Hamas continúa provocando a Israel con múltiples ataques

En lo que parece ser un escenario bien preparado por Hamas para presionar a Israel, a los mediadores egipcios y a Qatar para que siga pagando 25 millones de dólares por mes a Gaza, la organización terrorista que gobierna la Franja de Gaza intensifica sus ataques al sur israelí por distintas vía: lanza decenas de globos incendiarios y globos explosivos, dispara cohetes–o permite y hasta alienta a que otros lo hagan- y ataca posiciones del ejército sobre la frontera con cargas explosivas y granadas. Todo, sabiendo que Israel no tendrá más remedio que responder y que restringir la ayuda diaria que extiende a Gaza, lo cual indefectiblemente perjudica a la población.

Del lado israelí advierten y responden, pero por ahora resulta claro que ello no surte efecto ninguno sobre Hamas. Sus líderes hacen caso omiso por el momento a las advertencias del Primer Ministro Biniamin Netanyahu y el Ministro de Defensa Beni Gantz, que hablan en tono de “no permitiremos” pero no consiguen disuadir a Hamas. Hay también medidas como el cierre del pasaje fronterizo de Kerem Shalom por el que entran diariamente mercaderías a Gaza, pero Hamas las usa como alimento  para nuevas amenazas.

“Nuestra política es que cada incendio debe ser tratado como un cohete”, dijo Netanyahu en una reunión por zoom con alcaldes de los consejos regionales del sur, la zona aledaña a la frontera con la Franja de Gaza que es blanco diario de los ataques palestinos. Y pocas horas después, un cohete disparado desde Gaza detonó las alarmas en la ciudad de Ashkelon, cayendo finalmente en un terreno descampado, sin causar daños materiales ni cobrar víctimas.

Cohetes en camino a Israel, son percibidos, con razón, como un peligro mucho mayor que los globos. Sin embargo, aunque no haya muerto nadie por los globos, la situación impuesta por los terroristas con esta arma primitiva pero eficaz, es insostenible.

La referencia es a los globos lanzados desde Gaza hacia territorio israelí, con botellas incendiarias u otros elementos atados al hilo, que al tocar tierra prenden fuego. Todos los días hay decenas de incendios en plantaciones, bosques y reservas del sur, llegando a veces cerca de las casas de los habitantes. Por ahora, el daño es más que nada moral y económico. Pero esta arma también puede ser letal, especialmente cuando lo que se lanza son globos que llevan cargas explosivas atadas al hilo.

Al aterrizar, cuando son detectados, la población alerta a la unidad de explosivos de la Policía. Pero ya ha pasado que globos estallaron con sus cargas en el aire, sobre casas particulares de civiles israelíes. Recientemente ocurrió en la ciudad de Sderot. Y  este miércoles de mañana fueron halladas tres cargas explosivas en campos de cultivo de localidades israelíes. El solo imaginar qué puede suceder si la carga estalla cerca de algún agricultor, sin ser detectada a tiempo, puede dejar en claro el peligro.


¿Matarán a los jefes?

 “Desde hace 10 días consecutivos estamos atacando la infraestructura de Hamas y otras organizaciones”, dijo Netanyahu. En efecto, la Fuerza Aérea israelí ha lanzado todas las últimas noches, desde hace más de una semana, ataques puntuales a blancos armados de los terroristas. 

“Hamas estará cometiendo un grandísimo error si continúa así. Ya está recibiendo una indicación del lugar hacia el que esto conducirá y seguramente recuerda adónde condujo en el pasado. Y espero que también el Jihad Islámico lo recuerde. No hemos ahorrado ningún instrumento, incluyendo en caso de necesidad los operativos puntuales para frustrar ataques. Y tampoco hoy tenemos limitación ninguna al respecto”.

Es imperioso destacar un elemento en estas declaraciones. Al hablar de “operativos puntuales para frustrar ataques” (una expresión un tanto extensa para explicar el concepto que en hebreo se dice “sikulim memukadim”) el Primer Ministro se refirió a la posibilidad ya usada en el pasado de atacar a jefes terroristas o al menos a las células que están por disparar un cohete, como parte de la guerra anti- terrorista. O sea, intentar frustrar atentados eliminando a quienes tienen la responsabilidad por la actividad de la organización en general o a aquellos que son el dedo ejecutor como parte del brazo armado. Por eso mencionó explícitamente al Jihad Islámico, dado que uno de sus jefes, Baha Abu el-Atta, fue eliminado en noviembre del 2019 por Israel con un misil disparado puntualmente hacia la habitación en la que dormía en Gaza (su esposa también murió en el ataque)  por haber sido el nervio motor en una serie de ataques a Israel, incluyendo el disparo de cohetes.

Si bien ese tipo de operativos nunca puso fin al terrorismo y en el plazo inmediato enfurecen a los terroristas tanto que los alientan a atacar más, sí logran afectar al menos por un tiempo el funcionamiento de las organizaciones atacadas ya que sus jefes se sienten expuestos, tienen que esconderse y dedicar energías a su propia seguridad.

Pero por ahora, Hamas se muestra desafiante. 


En el medio: la población

Esta semana, Hamas orquestó ordenadamente la campaña “se nos acaba la electricidad” (no es un nombre oficial, es nuestra forma de llamarla) para lograr el mejor efecto posible. El martes, informaron que fue cerrada la planta local de energía, porque Israel no está introduciendo combustible a Gaza. Difundieron las fotos de la planta cerrada. Luego, el vocero del ministerio de Salud Pública de Hamas en Gaza Ashraf al-Qidra anunció que eso afectará a bebés internados, a enfermos en diálisis, en cuidados intensivos y en departamentos de Corona. Y finalmente, el Alcalde de Gaza salió a decir que la población tendrá menos agua.

El combustible para la estación no se ha acabado. Pero Hamas usa la crisis para promover su agenda. Las mentiras en el camino, perjudicando a la población, no son su vergüenza sino su herramienta.

Últimamente, según cuenta en su canal de Telegram el analista israelí apodado “Abu Ali”, florece en Gaza la “industria” de generadores de electricidad traídos de Egipto, con los que la población-aquellos que pueden- tratan de lidiar con la escasez de energía durante gran parte del día. Los que los manejan, son en su mayoría miembros de Hamas o allegados a la organización. Y evidentemente, no es para ayudar a la población, sino para explotarla y enriquecerse a costa suya. Por un kilowatio de electricidad, que en Israel cuesta 55 centavos de shekel, en Gaza están cobrando 2 shekel, cuatro veces más.

“Abu Ali” difundió en su canal un video corto que alguien en Gaza preparó y difundió en las redes, con una crítica directa a los explotadores. Se ve un hombre trabajando en una instalación y diciéndole a un compañero invisible: “Corta todos los cables de la electricidad, que no quede ni uno, así se conectan con nuestros generadores privados”.

Desde la oficina del General israelí Kamil Abu-Rukun, Coordinador de las Actividades israelíes en los territorios-que se encarga de los vínculos con los palestinos referentes a las necesidades de la población civil- la respuesta fue tajante: “Hamas es quien debe dar cuentas por todo lo que se hace en la Franja de Gaza, así como por las acciones lanzadas desde Gaza contra Israel”, recalcó. “Por ende, Hamas tendrá que cargar con las consecuencias de su violencia contra la ciudadanía israelí”. 


Por Ana Jerozolimski
Fuente: Semanario Hebreo Jai

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