Las nuevas elecciones no sacaron a Israel del estancamiento político


El lunes 2 de marzo Israel fue a las urnas, por tercera vez en menos de un año. Más allá del hecho que cada ciudadano quería evidentemente que su campo sea el victorioso, lo que más se esperaba era que se pudiera romper el estancamiento político, para que se forme gobierno. Pues eso no se logró.

Aunque falta incluir en el escrutinio final unos 15.000 votos  sospechosos de cierta irregularidad, ya está claro que nadie tiene mayoría para formar gobierno.

Hay varios apuntes para hacer sobre la situación. Trataremos de resumir.

1)   Los bloques

Según lo publicado hasta ahora, el bloque de derecha encabezado por el Primer Ministro Biniamin Netanyahu, obtuvo 58 escaños de los 120 de la Kneset, parlamento israelí, mientras que el bloque “anti-Bibi” obtuvo 62.

Esto sin embargo requiere aclaración, ya que a primera vista podría pensarse que entonces, los opositores pueden formar inmediatamente gobierno, pero esa no es en absoluto la situación.

Mientras el bloque de derecha, compuesto por 4 partidos (Likud, Shas, Yahadut HaTora y Yemina) es uniforme en su línea general y en el apoyo a Netanyahu como Primer Ministro, en el otro bloque la división interna parece hacer imposible que actúe como una unidad para conformarse como alternativa de gobierno. El bloque de derecha está inclusive comprometido por escrito con Netanyahu a apoyar únicamente un gobierno encabezado por él. Con ello, el Premier los ancló a él, impidiendo que tengan margen de maniobra para sumarse por ejemplo a sus adversarios de Kajol Lavan si ellos intentaran incorporarlos a sus filas.

Pero no es sólo eso, sino que ideológicamente, todos esos partidos son afines en mayor o menos medida entre sí, y están convencidos de que la única opción buena para Israel es Netanyahu al frente.

Sin embargo, en el bloque anti Bibi , tal cual se le suele llamar, ese parece ser casi el único común denominador, que todos se oponen a Netanyahu.

Ese bloque opositor está compuesto por el partido Kajol Lavan de Beni Gantz, Avoda-Gesher-Meretz (o sea el partido laborista con el agregado de Orly Levy de Gesher y  fusionado con Meretz ), la Lista Conjunta (árabe) y el partido de Avigdor Liberman, Israel Beiteinu.

Es imposible concebirlos juntos en un gobierno. Si bien se los suele llamar de bloque de “centro-izquierda”, en realidad la definición es más problemática .En el propio Kajol Lavan de Gantz, hay mucha gente de centro, hay numerosos ex laboristas y también una facción de tendencia más conservadora, uno de los 3 grupos que conforman el partido. Liberman es políticamente derecha pero sumamente liberal en temas de Religión y Estado.

Pero el tema central no es la definición exacta de este bloque, que no es uniforme, sino el hecho que sus respectivas posturas no les permiten formar un gobierno.

Kajol Lavan ya ha hablado claramente de un gobierno sionista, lo cual deja de lado a la Lista Conjunta. Pero aunque Gantz quisiera incluir a los árabes, Liberman, que ve a ese partido como enemigo y quinta columna, no los aceptaría.

       Liberman aunque sumamente crítico de los partidos ultraortodoxos del otro lado del mapa político israelí, no aceptaría bajo ningún concepto formar una coalición conjuntamente con los diputados árabes. Meses atrás, aún antes de las elecciones de setiembre último, dijo una frase muy clara al respecto: “Los partidos ultraortodoxos (haredim) son mis adversarios. La Lista Conjunta son mis enemigos”.

2)   Los partidos

Estos son los números de la distribución de los 120 escaños de la Kneset.

Likud:                 35

Kajol Lavan:      33

Lista Conjunta: 15

Shas:                     9

Yahadut HaTora  8

Israel Beiteinu      7

Avoda-Gesher-Meretz 7

Yemina            6

O sea:

Bloque pro- Netanyahu: 58

Bloque anti-Netanyahu: 62

Netanyahu fue visto de inmediato como el gran ganador,  porque logró llevar a su partido Likud nuevamente al primer lugar a nivel nacional, devolviéndolo a la condición del partido más grande de la Kneset y de haberlo logrado con una diferencia al parecer de 3 escaños por sobre Kajol Lavan. También, por haberlo logrado tras meses en los que la campaña electoral la llevó él personalmente sobre sus hombros, y a pesar de haber sido imputado y estar en camino ya en unos días a un juicio por sospechas de corrupción.

Pero tal cual él reiteraba cada vez que Beni Gantz decía que Kajol Lavan era el partido más grande de Israel, lo que cuenta no es el tamaño del partido  sino del bloque, por el sistema de coalición que se necesita en Israel.

Y en este sentido, aunque el Likud creció mucho, de hecho los votantes contra Netanyahu son más que los que lo quieren de Primer Ministro. Que estén divididos, es otro tema. Pero votaron más contra Netanyahu que a favor de él.

3)   Sensación de victoria

Aunque los números son claros y dejan en evidencia que Netanyhau no tiene mayoría para formar gobierno (tampoco la tendrá si con los resultados definitivos resulta que el bloque tiene 59 de 120 y no 58) , el Likud y la derecha en general están fijando la noción de que ganaron. Si bien Netanyahu tiene por cierto lo que celebrar en cuando al logro del Likud, él sabe muy bien que eso no cambia nada a nivel nacional.

Pero fijar una percepción de victoria, puede ser una forma de preparar el terreno para alegar que se les robó la elección (algo que al parecer Netanyahu ya sugirió el martes en una reunión de urgencia con su gente, cuando se dijo por primera vez que parecía que había bajado un escaño al avanzar el escrutinio). Ojalá esté equivocada.

El trasfondo podría ser el hecho que Netanyahu es consciente de las diversas iniciativas destinadas a intentar impedir legalmente que el Presidente del Estado le encomiende la formación del gobierno, por el hecho que dentro de poco estará en juicio.

-  El haber logrado aumentar el poderío del Likud en casi todo el país, debe atribuirse a razones variadas. Evidentemente, parte es el gran talento, cintura e inteligencia de Netanyahu, que se puso la campaña sobre sus hombros, y logró transmitir su mensaje. Desde su punto de vista, lo positivo es que logró quitar legitimidad  a Beni Gantz-en lo cual ayudaron los errores del propio Gantz-, convenció a la mayoría de que él es el único que puede cuidar a Israel y que el otro lado, es un peligro.  La otra cara de la moneda de ese logro del Primer Ministro, fue la campaña divisiva y negativa para la sociedad israelí, que convirtió el término “izquierda” en un insulto y pintó a sus opositores como enemigos del Estado.

- Cabe recordar que Netanyahu consiguió todo esto, a pesar de haberse confirmado ya que va a juicio, el cual comienza el 17 de este mes. Esto puede ser interpretado de dos formas, no necesariamente contradictorias. Una, es que convenció a sus votantes que él es clave para el futuro de Israel y que  eso es mucho más importante que cualquier otra consideración. La otra es que convenció a mucha gente de que su imputación y la inminente apertura de un juicio en su contra por sospecha de corrupción, es producto de una persecución política con herramientas jurídicas, que los cargos son fabricados y que él se halla en esta situación porque la Policía, la Procuraduría, los Jueces y los medios quieren quitarlo del medio. Y con ello, consideró que causó un serio daño al Estado de Derecho en Israel.

- Otro gran ganador es el partido árabe, la Lista Conjunta, que al parecer sube 1 ó 2  escaños.  Precisamente los recurrentes ataques de Netanyahu tanto a sus diputados como a Kajol Lavan, alegando que piensa hacer coalición con los árabes, dieron a la  Conjunta elementos para convencer a numerosos ciudadanos árabes que pensaban quedarse en su casa, a salir a votar.

- Para terminar, una cita de Yohanan Plesner, Presidente del Instituto Israelí de Democracia, al comentar los resultados de la boca de urna:

“Mientras debemos aguardar los resultados finales, es indudable que el Primer Ministro Netanyahu  ha ganado un mandato político significativo del pueblo israelí. Los israelíes expresaron su apoyo al hombre que perciben como quien les proporcionó seguridad y prosperidad. Al mismo tiempo, el país se dirige a una situación de incertidumbre constitucional. El 17 de marzo comenzará el juicio del Primer Ministro y el país se hallará en una situación sin precedentes en la que el hombre a cargo de las instituciones de la ley y el orden comenzará su lucha para limpiar su nombre en los tribunales”.

4)    ¿Y ahora qué?

De fondo, siempre está la opción de un gobierno de unidad nacional, pero Gantz no lo aceptaría bajo la dirección de Netanyahu, sino siendo él el Primer Ministro por los dos primeros años y luego turnándose.

Netanyahu probablemente ya esté intentando conseguir a diputados del otro bloque, que deserten para darle a él la mayoría de la mitad más  uno que necesita.

O, la mala opción, de ir por cuarta vez a elecciones.

Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai
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