Irán debe rendir cuentas por su espionaje global, asesinatos y complots terroristas


Por Majid Rafizadeh

Si bien es importante examinar los temas en los que se centran los medios de comunicación persas de propiedad estatal de Irán, también es fundamental analizar lo que deciden no cubrir. Esta semana, por ejemplo, se mencionó poco al espía iraní que fue recientemente sentenciado por un tribunal danés a siete años de prisión.

El espía, que será deportado de Dinamarca después de cumplir su pena de prisión y al que se le prohibirá permanentemente volver a entrar en el país, fue al parecer cómplice del intento de asesinato de uno o más opositores al régimen iraní. El tribunal declaró que “reunió información sobre un iraní exiliado en Dinamarca” y entregó la información a un organismo de inteligencia iraní, acto que es ilegal según la legislación danesa.

Si bien los organismos de inteligencia de muchas naciones reúnen información en otros países, el caso iraní es diferente porque el régimen participa activamente en el uso de la información reunida para asesinar o bombardear sus objetivos.

En los Países Bajos, por ejemplo, Ahmed Mola Nissi, un ciudadano holandés de origen iraní, fue abatido a tiros frente a la puerta de su casa en La Haya en noviembre de 2017. El ciudadano de 52 años, considerado un opositor al régimen iraní, era una figura prominente del Movimiento de Lucha Árabe para la Liberación de Ahvaz, un grupo activista que lucha por la formación de un Estado independiente en Irán occidental.

Las autoridades holandesas hicieron un anuncio público en el que afirmaban que el gobierno iraní había encargado el asesinato. La resistencia de Nissi al régimen tiránico de Irán lo convirtió en un objetivo, y se puso fin a su vida para promover los objetivos de los gobernantes autocráticos de Teherán.

No fue la única persona que fue atacada de esta manera. Otro opositor político, Ali Motamed, fue asesinado en circunstancias similares en Ámsterdam en 2015. El régimen ha dejado claro que hay un blanco en las espaldas de todos los que se oponen o defienden la libertad y los derechos humanos.

Teherán también parece utilizar la información de inteligencia reunida por sus espías para llevar a cabo ataques terroristas. Por ejemplo, funcionarios europeos frustraron un complot terrorista para poner una bomba en una convención sobre la libertad del Irán en París en junio de 2018 en la que participaron muchos oradores internacionales de alto nivel, entre ellos el ex presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Newt Gingrich, el ex alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, y el ex Ministro de Relaciones Exteriores del Canadá, John Baird.

Un diplomático iraní y varias otras personas de origen iraní fueron detenidos en Francia, Bélgica y Alemania. Tras una investigación exhaustiva, los funcionarios franceses llegaron a la conclusión de que el régimen iraní estaba detrás del complot de la bomba. Si hubiera tenido éxito, la pérdida de vidas habría sido asombrosa y el costo devastador para una comunidad que lucha por los derechos humanos habría sido incalculable.

Este no fue un incidente aislado en Europa. En 2018, funcionarios en Dinamarca acusaron a Teherán de intentar asesinar a un ciudadano danés. Anders Samuelsen, el ministro de asuntos exteriores en ese momento, enfatizó la seriedad del complot, diciendo: “Una agencia de inteligencia iraní ha planeado un asesinato en suelo danés. Esto es completamente inaceptable. De hecho, la gravedad del asunto es difícil de describir. Eso ha quedado claro para el embajador iraní en Copenhague hoy”.

También en 2018, tras una investigación de la agencia de inteligencia nacional de Alemania, la fiscalía federal ordenó a la policía que realizara redadas en propiedades de todo el país relacionadas con supuestos espías iraníes. Se creía firmemente que esas personas habían espiado a personas y organizaciones “en nombre de una unidad de inteligencia asociada con el Irán”.

Los espías de Irán no sólo han sido arrestados en Oriente Medio y Europa, sino también en los EE.UU. Dos iraníes acusados de espiar para el régimen al grupo opositor Mujahedin del Pueblo de Irán fueron arrestados y acusados en los Estados Unidos en agosto de 2018, por ejemplo.

El Tribunal Federal de los Estados Unidos acusó a Ahmadreza Mohammadi Doostdar, de 38 años, en Chicago y a Majid Ghorbani, de 59 años, en California. Según el Departamento de Justicia, a ambos se les acusa de “actuar a sabiendas como agentes del gobierno de Irán sin notificación previa al fiscal general, prestar servicios a Irán en violación de las sanciones de EE.UU., y de conspiración”.

Además, un canadiense nacido en Irán fue arrestado en el Estado de Washington por ayudar ilegalmente al régimen iraní.

El ministro de inteligencia iraní y principal espía de Irán, Mahmoud Alavi, hizo un sorprendente anuncio en 2017, cuando se jactó de que Teherán tenía agentes en Washington que promovían la agenda de línea dura de los mulás gobernantes.

Corresponde a la comunidad internacional hacer responsable al régimen iraní de su participación en asesinatos y complots terroristas en naciones extranjeras.



Fuente: https://israelnoticias.com/iran/iran-espionaje-asesinatos-terroristas/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+israelnoticiascom+%28Noticias+de+Israel%29
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