Urbanismo y pandemia. Por Joaquin Deutsch

Algunas ideas sobre lo que nos espera tras la gran crisis mundial

Por Joaquin Deutsch, especial para Comunidades Plus


Muchos se preguntan estos días si la estrategia que está tomando la Argentina en cuanto a su lucha contra la pandemia es la correcta.

¿Por qué si en Europa luego de aproximadamente dos meses de medidas extremas sus curvas comenzaron a decrecer, nuestra curva, después de dos meses de una cuarentena extrema comienza a despertarse? ¿Hicimos algo mal o finalmente se aplica la teoría de que no todas las soluciones son iguales para todas las personas, países, provincias?

Decir que la cuarentena fracasó es tener una mirada porteño-céntrica, si vemos la totalidad del mapa nacional, podemos ver que en la gran mayoría la cuarentena ha achatado la curva y la mayoría de municipios están empezando, aunque con muchas restricciones una nueva normalidad. Más del 90% de los casos se concentran en lo que a partir de ahora llamaré el AMBA territorio que cuenta con una población de más de catorce millones de personas en tan solo 13285km2 y todavía no cuenta con un ente que lo gobierne de manera global.

Quizá una de las hipótesis de la relativa efectividad de la cuarentena en el AMBA en relación al resto del mundo la podamos atribuir a su densidad poblacional, a la desigualdad social y a la falta de políticas de desarrollo del territorio nacional que hicieron que la concentración en los centros urbanos se dé de manera descontrolada y poco administrada.

En el interior del AMBA, encontramos zonas como el barrio de Palermo con 14 485 hab/km² o Caballito con 25 893 hab./km² o distritos como Esteban Echeverría con 764,6 hab/km². Pero la densidad poblacional per se no parecería ser el factor determinante que hace que esto sea inmanejable. El cada vez más caro acceso a la ciudad formal, sumado a la falta de control y falta de inversión salvo casos puntuales facilitaron la proliferación de las villas de emergencia en todo el territorio del AMBA, siendo esta la principal diferencia con las ciudades europeas o de países más desarrollados. Por ejemplo, el Barrio 31 contaba en el censo de 2009 con la increíble densidad de 85.171 hab/km2(1), número que definitivamente siguió creciendo, superando casi tres veces por ejemplo la densidad de Caballito.

Sin lugar a dudas esto se relaciona con el gran hacinamiento que se registra en el barrio, cuestión que, si la sumamos a la falta de recursos de la población y a la falta de servicios públicos debido a la falta de inversión y a la informalidad propia del barrio, nos acercamos seguramente a una de las causas del pico de casos que se esta dando. La misma suerte corren otras villas de emergencia de la ciudad como la 1-11-14 u otras de las tantas villas del conurbano.

Llegamos entonces a una ecuación que muy fácilmente puede desencadenarse en forma de catástrofe y que, a esta altura, desde el urbanismo y la arquitectura, no nos queda más opción que pensar en que cambios sufrirán nuestras ciudades en el mundo post-pandemia.

Definitivamente, la crisis del COVID-19 trajo con sí el esclarecimiento y esperemos la puesta en debate de qué debemos hacer con las megalópolis características del tercer mundo y países empobrecidos como el nuestro.

Esta no será la primera epidemia que traerá modificaciones a las ciudades. Si pensamos que esta es una epidemia especial y será la única que produzca fuertes cambios en las ciudades y sociedades, estamos equivocados.

El mundo post-pandemia requerirá de un paquete de medidas de un tamaño sin precedentes, pero que a nivel urbano deberá atacar dos frentes a la vez.

El primero incluye a los centros urbanos que ya conocemos, los cuales no van a dejar de existir, por lo tanto, el urbanismo se verá obligado a trabajar con esta preexistencia a la que se le sumará una fuerte degradación en todos los planos de la vida de sus habitantes, muchos de ellos incapaces ahora de pagar los servicios públicos. El AMBA en particular, si quiere solucionar concretamente los problemas tendrá que crear por primera vez un ente que administre esta región de manera total, donde las políticas sean tomadas en conjunto por la nación, la provincia y la capital, cosa que cada vez nos queda más clara con el desarrollo de la pandemia. El comercio, aparentemente se volverá más barrial y menos metropolitano, por lo que la puesta en valor de los barrios y sus centros comerciales con ensanches de sus veredas para facilitar la peatonalidad y el distanciamiento será mandatorio. Una gran inversión en las bicicletas como modo de liberación del transporte público, así como el aumento de frecuencias en el los transportes metropolitanos serán de suma importancia. Todos estos cambios los veremos acompañados de una fuerte intervención de la tecnología con algunos ejemplos que ya estamos viendo como la tarjeta SUBE, la aplicación Cuidar o el sistema de bicicletas público de la ciudad. Por otro lado, los gobiernos deberán asegurar que estos cambios urbanos y tecnológicos no se conviertan nuevas causas de segmentación social ni de limitación de la libertad individual.

En segundo lugar, se deberá repensar la distribución poblacional. Un desarrollo más equitativo del territorio nacional debe ser mandatorio ya que en la Argentina de hoy la mayoría de los adolescentes deben decidir a qué gran centro urbano mudarse para desarrollarse académica y laboralmente, donde las opciones se acotan mucho debido a la concentración de los medios de producción en unos pocos puntos.

Debe ser una prioridad post pandemia, la desconcentración del AMBA y la puesta en marcha de un modelo federal con distintas economías regionales conectadas con el mundo. Para eso no quedara otra que una verdadera inversión en ferrocarriles, universidades, puertos, aeropuertos y autopistas para que la gente esté conectada, educación de calidad, en todos los niveles para un desarrollo sustentable en las provincias y, por último, un fuerte incentivo económico con reducciones impositivas para que las empresas se instalen fuera del AMBA.

(1) http://www.igc.org.ar/megaciudad/N3/Asentamientos%20Irregulares%20AMB.pdf
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