Holocausto y Memoria

Por: Lic. Junior Aguirre Gorgona

Este miércoles 27 de enero, y como se realiza desde el 2005, se conmemorará el Día Internacional en Memoria de las Victimas del Holocausto, la fecha fue establecida por las Naciones Unidas bajo la resolución 60/7, de la Asamblea General, con el fin de ayudar a “prevenir actos de genocidio en el futuro”. Esta fecha coincidió en su momento con el 60 aniversario de la liberación del campo de Auschwitz y de su sucursal de exterminio, Birkenau. El campo no solo simboliza y recuerda a las víctimas judías, sino a las diferentes minorías perseguidas y asesinadas por el nazismo: homosexuales, gitanos (Sinti y Roma), disidentes políticos, Testigos de Jehová, y todo aquel elemento que suponía una amenaza ideológica, política o genética para el Nacional Socialismo, ya que la piedra angular del exterminio Nazi además de ser ideológica fue de carácter eugenésico: había que limpiar y sanar la raza para potenciar a los Arios, y Auschwitz se encontraba dentro del plan coyuntural para limpiar Europa de toda tara que degenerara la pureza racial.

Han pasado 76 años desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial,  la misma cantidad de años desde que se liberaron las distintas sucursales de la muerte en toda la Alta Silecia y la Europa ocupada; después de conocer el horror de los crímenes Nazis y de sus acólitos por toda Europa, pensaríamos que la humanidad aprendió la lección o que al menos, ningún otro Estado liderado por un caudillo cometería un crimen si quiera similar o de las dimensiones del Holocausto, lamentablemente no fue así: en los años 90 del siglo pasado, en Rwanda los Hutus en tiempo récord acabaron con la vida de 900 mil Tutsis; en Guatemala durante el periodo de la Guerra Civil el ejercito asesinó de forma sistemática al grupo indígena Maya Ixil por supuestas colaboraciones con los insurgentes; en Camboya, los Jemeres Rojos perpetuaron crímenes de lesa humanidad contra la población local; en Vietnam las Fuerzas armadas estadounidenses arrasaron con poblados enteros y cometieron actos de violacion contra población civil; de forma mas reciente el Estado Islamico ejecutó a miles de cristianos Yazidíes por no convertirse al Islam; y por toda Europa el fantasma del antisemitismo parece recorrer nuevamente sus calles.

Antes que se gestara el Holocausto, la tragedia se construyó desde la indiferencia ante la injusticia y el rechazo por el otro, desde las oficinas estatales del Reich se construyeron estereotipos, mitos y bulos contra la minoría judía. Lamentablemente estas practicas parecen vigentes: las manifestaciones de odio lamentablemente crecen en dimensiones preocupantes, cada vez tenemos una sociedad más polarizada, y poco tolerante con su prójimo,  las redes sociales han hecho más evidentes estos problemas: se extienden bulos con facilidad, se encuentran culpables particulares para los problemas generales y se juzga a mansalva a cualquiera que exprese una opinión distinta. Las manifestaciones de violencia racista, homofoba y xenofoba estan a la orden del día, y sobre ellos se construyen estereotipos que al tiempo se convertirán en hechos violentos.

El nazismo fue pionero en poner sobre la palestra diferentes tipos de discriminacion que lamentablemente siguen vigentes y palpitando con fuerza en nuestras sociedades modernas, por eso es deber de los Estados velar por la preservación de la memoria del Holocausto, y eso solo será posible a través de la educación. Auschwitz sigue tan vigente  hoy como en 1944, año en el que el campo tuvo su pico más alto de exterminio. Su vigencia no es para horrorizarnos, sino para seguir tomando lecciones y aprendizajes, como bien afirmó el secretario general de las Naciones Unidas, el señor Antonio Guterres: “Recordemos para  luchar por los valores universales en la construcción de un mundo basado en la igualdad”.

Por Lic. Junior Aguirre Gorgona, egresado de Yad Vashem, Israel-Jerusalén; y del seminario “Por las Huellas de la Shoá”, por la UBA-dado en Polonia. Profesor de Estudios Sociales y Educación Cívica en el Ministerio de Educación Publica de Costa Rica.

Fuente: Semanario Hebreo Jai

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