enlace Judío, el joven activista habla sobre su reacción al recientemente anunciado acuerdo de normalización de relaciones diplomáticas entre Israel y Marruecos, uno de los países del norte de África con más presencia histórica de los judíos, donde llegaron a contarse por cientos de miles.

“Siento que esto es grandioso, es una oportunidad significativa para que Marruecos y los marroquíes pierdan el miedo a abrir sus relaciones con Israel y el pueblo judío y el pueblo judeomarroquí, y nuestra historia con ellos”, dice un Tamtam entusiasta y elocuente.

Israel no es la causa de todos nuestros problemas: Israel es la solución a muchos de nuestros problemas

“Ya no tememos miedo a admitir que tenemos una historia y objetivos comunes; ya no tememos admitir que compartimos valores y aspiraciones para el futuro, y que queremos paz y prosperidad para el Medio Oriente y el norte de África.”

Tamtam asegura que “ahora estamos con la mente abierta a lo que necesitamos hacer y a romper el status quo; esa es mi historia como un joven marroquí y la historia cotidiana de muchos jóvenes marroquíes: abrirse a Israel, abrirse a revertir la cámara de eco tóxica en la que culpamos a Israel por todos nuestros problemas. Israel no es la causa de todos nuestros problemas: Israel es la solución a muchos de nuestros problemas, para el acaso.”

Pese a provenir de un país musulmán, el ambiente en que creció Tamtam lo hizo propicio a una mente abierta. “Nací y crecí en Canadá, de dos padres marroquíes. Y para mí, la influencia vino de que mi familia siempre estuvo abierta a la comunidad judía marroquí, siempre fuimos amigables con nuestras contrapartes. Siempre he sido una persona racional pese a todo.”

Sin embargo, su sionismo es muy reciente. “Durante toda vida, hasta los 16 años, fui bastante antisionista. Eso está en el ambiente en el mundo árabe (…). Hasta hace un par de años yo era muy propalestino y antiisraelí.”

El cambio ocurrió hace dos años, cuando entendió qué era el pueblo judío, de dónde venía y que tenía el mismo derecho a la autodeterminación y a la tierra que cualquier otro pueblo del mundo.

“Estuve en Marruecos, en Nueva York y en muchos lugares. Estaba interesado en la historia de los judíos marroquíes. Para mí, era como entender a una comunidad diferente, tender un puente” para entender a esos otros marroquíes que compartían una historia con su propio pueblo.

Una larga historia común

Recuerda con orgullo la historia de Mohammed V, rey de Marruecos que protegió a los judíos marroquíes durante el Holocausto, cuando su país todavía era controlado por los franceses. “Hay un montón de historia que compartimos y a mí me hace sentir orgulloso.”

La pandemia le impidió visitar Israel por primera vez en abril pero espera poder ir con varios marroquíes el próximo año y hacer una campaña en redes sociales para hablar del vínculo entre ambos pueblos y sobre las oportunidades que este acuerdo representa.

Respecto a las reacciones que este acuerdo acarreará en su país, el joven sionista musulmán percibe que “mucha gente está de acuerdo con la normalización de la relación con Israel, gente con ciertos antecedentes, dentro y fuera de Marruecos, pero también hay cierta gente que, por ejemplo, es muy nacionalista y que pone a Marruecos en primer lugar.”

Da el ejemplo del conflicto del Sahara Occidental, entre Argelia y Marruecos. Dice que cuando el embajador de Palestina en Argelia anunció su apoyo a Argelia en el asunto del territorio disputado del Sahara Occidental, muchos marroquíes se molestaron porque no querían que nadie interviniera en los asuntos del país.

Opina que los jóvenes marroquíes que viven en la diáspora, tanto en Europa como en América, tienen más educación, están más en contacto con comunidades judías y están, en general, más abiertos.

Pero prevé que, dentro de Marruecos, la resistencia brote inevitablemente. “El primer ministro de Marruecos, Saadeddine Othmani es el líder del partido islamista, que está presente en todo el mundo islámico y no es muy fan de Israel“, dice. Piensa que, con el acuerdo de normalización, el rey de Marruecos ha puesto “una bomba de tiempo ahí”, ya que el partido islamista tiene muchos seguidores que no verán con buenos ojos esa parte de la política exterior del país. Aunque insiste en que ahora mucha gente está más abierta y que “cada día será mejor.”

Cree que el apoyo de Estados Unidos respecto al dominio de los territorios del Sahara Occidental por parte de Marruecos será importante para que la gente acepte la nueva relación con Israel, aliado histórico de aquel país.

El papel de las redes sociales y la educación

Piensa que las redes sociales juegan un papel importante para que los jóvenes marroquíes se abran hacia el mundo judío, hagan amigos en Israel, conozcan distintas versiones de la historia y no se queden con esa primera impresión que obtienen de los medios árabes.

Cree que su pueblo recibirá con gusto a los judíos marroquíes que quieran volver. Especialmente la gente mayor, que todavía recuerda a los judíos que alguna vez se fueron. “Compartimos la misma lengua y la misma comida, ¿qué más necesitamos?”.

El joven canadiense realiza un activismo pacifista muy intenso. Actualmente trabaja en una iniciativa para reunir a jóvenes judíos y musulmanes marroquíes en webinars, todas las semanas, con invitados especiales, como autores o políticos de ambos “bandos”. Insiste en colocar en el centro a los marroquíes, judíos o musulmanes, que comparten una historia y una cultura, como una forma de unirlos y de ir hacia adelante.

Respecto a si su fe musulmana no interfiere con su declarado sionismo, Tamtam dice que “absolutamente no”, pues no ve ningún punto de interferencia entre una fe religiosa y el deseo de un pueblo a la autodeterminación. Piensa que la discusión sobre si se puede ser musulmán y apoyar a Israel no tiene que ver con la religión o la ideología de unos y otros sino con el asunto palestino, con el apoyo incondicional que, muchos piensan, el mundo árabe debe brindarle al pueblo palestino.

Marruecos,  puerta entre el mundo árabe y el mundo judío

Habla de la gran población de Marruecos y su gran influencia en la región. “Históricamente, Marruecos ha sido la puerta entre el mundo árabe y el mundo judío”, dice, y comparte que cuando Israel y los Emiratos Árabes Unidos anunciaron la normalización de relaciones, tuvo un sentimiento ambiguo, pues por un lado ansía la paz pero por el otro sintió que los EAU estaba “tomando nuestra posición, donde nosotros deberíamos de estar; nos robaron la gloria.”

Aunque el acuerdo con Marruecos llega después, Tamtam siente que “es una gran oportunidad y no la vamos a perder.”

El 10 de diciembre, el todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en su cuenta de Twitter que, por mediación de su gobierno, Israel y Marruecos habían llegado a un acuerdo de normalización de las relaciones diplomáticas, interrumpidas por última vez tras la Segunda Intifada.

El anuncio fue recibido con protestas por parte de islamistas marroquíes, cuyo líder, el primer ministro Saadeddine Othmani, reiteró su apoyo a la causa palestina.


Fuente: ©EnlaceJudío

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