Turquía apacigua su política exterior


 

Por Guillermo Pulido Pulido

La política exterior turca dando un cambio radical abandonando la dureza de los métodos con los que, hasta hace muy poco, pretendía lograr sus objetivos. Durante los últimos años, la política exterior de Turquía estaba fuertemente militarizada, era claramente expansionista y tenía un fuerte componente antioccidental.

Las declaraciones de Erdogan y la nueva conducta de Turquía

Sin embargo, en diciembre, Erdogan dijo que "Turquía no puede darse el lujo de dar la espalda a Occidente o Oriente. Mientras mantenemos buenos lazos con Estados Unidos y Europa, no podemos ignorar a África y Asia". Fueron palabras un tanto sorprendentes, después del rumbo de colisión que Turquía tenía con varios países de la OTAN y la Unión Europea (Grecia y Francia); o los choques con Estados Unidos respecto a los kurdos de las SDF en Siria, la compra del sistema de misiles antiaéreos S-400, etc.

No fueron palabras huecas las que enunció Erdogan, sino que fueron seguidas por actos que evidencian que está virando su política exterior. Por ejemplo, hace unos días, Turquía y Grecia mantuvieron conversaciones sobre la cuestión del Egeo, después de no reunirse por cinco años. El buque de exploración gasística Orus Reis, suspendió sus operaciones de prospección en aguas y permanecerá amarrado en puerto hasta el 25 de junio. El ministro de exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, en una reunión en Bruselas expresó que creía de manera genuina que las relaciones entre Turquía y la Unión Europea podían cambiar (a mejor) en áreas vitales de interés común.

El conflicto en el Egeo entre Turquía y Grecia

Turquía incluso ha dado señales de que intenta mejorar y restablecer las relaciones nada menos que con Armenia, ofreciéndose a reabrir la frontera (que está cerrada desde 1993, cuando la Guerra del Nagorno Karabaj).

Para colmo, Turquía también parece que está aliviando y apaciguando sus conflictivas relaciones con los países rivales del golfo Pérsico, como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, con los que tiene un enconado y agrio enfrentamiento indirecto, por cuestiones de dominio ideológico en el mundo musulmán (apoyo turco a los Hermanos Musulmanes, enemigos mortales de saudíes y emiratíes) y conflictos geopolíticos (como el que sucede en Libia).

En un artículo de hace solo tres meses, hice una semblanza sobre las raíces de la agresiva política exterior que Turquía había seguido durante los últimos años (ver "Los orígenes del expansionismo y militarismo en la turco en su política exterior"). En él señalé que los resultados de las elecciones parlamentarias de 2015, obligaron a Erdogan a pactar con la extrema derecha del partido MHP (Partido del Movimiento Nacional), lo que radicalizó su política exterior. Aunque además señalé importantes factores externos que amenazaban los intereses turcos (como el apoyo occidental a los kurdos sirios con vínculos con la insurgencia kurda en Turquía), las visiones de línea dura de la extrema derecha nacionalista turca, jugaron un papel fundamental en reformular su estrategia de seguridad nacional: como el Concepto de Seguridad Nacional de 2016 o la implementación del concepto de Mavi Vatan (Patria Azul) para su armada.

Las causas del cambio

El actual cambio en la política exterior turca, como el anterior, también parece estar motivado por cuestiones internas, en lugar de por la reducción de amenazas externas. Las graves dificultades económicas que está atravesando Turquía y los problemas políticos de Erdogan de cara a las elecciones del año 2023 (que a priori serán tanto presidenciales como parlamentarias), han inducido a que Erdogan suavice sus agresivos métodos para que le faciliten mantenerse en el poder.

La política económica populista de Erdogan, estuvo durante años enfocada en medidas inflacionarias de fuerte expansión fiscal y monetaria, que impulsaron el gasto y consiguieron, durante un tiempo, elevadas tasas de crecimiento económico. Además mantuvo la lira sobrevalorada, para evitar importar inflación (a costa de una gran pérdida de reservas). Sin embargo, durante 2020 se ha visto obligado a comenzar políticas de ajuste que suben los tipos de interés y devalúan la lira.

Para tratar de mitigar los efectos adversos de esos ajustes macroeconómicos, intenta mejorar sus relaciones con la Unión Europea, que representa el 50% de sus exportaciones. Erdogan intenta expandir las condiciones de la Unión Aduanera entre su país y la UE del año 1995. Como Turquía también recibe dinero de la UE para contener el flujo de migrantes hacia Europa, intentará conseguir concesiones económicas adicionales. También pretende lograr de la UE mejorar las condiciones para los turcos en conseguir visados en los países europeos, aliviar mediante la migración parte de la presión social interna.

Además, Turquía se enfrentaba a la posibilidad de sufrir fuertes sanciones de la UE, en represalia a las violaciones de buques turcos de las Zonas Económicas Exclusivas de Chipre y Grecia (ambos países miembros).

El descontento interno contra el gobierno de Erdogan, también impulsa una agenda reformadora, que se anunciará en algún momento de este mes, por el que habrán cambios importantes en la justicia, que aliviará la represión y dará menos incentivos para apoyar a los partidos opositores a Erdogan. Esto tiene importantes repercusiones indirectas en la política exterior, porque el paquete de reformas judiciales va contra los deseos del socio de extrema derecha de Erdogan del partido MHP (dirigido por Bahaceli). El MHP además de a las reformas internas, también se apoya al nuevo estilo apaciguador de Erdogan en el exterior.

La alianza de Erdogan (que dirige el partido AKP) con el MHP es posible que ya no garantice una mayoría parlamentaria suficiente, por lo que tiene que maniobrar en buscar apoyos en otros partido que no apoyan la línea dura interna que defiende el MHP (que pretende ilegalizar al tercer partido de Turquía, el predominantemente kurdo HDP), y ampliarse al partido Iyi y el partido CHP.

Resultados electores parlamentarios en Turquía

La supervivencia interna de Erdogan, le lleva a ejecutar maniobras políticas que lo distancian de las políticas de línea dura internas y externas del MHP, para aliviar las condiciones económicas, evitar sanciones internacionales (que agravarían la situación económica) y tratar de ampliar electorado o incluso (a más largo plazo) tender puentes para hipotéticas nuevas alianzas.

Ha de destacarse que las amenazas y presiones externas a Turquía no han disminuido, sino que han aumentado, consiguiendo un efecto apaciguador. La derrota de Trump, que amparaba muchas de la maniobras de Erdogan y la llegada de Biden, ha sido otro revulsivo importante para Erdogan.

Biden dará más apoyo a los kurdos en Siria, presionará más a Erdogan por la represión interna y el respeto de los derechos humanos, y podría imponer sanciones más duras por el asunto de los S-400 y la ley CAATSA. Se rumorea que para evitar sanciones de EE.UU. o un clima  de tensión con el presidente estadounidense que ahuyente inversiones internacionales (para evitar el riesgo político), se rumorea que incluso Turquía podría llegar a transferir los S-400 a otro país (por ejemplo: Azerbaiyán).

Además de evitar sanciones adicionales y evitar la huida de inversores, las sanciones actuales impuestas en la aplicación de la CAATSA, aunque tienen un alcance económico para el conjunto de Turquía de muy escasa magnitud, sí tiene impacto en los suministros de tecnología clave para la industria de defensa turca. Sin suministros de componentes estadounidenses, la autonomía en tecnología militar de Turquía (que es clave en la política exterior y de seguridad turca), atravesaría graves dificultades.

Conclusiones

Los cambios en la política exterior del gobierno de Erdogan no se deben a un cambio de mentalidad o a un cambio en sus objetivos, sino que obedecen a una coyuntura concreta que pone en peligro la supervivencia política del presidente turco de cara a las elecciones de 2023 (que podrían adelantarse).

Hasta que no se despeje el futuro político de Erdogan, es previsible que sostenga la actual conducta conciliadora de Turquía en asuntos exteriores, no así después de las próximas elecciones.


Fuente: https://thepoliticalroom.com/turquia-da-un-giro-en-su-politica-exterior/

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