La Jihad Islámica busca empezar otra guerra en Gaza


La Jihad Islámica Palestina, la segunda facción terrorista armada más grande de Gaza después de Hamas, está actuando con violencia y, de hecho, es la organización que llevó a cabo el bombardeo de cohetes el viernes por la noche en la ciudad de Sderot, en el sur del país.

Parece como si el comandante de la brigada del norte de Gaza de la Jihad Islámica, un jefe terrorista llamado Baha Abu Al Atta, estuviera directamente detrás del último lanzamiento de cohetes contra civiles israelíes.

El sistema de defensa aérea de la Cúpula de Hierro interceptó la mayoría de los cohetes que llegaban, aunque uno de ellos golpeó y dañó una vivienda civil.

Hamas es el régimen islamista que dirige Gaza, pero la Jihad Islámica ha estado desafiando su autoridad repetidamente en los últimos meses. La Jihad Islámica tiene interés y capacidad para desestabilizar la situación de seguridad con el lanzamiento de cohetes.

La Jihad Islámica desea posicionarse como la “auténtica” organización jihadista en la Franja a expensas de Hamas, que a diferencia de la Jihad Islámica tiene que equilibrar sus consideraciones como gobierno con su compromiso con el conflicto armado y el terrorismo.

El escenario de Hamas es una revuelta popular de los habitantes de Gaza que pierden la paciencia con las políticas de estancamiento y los fracasos económicos de su gobierno. Los disturbios entre Líbano e Iraq podrían alimentar esas protestas en cualquier momento. Como resultado, Hamas espera los resultados de las negociaciones que mantiene con Egipto y las Naciones Unidas para evitar un colapso económico en el enclave costero.

La Jihad Islámica, por el contrario, no tiene tales preocupaciones. Está más que dispuesta a utilizar su arsenal de cohetes, que es mayor que el de Hamas, para alterar la situación de seguridad. La financiación iraní y los conocimientos técnicos para la producción de cohetes han ayudado a hacer de la Jihad Islámica un importante ejército de terror, con unos 15.000 agentes armados (en comparación con el ala militar de Hamas, que cuenta con 25.000 efectivos). Hamas también recibe financiación y apoyo iraní.

Desde mayo de 2019, la Jihad Islámica ha intensificado significativamente los intentos de lanzar ataques contra Israel desde Gaza. La mayoría de esos intentos se han visto frustrados, pero aún quedan muchas más posibilidades, y la intención de la organización es muy clara.

En represalia por los bombardeos de cohetes, la Fuerza Aérea de Israel atacó múltiples objetivos de Hamas en toda Gaza a primera hora del sábado. Un hombre, supuestamente miembro de Fatah, murió en los ataques aéreos.

El líder de Hamas, Yahya Sinwar, sigue siendo una figura fuerte que ha sido capaz de implementar su régimen sobre las demás organizaciones en el pasado. No obstante, el mensaje que le envía Israel es coherente y claro: Hamas es responsable de lo que sucede en Gaza, y recibirá la factura cuando los civiles israelíes sean atacados. Si Hamas quiere evitar el poder de fuego de Israel, entonces debe prevalecer en la Jihad Islámica.

Si Hamas teme una confrontación con la Jihad Islámica, se enfrentará en su lugar a un conflicto con Israel.

Factores estabilizadores vs. catalizadores de la violencia

Israel no es el único país de la región que busca la estabilidad en Gaza. Egipto también, al igual que los Estados Unidos y los países europeos, ha estado tratando de reducir las tensiones y mejorar la situación humanitaria de Gaza. En la actualidad, la Jihad Islámica por sí sola está interrumpiendo activamente estos esfuerzos.

En los ataques aéreos del sábado, las FDI marcaron objetivos que sirven para recordar que, si bien Hamas está actualmente a favor de una tregua, sigue invirtiendo la gran mayoría de sus recursos en la creación de un ejército terrorista para una futura guerra, al tiempo que exige que otros se ocupen de las necesidades civiles desatendidas de Gaza.

Los objetivos atacados por las FDI incluyen el complejo militar de la fuerza naval de Hamas, un emplazamiento que contiene una red de defensa aérea, complejos de entrenamiento, centros de producción y almacenamiento de armas y otras estructuras.

El Comando Sur de las FDI sigue en alerta máxima ante una nueva escalada en Gaza. Pero como parte de los esfuerzos para prevenir una nueva guerra, Israel está asegurando que entre 600 y 700 camiones por día que contienen ayuda humanitaria internacional entren por el enclave dirigido por Hamas a través del paso fronterizo de Kerem Shalom.

Los camiones entregan combustible, importaciones, medicamentos, bienes de construcción y otros materiales esenciales. Qatar también continúa con sus transferencias mensuales de fondos a Gaza, que se destinan a familias y proyectos de construcción. La Autoridad Palestina en Judea y Samaria ha estado tratando de sofocar económicamente a Gaza para dañar a su enemigo interno, Hamas.

En última instancia, la competencia entre los factores estabilizadores y los catalizadores de la violencia determinará el destino de Gaza.

Según los informes, el gabinete israelí está tratando de mantener a Gaza en una “llama baja” porque se avecinan amenazas mayores y más severas hacia el norte.

El sistema de defensa está enfocando su preparación en el frente norte, donde Irán y Hezbolá están buscando construir nuevas capacidades de ataque.

Esto incluye la mejora del arsenal de cohetes de Hezbolá para convertirlo en misiles guiados con precisión en el Líbano y el afianzamiento de las bases de Irán en toda Siria. Israel está trabajando activamente para desbaratar ambos objetivos de Irán. Para ayudarlo a lograr esta misión, Israel está dando prioridad al norte sobre Gaza.

Esa fórmula se ha mantenido hasta ahora, pero si la Jihad Islámica sigue decidido a sacudir el barco, podría colapsar en otra guerra en Gaza.

Fuente: israelnoticias.com
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