Un nuevo capítulo sobre la impunidad reinante en la causa AMIA

Tuvimos que esperar más de 10 años desde que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenara el nuevo juzgamiento del imputado. Lamentablemente la larga espera fue en vano.

Cuando el 18 de julio de este año se cumplieron 26 años del atentado a la sede de la AMIA-DAIA, dije que la falta de justicia en la causa se había transformado en la deuda más grande y dolorosa de la democracia argentina. Hoy, luego de escuchar el fallo que absolvió al principal acusado de haber facilitado el coche bomba a los terroristas, ratifico con profunda decepción aquellas palabras.

Hoy fuimos testigos de un nuevo capítulo sobre la impunidad reinante en la causa AMIA. A más de 26 años del peor atentado terrorista en la historia de nuestro país, el Tribunal Oral Federal N. 3 decidió absolver a quien hiciera entrega del coche bomba homicida de 85 personas: Carlos Alberto Telleldín.

Tuvimos que esperar más de 10 años desde que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenara el nuevo juzgamiento del imputado. Lamentablemente la larga espera fue en vano, pues nuevamente la justicia eligió el camino de la impunidad que entristece a todos. Dicha impunidad resulta insultante sobre todo para las víctimas y sus familiares, pero también lo es para la sociedad toda y las instituciones de la República.

La justicia argentina ha decidido tomar el camino de destrucción de las pruebas existentes en la causa. Ha preferido condenar y ser severa con ex jueces y fiscales de la causa por irregularidades en la investigación, pero ser endeble y absolver a cómplices del atentado terrorista.

Con esta decisión, el Tribunal, al igual que los otros poderes del Estado durante estos 26 años, deja sin respuestas a las 85 personas asesinadas y a sus familiares. Nuestra democracia fue herida en aquel momento y esa herida sigue sin cicatrizar y hoy, después de este fallo, quienes pusieron esa bomba el 18 de julio de 1994 siguen gozando de impunidad mientras la sociedad argentina siente que nuestro país sigue siendo tierra fértil para los terroristas. 

Desde la DAIA seguiremos luchando contra la impunidad y apelaremos el fallo absolutorio, pues tal como lo sostuvimos en nuestro alegato, entendemos que existen pruebas contundentes para condenar a Telleldín. Pero por lo pronto, hoy debemos enfrentar una nueva desilusión y renovar energías para seguir luchando por encontrar justicia en la causa AMIA.

Un país, cuyas instituciones hieren la memoria y el descanso en paz de sus víctimas, reinscribe una huella de dolor social que contamina la convivencia. Enferma a las futuras generaciones y nos desampara. El grito desgarrador de “Justicia perseguirás”, guiará, como siempre, nuestros próximos pasos.

Por Jorge Knoblovits – Presidente de la DAIA

Fuente: Perfil

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